La producción de alimentos balanceados en México sigue creciendo, incluso a ritmos mayores que en otros países del mundo. Este año, según datos del Conafab dados a conocer en el pasado Foro de Análisis de la Industria Alimentaria Animal, se espera un crecimiento del 3.5 por ciento. No nada más eso, el transporte ferroviario ha crecido en los últimos años a un promedio del 4 por ciento, el doble de la economía nacional. En estos ferrocarriles se transportan unas 20 millones de toneladas de granos, de las cuales las plantas de alimentos balanceados son usuarias. En resumen, el sector va viento en popa.


¿Qué significa esto? Que en México se está dando un aumento en el consumo de proteína animal. Cabe mencionar que de las 30 millones de toneladas de alimentos balanceados que se produjeron, el 50 por ciento corresponde a avicultura y de esto, 8.8 millones de toneladas fueron de pollo de engorde (29.3 por ciento del total) y 6.3 millones de toneladas (21 por ciento del total) es de alimento para gallinas de postura.


Es en este punto donde encuentro la coyuntura con el gravísimo problema de la influenza aviar. En México crece la producción avícola a pesar de la influenza aviar. Quizás haya menor eficiencia, pero la producción sigue en aumento. El alimento avícola desempeña un papel muy importante en el aumento total de la producción de alimentos balanceados. Por otro lado, la terrible situación de la influenza aviar en Estados Unidos afecta al material genético y se ha hablado de que podría haber escasez en los próximos meses o años, aunque hay otras opciones. Si hay escasez de material genético, ¿habrá menor producción avícola? ¿Cuál será entonces el impacto de la influenza aviar sobre la producción de alimentos balanceados? Ojalá se mantenga el pronóstico positivo.