En la foto: “Hay que tomar en cuenta la seriedad y la manera de hacer negocios de los productores de Países Bajos”, dice Alex de Kerpel, en sus oficinas en la Embajada de los Países Bajos en México, D.F.

Agrimex, consorcio de catorce empresas del sector avícola constituido en junio de 2014, tiene como objetivo promover negocios en México y en otros países de Latinoamérica, así como acciones de cooperación con autoridades, instancias y centros de investigación. El proyecto una asociación pública-privada que reúne la experiencia a nivel mundial de accionistas de primer nivel en el sector avícola.

“Somos independientes, en tanto consorcio y funcionamos con un coordinador que está en Países Bajos”, nos dice Alex de Kerpel, coordinador del proyecto en México.

El sector avícola de los Países Bajos se presenta con orgullo como uno de los líderes mundiales en conocimiento e innovación. Un aspecto interesante, es que las empresas miembros del consorcio, provenientes de varios segmentos de la avicultura, no compiten unas con otras. “Así, podemos dar una oferta integral de soluciones en toda la cadena avícola” comente de Kerpel.

Desde casetas inocuas para el medio ambiente, sistemas de alojamiento para reproductoras, mezclas de alimentos sanas, soluciones de reciclado de desechos y agua, planes de emergencia en caso de influenza aviar y otras enfermedades, hasta sistemas inteligentes de control de calidad y estiba, son solo algunos ejemplos de las aportaciones que la industria holandesa a la avicultura latinoamericana. Esta aproximación multifactorial se realiza a través de una ventanilla única a la que se puede acceder a esta tecnología, sin obligaciones de compra u honorarios por consultoría.

Para Agrimex, la meta es mantener y fortalecer dicha posición, para el beneficio de los profesionales del sector avícola.

La experiencia de Holanda

Holanda es mundialmente reconocida como país comercializador de productos agropecuarios, por varias razones: experiencia, suelo fértil, calidad de sus productos y el instinto comercial de sus empresarios. Como ejemplo, aproximadamente las tres cuartas partes de la carne producida en Holanda se destina a la exportación, además de que el país es el primer exportador de huevo a nivel mundial.

El consorcio tiene empresas que ya cuentan con presencia en el mercado mexicano e incluso hemisférico. Además, participan en una serie de congresos y exposiciones relevantes para la industria, como el pasado Congreso Latinoamericano de Avicultura en Guayaquil, Ecuador.

El sector avícola participa en un mercado competido, con márgenes relativamente bajos. Esto explica la continua búsqueda holandesa por innovar y desarrollar soluciones prácticas, situación que lleva a mantener la raíz firmemente anclada en el sector productivo de la propia actividad y los mercados meta. Los productores de carne y huevo, y los proveedores de tecnología y servicios se necesitan uno al otro, por lo que la colaboración en el contexto de una cadena avícola en transición permanente es otra de las premisas que subyacen a la visión y objetivos de AgriMex Holanda.

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Oportunidades de la nutrición al procesamiento de gallinaza

“Creo que hay una gran cantidad de oportunidades, tanto a nivel de la industria, como en actividades de cooperación entre los países, con organismos como Senasica o la UNA, en todos los segmentos de la cadena avícola: nutrición, procesamiento, rastros, transporte, manejo de gallinaza, iluminación” dice el representante de Agrimex. Y es que una de las cualidades principales de los productos holandeses, es su tecnología de punta, con resultados probados en muchas partes del mundo.

Aunque el mercado de pollo en México y otros países latinoamericanos aún dista de ser muy sofisticado, pues se consume mayoritariamente pollo fresco entero o en piezas, el representante de Agrimex dice que las empresas holandesas son muy flexibles, adaptan sus productos a las necesidades de cada mercado. Muchas veces no necesariamente venden sistemas completos, sino segmentos en particular, de manera modular.

“Hay modularidad, lo que permite que las empresas adquieran los productos que necesitan, pensando en si se va a vender pollo congelado, una parte para rosticería o un 50 por ciento entero”. Las empresas holandesas están conscientes de las diferencias que tienen las empresas.

La flexibilidad no nada más se da en el procesamiento de pollo, sino también en el caso de las casetas de producción de pollos, ventilación, calefacción o plantas de producción de alimentos balanceados.

En el caso concreto de México, las posibles áreas de oportunidad incluyen, entre otras, la mayor higiene en los procesos productivos y transporte, modernización de rastros y tecnología de procesamiento, implementación de sistemas de iluminación y tratamiento de aguas y manejo de aditivos nutricionales. Agrimex confía en que la colaboración de Holanda con México redundará en excelentes resultados para ambos mercados.

¿Cómo trabajan los holandeses?

Es importante que los productores avícolas de Latinoamérica consideren la manera de trabajar de los holandeses, que es muy directa. Hay que ser muy claros en las especificaciones que se requieren para cada uno de los productos que se solicitan. Hay flexibilidad, pero una vez que se cierra el trato es más difícil dar marcha atrás.

“Por supuesto, hay que tomar en cuenta la seriedad y la manera de hacer negocios por parte de los productores de Países Bajos” dice de Kerpel, desde sus oficinas en la Embajada de los Países Bajos en México, DF. Debe considerarse que son productos de una alta calidad y de un excelente servicio posventa.

No se trata de vender por vender. “El concepto que subyace en el proyecto del consorcio, es que hay un conocimiento de fondo de las condiciones y tendencias de mercado, y hay una proyección siempre a 15 o 20 años”. Las mismas empresas mantienen a sus clientes informados de los desarrollos que hay, de tal suerte que siempre puedan adaptar los productos y estar en el nivel más avanzado. Hay también una gran transparencia, que es algo que se debe considerar.