El presidente de la Asociación de Productores de Soya de Bolivia (Anapo), Demetrio Pérez, explicó al diario La Razón que su sector “planteará en la cumbre Sembrando Bolivia la necesidad de expandir la frontera agrícola, expondrá la preocupación sobre el avasallamiento (invasión y despojo de facto) de sus predios, y pedirá que la parcela del pequeño productor no sea hipotecada o inembargable, porque ello impide acceder a créditos”.

En la mencionada cumbre, convocada por el Gobierno nacional para el 10 de febrero, también se solicitará al ejecutivo la liberación plena de las exportaciones, lo que ayudaría, expresó Pérez, a recuperar la credibilidad de los mercados externos. El dirigente gremial también expondrá la necesidad de emplear semillas modificadas. “Actualmente, los productores de soya no pueden utilizar semillas de soya genéticamente modificadas, por ello consideramos que éste también debe ser un tema de debate de la cumbre Sembrando Bolivia. El Estado es el que define esta política”.

Demetrio Pérez ponderó además que “la soya boliviana tiene más proteínas que la que se produce en los países del Mercado Común del Sur (Mercosur), una cualidad que productores y exportadores consideran como un elemento a ser aprovechado para que el grano no pierda el acceso al mercado de la Comunidad Andina (CAN), que se viene cayendo por la falta de libertad exportadora”.

“En el campo de la agroindustria soyera u oleaginosa, estamos con los mejores estándares, igualamos a los de Brasil o Argentina. ¿Por qué? porque se trabaja con maquinaria y tecnología de punta, incluso sacamos ventaja a la producción de esos países en el contenido de proteínas, en la calidad, por ejemplo, de la torta de soya”, afirmó por su parte el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.