En Buenos Aires hubo un enfrentamiento violento con trabajadores de la empresa avícola Cresta Roja y activistas de izquierda con las fuerzas de seguridad, pues bloqueaban el acceso al aeropuerto internacional de Ezeiza. El motivo del bloqueo es el reclamo de las fuentes de trabajo, en lo que parece ser el primer conflicto social del nuevo gobierno de Mauricio Macri.

Según informes publicados en varios periódicos latinoamericanos, “los incidentes comenzaron cuando los gendarmes, en cumplimiento de una orden judicial, avanzaron sobre varios cientos de manifestantes que mantenían interrumpida la circulación en la autopista que conecta la capital con el aeropuerto internacional de Ezeiza, a unos 40 kilómetros al sureste de Buenos Aires”.

Los trabajadores de la empresa avícola Cresta Roja reclaman desde hace ya varios días salarios adeudados y una ayuda gubernamental que impida el cierre de la empresa y la pérdida del empleo de más de 3,000 personas.

La gendarmería atacó con balas de caucho y carros hidrantes, al tiempo que los manifestantes arrojando palos y piedras. Hay por lo menos uno de los trabajadores detenido y algunos heridos.

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Según los manifestantes, la orden de represión la dio Macri. Cabe resaltar que los incidentes se dieron en el momento en que el nuevo gobierno anunció que se encuentran en el desarrollo de un protocolo especial para controlar las protestas, así como evitar bloqueos de avenidas y carreteras. Esto en sí mismo ha generado críticas de líderes sindicales y sociales.

No es ninguna novedad esta crisis en Cresta Roja, que pertenece al Grupo Rasic. De acuerdo con nuestra base de datos, hasta 2014 Rasic era la segunda empresa avícola más grande de Argentina. Después de los buenos tiempos que la empresa disfrutó con los acuerdos de intercambio comercial de materias primas por petróleo con el gobierno venezolano de Hugo Chávez a mediados de la década pasada, en 2013 comenzó a caer. Hay algunos que relacionan esto con la falta del pago correspondiente por las ventas a Venezuela. En 2014, Cresta Roja suspendió operaciones; luego fue intervenida por el gobierno de la provincia de Buenos Aires, “que se hizo cargo parcialmente del pago de salarios”.

De acuerdo con los periódicos, el conflicto se reactivó con el cambio de gobierno provincial y nacional en diciembre. Incluso, han advertido a los ejecutivos de Cresta Roja que paguen sus deudas o que vendan la empresa.