ANECA acaba de realizar un excelente curso sobre enfermedades emergentes que nos ha servido a muchos enormemente como actualización del terrible caso de la influenza aviar en México. Los avicultores finalizarán esta hazaña habiendo aprendido muchas cosas. Aunque al principio la intención era la de ser objetivos y no exagerar el impacto, la realidad es que ha resultado ser un brote sumamente costoso y al que la avicultura nacional le llevará tiempo recuperarse. Pongamos algunas cifras en contexto. Como es de muchos sabido, México es el país de mayor consumo per cápita de huevo en el mundo: 365 unidades al año, o sea, un huevo al día.

El estado de Jalisco, donde surgió el brote, produce el 55 por ciento del huevo nacional, así que imagínese usted el impacto. De los 180 millones de ponedoras, al menos 90 millones están en ese estado, y particularmente en la zona de conflicto. Hoy por hoy, si el estado de Jalisco fuera un país, sería el octavo productor mundial de huevo. Como mencionó irónicamente uno de lo ponentes del curso: “en mejor lugar no pudo haber llegado el virus” para causar estragos. Entre la mortalidad (que llegó al 85 por ciento de algunas parvadas) y las aves sacrificadas hay un total de 22.3 millones de ponedoras muertas, aunque extraoficialmente se ha mencionado la cifra de 30 millones.

Este ha sido el brote de H7 de mayor impacto en el mundo, con 420 millones de dólares de pérdidas directas de producción. Sin embargo, destaco el importante papel que desempeñaron juntos, los avicultores, el gobierno federal y los laboratorios farmacéuticos. Se muestrearon 1,555 granjas avícolas en todo el país, de las 4,000 registradas, es decir, el 39 por ciento, con lo que hasta la fecha no ha habido ningún país en el mundo que haya manejado esa cantidad de muestreos, ni ha habido un caso con estas características. Y en cuestión de un mes se fabricaron 80 millones de dosis de vacunas.

Es de alabar esta hazaña y a todos los involucrados por la rápida respuesta y el control de la enfermedad y es algo de qué estar orgullosos en este país. A esta fecha (28 de septiembre) según informes de Senasica, ya han pasado 38 días sin aislamientos. Parece que la enfermedad está bajo control, y que de aquí en adelante tendrá que venir una rediseño de la actividad avícola en la zona de Los Altos y del mismo estado de Jalisco. No cabe la menor duda: se aprendieron muchas cosas.