Algunos de los temas de interés en el World Nutrition Forum de este año fueron la manipulación práctica de la dieta del sistema inmunitario para obtener un desempeño en el campo y una composición corporal de las aves que sean óptimos, así como el uso de probióticos en la producción avícola comercial. El evento, realizado en Salzburgo, Austria, no fue menos espectacular que el de años anteriores, ya que no sólo ofreció una amplia oportunidad de aprendizaje, sino que también fue una gran oportunidad de conocer a expertos y productores de todo el mundo.

Los nutrientes son la clave 

Alfonso Mirelles Jr., de Foster Farms, de Delhi, EUA, recordó a los delegados que a veces se nos olvida que los nutrientes son necesarios para la acumulación y mantenimiento, y que los requerimientos de mantenimiento son mucho más altos que los de crecimiento.

Indicó que, debido a que los requerimientos de nutrientes para el crecimiento son relativamente bajos en comparación con el mantenimiento, el nutriólogo o nutricionista necesita concentrarse en satisfacer y reducir al mínimo los requerimientos de mantenimiento.

Cuando se formula en el campo, todos los nutriólogos cuentan con requerimientos de nutrientes mínimos para cada etapa de producción. Además, la mayoría cuenta con márgenes de seguridad de todos los nutrientes en las dietas avícolas, por lo que en la práctica, debe ser prácticamente de cero la probabilidad de no satisfacer todos los requerimientos de las parvada comerciales. A pesar de esto, no es raro encontrar diferencias significativas en el desempeño entre las parvadas comerciales.

El estrés como una respuesta inmunitaria 

El estrés es dinámico, complejo y metabólicamente es la suma de los mecanismos innatos y de adaptación de la respuesta inmunitaria. La inmunidad puede verse afectada por la nutrición, de tal manera que el estrés en forma de respuesta inmunitaria, puede al menos internamente regularse de forma parcial.

Desde el punto de vista de la nutrición, la activación de toda la inmunidad relativamente no tiene importancia. Aunque el sistema inmunitario necesita de cuidados y alimentación adecuados, los requerimientos de nutrientes para preparar la respuesta inmunitaria, como la producción de proteínas inmunitarias, la activación, la diferenciación y la proliferación de células inmunitarias, no requieren de la suplementación con nutrientes adicionales.

Sin embargo, las consecuencias de desencadenar una respuesta innata tienen enormes implicaciones en la nutrición animal. Más específicamente, la activación de la respuesta de fase aguda, que es la piedra angular de la inmunidad no específica, libera una cascada de reacciones catabólicas, tales como la degradación del músculo esquelético, un equilibrio negativo de nitrógeno y la redistribución de fuentes de minerales, de vitaminas y de energía. Sin embargo, esta reacción inflamatoria económicamente indeseable es esencial para una defensa inmunitaria eficaz. Por lo tanto, el objetivo nutricional no debe ser eliminarla, sino reducirla al mínimo.

La respuesta de fase aguda consiste en desencadenar el estrés, como podría ser un desafío de enfermedad, cambios en las temperaturas ambientales, el manejo, la vacunación y la alta densidad de población. A menudo, una respuesta de fase aguda desencadena una respuesta de fase aguda secundaria en el sistema digestivo. Es esta respuesta sistémica secundaria la que suele ser el objetivo del uso de aditivos de alimentos balanceados.

Una vez que se ha desencadenado la respuesta inflamatoria, las células inmunitarias producen proteínas mensajeras que en conjunto se llaman citocinas. De esta manera, cambian los perfiles normales de citocinas que llevan a respuestas sistémicas secundarias. También, se presenta una adaptación casi inmediata de los órganos, tales como el hígado y el bazo.

Reacción fisiocatabólica 

Desde el punto de vista del nutriólogo, estas respuestas sistémicas secundarias son las más dañinas económicamente hablando, por lo que debe reducirse al mínimo la respuesta de fase aguda para mantener el peso corporal, composición corporal y la conversión alimenticia ideal. Necesitan disminuirse las reacciones fisiocatabólicas para reducir al mínimo la pérdida de nutrientes que ya se han digerido, absorbido y depositado.

Aumento de la resistencia inmunitaria 

En la producción avícola comercial, el aumento de la resistencia se ha logrado a través de la selección genética, el uso de aditivos y la composición de nutrientes que ayudan a las aves a ignorarlo y recuperarse del estrés. En el manejo de las aves, se reducen al mínimo los factores de estrés como la manipulación, los cambios ambientales bruscos y los desafíos vacunales y de enfermedades. Cualquier tratamiento que prevenga o minimice el estrés se traduce en la promoción del crecimiento.

Cuando se prueban los aditivos de alimentos balanceados teniendo el concepto de resistencia en mente, resulta claro que existen importantes cambios metabólicos que se dan, que van más allá de la ganancia de peso y la conversión alimenticia. Hay procesos fisiológicos que se ven impactados por el uso de promotores del crecimiento en la dieta que están fuera del alcance del efecto de dichos promotores del crecimiento en el tubo digestivo.

El estrés, en forma de la respuesta inmunitaria, es un ejemplo de cómo se puede cambiar la asignación de los recursos limitados. Las investigaciones actuales indican que los nutrientes desempeñan un papel mucho más importante en la regulación de la respuesta inmunitaria que lo que previamente se pensaba. Por lo tanto, el nutriólogo necesita complementar su formación más allá de la educación clásica, de modo que sea capaz de modular los procesos metabólicos a través de la dieta. En el futuro, la inmunorregulación nutricional desempeñará un papel crítico en la industria avícola.

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Probióticos 

David J. Caldwell, profesor titular de Texas A&M University, analizó el uso de probióticos en la avicultura comercial para un desempeño y salud intestinal eficientes.

Los probióticos son bacterias de origen natural, o una combinación de diferentes tipos de bacterias, que poseen el potencial de mejorar la salud intestinal.

La capacidad de las bacterias de colonizar el tubo gastrointestinal depende de:

  • factores bacterianos que permiten al organismo sobrevivir en el ambiente gastrointestinal
  • factores de resistencia del huésped que atenúan contra el mantenimiento de la colonización por patógenos intestinales
  • interacciones de los patógenos intestinales colonizadores con microflora normal autóctona que compite con, o de alguna manera inhibe, la capacidad de un patógeno intestinal dado de sobrevivir en el tubo gastrointestinal.

Los organismos colonizadores debe ser capaces de aprovechar un nicho específico dentro del huésped, y por lo tanto, puede ser posible concebir nuevos métodos de control a través de entender los factores bacterianos patógenos implicados en la colonización, recalcó Caldwell.

Un área incipiente de interés relacionada con la salud intestinal de los pollos de engorda implica la alimentación de probióticos para estimular la inmunidad de la mucosa y mejorar la salud intestinal. En la avicultura comercial, el mantenimiento de una mucosa intestinal sana representa un primer paso esencial en la protección contra los patógenos invasores y antígenos alimentarios.

Enfermedades intestinales 

Algunas enfermedades intestinales, como la coccidiosis, tienen importantes implicaciones para el desempeño y la salud intestinal. Varias investigaciones han demostrado que hay protección contra las infecciones de Eimeria acervulina en pollos cuando se les da un tratamiento preventivo de bacterias probióticas.

Se ha indicado que las bacterias probióticas son un método de control natural de la coccidiosis. Puede resultar atractivo su uso en esta forma, ya que se consideraría más aceptable la modulación de las respuestas del huésped.

La superficie de la mucosa intestinal desempeña un papel clave en la exclusión y la eliminación de los antígenos alimentarios y microorganismos intestinales potencialmente dañinos, de tal manera que se ha demostrado que la alimentación de probióticos a las aves mantiene la microflora intestinal benéfica y puede modular el sistema inmunitario de las mucosas. La colonización de la superficie de la mucosa por bacterias comensales puede estimular la inmunidad de la mucosa durante la época de la invasión de patógenos intestinales, lo que aumenta la resistencia del huésped al patógeno invasor.

Los patógenos intestinales se pueden detectar y destruir de forma más eficaz mediante el sistema inmunitario del huésped, porque una población microbiana equilibrada y saludable podría permitir que los mecanismos de defensa inmunitaria intestinal logren un desempeño óptimo, lo que resulta en un sistema inmunitario más funcional y oportuno.

Si se logra una población microbiana equilibrada, se le permite a los mecanismos de defensa inmunitaria intestinal conseguir un desempeño óptimo, que resulta en un mejor control de los patógenos intestinales.

Pollos de engorda y probióticos 

Los pollos de engorda se crían sólo de seis a nueve semanas. Como tal, no hay tiempo suficiente para desarrollar una respuesta inmunitaria eficiente a muchos tipos de patógenos.

A través de inmunoestimulación temprana, los probióticos podrían ser un método alternativo para mejorar la resistencia del huésped a los agentes patógenos intestinales mediante la creación de un sistema inmunitario más sensible y desarrollado.

Ya que cada vez son menos comunes la antibioticoterapia tradicional y la inclusión de medicamentos en la dieta, es probable que los probióticos y otros aditivos naturales intervengan de manera integral en los programas de producción. La suplementación con probióticos representa un programa natural factible para el control de enfermedades.

Conclusión 

Sin duda alguna, el papel que la nutrición desempeña ha pasado ya del concepto de los requerimientos, al de la modulación para influir sobre detalles finos de la producción, que aunado a los cambios en el uso de medicamentos causado por diferentes presiones, nos lleva aun alentador panorama, desde el punto de vista científico.