Vivir en un país con una enorme industria avícola y sin influenza aviar cada vez más parece ser un sueño. Uno de estos países es Brasil, que hasta el momento no ha sufrido ningún problema sanitario de esta envergadura. Empero, la semana pasada durante el Salón Internacional de la Avicultura y Porcicultura (SIAVS) de Brasil, el tema recurrente, tanto en conferencias como en los pasillos, fue la influenza aviar.

Si consideramos el tamaño de la industria avícola brasileña, podemos entender qué es lo que está en juego. Los esfuerzos provienen de la industria misma, del gremio y de las autoridades gubernamentales. Por ejemplo, la Ministra de Agricultura, Kátia Abreu, habló de los recursos que van a dedicar a la defensa agropecuaria. También mencionaron la creación de zonas de inspección intensa en las fronteras, de la vigilancia epidemiológica permanente en las aves migratorias y del control electrónico del transporte de productos, así como de la prohibición de las visitas a granjas y plantas.

He aquí algunos puntos adicionales que me parecieron importantes:

1. La producción avícola está concentrada en el sur, pero por su vasto territorio tienen el suficiente espacio entre núcleos de producción y evitan la proximidad entre granjas.
2. Una característica de Brasil es que no importa animales vivos, solo material genético que se analiza antes de autorizar su uso dentro del territorio nacional.
3. Realizaron un estudio de aves migratorias de Norteamérica, en el cual identificaron dos puntos de entrada de esas aves por donde podría ingresar el virus. Dichos puntos están bajo vigilancia permanente. Hasta ahora, los resultados de las pruebas han sido negativos.
4. Hay una vigilancia activa y pasiva de las zonas de producción y cuentan con métodos de detección rápida a nivel laboratorio.
5. Ya tienen desarrollado un sistema de regionalización y compartimentación, para así evitar que se detone la bomba de no poder exportar.

Tanto la industria como el gobierno se están preparando ante la posibilidad de un eventual brote. La expectativa a futuro es no permitir la entrada de la enfermedad.

¿Qué quiero decir con esto? Podría parecer que Brasil vive en una jauja avícola, pero a costa de mucho trabajo preventivo. “Trabajamos mucho y también rezamos para no suceda [el brote]” dijo Ricardo Santin, vicepresidente de aves de la ABPA (Asociación Brasileña de Proteína Animal).