Reconozco que hasta hace relativamente poco tiempo, no había oído hablar del procesamiento avícola halal, pero de hace unos cuantos años a la fecha veo que se presenta este tipo de sacrificio como una buena oportunidad para la industria avícola latinoamericana.

 

Brasil, sobre la base de trabajar mercados desatendidos, ha exportado productos avícolas halal ya desde hace mucho tiempo, y entre otras cosas, ha sido uno de sus grandes éxitos. El año pasado, el 45.6 por ciento de las 3.9 millones de toneladas que exportó fue a países que requieres este tipo de sacrificio, principalmente a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait. Y no nada más trabaja el mercado halal de los países islámicos, sino también se enfoca a cortes especiales, como los que requiere el mercado japonés, entre otros productos.

 

En la reunión de la semana pasada del International Poultry Council en Estambul, Turquía, uno de los temas tratados fue precisamente el de las normas globales del procesamiento halal. Pero además, México ya prepara, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa), las normas de procesamiento halal que regirán en el país.

 

Brasil por el momento compite con Tailandia, EUA y en Latinoamérica con Chile y Argentina. Pero hay muchos países musulmanes que requieren de pollo halal, como los populosos Malasia e Indonesia, huesos duros de roer.

 

Creo que las posibilidades ahí están para aprovecharlas. Es la coyuntura de la producción avícola, los mercados nicho y el valor agregado lo que hace que sea atractivo. Pero no sin un duro trabajo de convencimiento de esos países.