Este fin de semana, funcionarios de inspección sanitaria holandesa tuvieron que efectuar el sacrificio sanitario de aproximadamente 50 mil aves, supuestamente ponedoras criadas bajo el sistema free-range (al aire libre) de granja en la cual fue identificada la presencia del virus H7N7 de influenza aviar.

No obstante, los casos han sido caracterizados actualmente como virus de baja patogenicidad, en oposición a los virus de tipo H5N1, clasificados como de alta patogenicidad. Los virus del tipo H7 ya fueron detectados en diversas ocasiones en la avicultura holandesa. En 2003, por ejemplo, prácticamente diezmó a la industria, llevando a la muerte o forzando el sacrificio sanitario de millones de aves comerciales. Incluso llegaron a ser responsabilizados por la muerte de un médico veterinario que manejó aves infectadas por el virus sin los cuidados sanitarios necesarios.

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Sin embargo, el caso holandés no es un caso aislado. Alemania, que desde mayo ha registrando focos de enfermedad en la parte norte del país, la semana pasada comunicó a la Organización Mundial de la Salud Animal la detección de dos nuevos casos de influenza aviar del tipo H7N7, esta vez en granjas del sur del país.

Ciertamente, el registro en parte del territorio europeo de casos de influenza aviar de baja patogenicidad puede ser considerado común. Los que sorprende, esta vez, es que esto está ocurriendo en pleno verano del Hemisferio Norte. Normalmente, la mayoría de casos ocurre entre el final del otoño y el invierno, cuando las temperaturas bajan.