Suspensión de exportaciones de carne de Brasil: sería un desastre

El cerco del caso de la "Carne Débil" se cierra sobre la industria de la proteína animal en Brasil.

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Associação Brasileira de Proteína Animal
Associação Brasileira de Proteína Animal

Brasil siempre ha presumido de su estatus sanitario y de que es el único gran productor avícola que nunca ha tenido influenza aviar. Estaba seguro de su posición. Pero este fin de semana pasado, el golpe llegó por otro lado, con el caso de la “Carne Débil”.

La megaoperación policíaca

La Policía Federal llevó a cabo una megaoperación el pasado viernes 17 de marzo en seis estados y el Distrito Federal de Brasil, en la que desarticuló un esquema en el que participaban inspectores del Ministerio de Agricultura y empleados de algunas empresas procesadoras con dádivas para no hacer las inspecciones de la carne como se debe. Ya hay 35 personas en prisión y 33 personas apartadas de sus puestos.

Las exportaciones en la mira

Los problemas en las exportaciones brasileñas de carne de res y de pollo no se hicieron esperar. Con rapidez, varios países cerraron fronteras o pusieron rigurosas restricciones. En Latinoamérica, fue Chile el primero, país en el que la tercera parte de la carne de res proviene de Brasil. Pero la prohibición se extendió al pollo y a la carne de cerdo. Brasil no se explica la decisión del vecino país.

Mientras tanto, Argentina se preocupa porque las empresas brasileñas son dueñas de empresas argentinas, por lo que esperan que no haya “contagio”, mientras se reúnen con la Unión Europea para destrabar los acuerdos comerciales en Buenos Aires. Igual en Uruguay, en donde presumen de lo estricto de sus normas y mecanismos.

Por otro lado, China y la Unión Europea anunciaron que habría restricciones a la carne de Brasil, mientras que Corea del Sur suspendió este lunes las compras de pollo brasileño, para echar para atrás dicha suspensión hoy martes, aunque dicen que van a intensificar las inspecciones.

Las sospechas no son suficientes

Hay tres plantas procesadoras vetadas por el momento: la de Mineiros de BRF y dos de Peccin Agro Industrial en Curitiba y Jaraguá do Sul. Pero el Ministerio de Agricultura puso bajo régimen especial de inspección a 21 plantas de procesamiento, las cuales no pueden, por el momento, exportar, pero sí pueden seguir produciendo para el mercado nacional.

Es evidente, como dijo el ministro de Agricultura Blairo Maggi, al periódico brasileño Folha de São Paulo, que “simplemente no puedo acabar con nuestro sistema productivo por una sospecha”, pues ninguna de dichas plantas está en la lista de la Policía Federal por adulteración.

Negociaciones para evitar un desastre

Hay países, como Rusia, que no han emitido aún ningún comunicado al respecto. No obstante, mientras pasa todo esto, el Ministerio de Agricultura de Brasil trata de negociar con Chile, la Unión Europea o China, para evitar que se interrumpa el flujo de las exportaciones. También quiere evitar tomar represalias, como podría ser con Chile en el caso del pescado y frutas que entran a Brasil de ese país.

Quieren negociar a todo vapor para evitar que se pierdan mercados que han ido conquistando a través de los años y con mucho esfuerzo. Saben que reabrirlos les llevará mucho tiempo otra vez. Si se suspenden las ventas de exportación, se ocasionaría un desastre.

El ministro Maggi pide cautela y evitar que se exporte en estos días, hasta esperar que las aguas tomen nuevamente su cauce.

BRF y JBS se defienden

Tanto BRF como JBS publicaron hoy sendos comunicados de prensa en sus respectivos sitios web. En ellos aclaran que:

  • Ambas empresas exportan a más de 150 países.
  • Exportan a países con normativas rigurosas, como Japón, EUA o la Unión Europea y que por lo tanto están expuestas y abiertas a auditorías de todo tipo
  • Cuentan con certificaciones internacionales como de BRC (Global Standard for Food Safety), IFS (International Food Standard) y ALO Free (Agricultural Labeling Ordinance), en el caso de BRF y del BRC (British Retail Consortium) en el caso de JBS
  • Consideran infundadas las acusaciones de adulteración, como en el caso del uso de cartón en productos cárnicos o de carne podrida.
  • Apoyan que sus unidades sean inspeccionadas y están a disposición de las autoridades competentes.
  • Cuentan con profesionales que constantemente se capacitan en el control y aseguramiento de la calidad.
  • JBS argumenta que ninguna de sus unidades está involucrada en este caso.

 

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