El Ministerio federal de Agricultura de Alemania comunicó que miles de granjas alemanas de gallinas, porcinos y pavos debieron cerrar sus puertas, ya que se detectó que muchas de éstas adquirieron alimento contaminado con dioxinas.

En Alemania, el Instituto Federal de Evaluación de Riesgos emitió un informe oficial en el que asegura que la contaminación con dioxinas en el alimento para animales "no representa un riesgo para el consumo humano".

De acuerdo a la información preliminar, se habrían visto afectadas plantas ubicadas en los estados federados de Sajonia (este), Baja Sajonia (centro), Sajonia-Anhalt (norte), Turingia (centro) y Renania del Norte-Westfalia (oeste).

Un caso concreto identificado en Turingia, según el Ministerio de Agricultura de Baja Sajonia, una granja de porcinos que adquirió 52 toneladas de alimento contaminado a una empresa de Sajonia-Anhalt y vendió numerosos porcinos que en este momento están siendo rastreados.

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Las primeras investigaciones oficiales indican que el origen de las dioxinas se debe a compuestos químicos obtenidos a partir de procesos de combustión que incluyen al cloro, los resultados muestran que estos provienen de un fabricante de biodiesel de Emden (Baja Sajonia).

Con respecto a dicha información, esta empresa habría proveído ácido graso contaminado a la compañía Harles & Jetzsch, fabricante de alimento balanceado para animales, que supuestamente abasteció de varias toneladas de este alimento a diversas instalaciones productivas de animales en Alemania.

Entre los casos localizados hasta el momento se encuentra una granja de Renania del Norte-Westfalia, donde más de 8,000 gallinas ponedoras fueron sacrificadas. Además, otra planta en Kreis Soest, la cual vendió aproximadamente 120,000 huevos contaminados, también sacrificó sus gallinas y luego quemó sus carcasas.