Solamente es un juego hipotético, aunque tiene su gracia. En el corto plazo, nada parece que hará mejorar el drama humano de casi 30 millones de venezolanos acosados por el hambre y la escasez; por el contrario, con la fraudulenta reelección del presidente Nicolás Maduro hace dos semanas, la apuesta segura es a que la tragedia empeore.

No quiero posar de conspirador interesado ni nada parecido, pero es inevitable asociar que ese significativo mercado necesita comida con urgencia y la avicultura de la región busca una plaza así, famélica y cercana, para paliar la sobreoferta en huevo y pollo que le azota. El alivio podría ser mucho o no tanto, dependiendo si cae el régimen o solamente se suaviza un poco.

Con lo primero, si se da sin muchos traumatismos y con solidez política, se podría reabrir el flujo de caja de la nación con el subsuelo más rico del mundo. Sin duda, la comida volvería a importarse por montones mientras su propio aparato productivo recupera el dinamismo que mostraba hace no más cinco años.

El cambio parcial tendría que ver con que el actual sistema, si sorprendentemente resiste, abandone su posición obcecada de negar la crisis y de no recibir ayuda humanitaria internacional. Parte del excedente del pollo y el huevo de los vecinos irían en las raciones de urgencia, con seguridad.

Basándonos en cifras facilitadas por la Fenavi Venezuela, lo que se necesita de huevo y pollo en ese país son cantidades enormes. En 2013, el año del pico de la producción avícola, se producían en esa nación 1.2 millones de toneladas de carne de pollo y 5,900 millones de huevos.

El año pasado fueron 420,000 toneladas y 3,000 millones, respectivamente. Este año la caída puede estar en el 80 por ciento, según el gremio ganadero Fedenaga, lo que acercaría el faltante cada vez más a la cúspide productiva señalada. Hoy un venezolano come, en promedio, apenas ocho kilos de pollo y 60 huevos, cuando en 2013 fueron 46 kg y 188 unidades.

Es un juego de cifras, sí, pero nos permite soñar con la superación de la tragedia de tantos hermanos latinoamericano y con cómo, si se dieran las circunstancias, podríamos ayudar con la mejor voluntad.