Salud intestinal y la presión de no utilizar antibióticos

Los antibióticos han sido muy útiles, pero tal vez han tapado problemas que hemos tenido.

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Sí se puede producir sin antibióticos, pero hay que combinar el manejo con la nutrición y con la salud. | Foto de Ernesto Calderón
Sí se puede producir sin antibióticos, pero hay que combinar el manejo con la nutrición y con la salud. | Foto de Ernesto Calderón

A lo largo de la historia de la industria avícola, los antibióticos han sido muy útiles, “pero tal vez han tapado problemas que hemos tenido o que tenemos, que no los veíamos con suficiente incidencia”, dice la Dra. Mercedes Vázquez Añón de Novus International. ¿Qué necesitamos entonces hacer?

Vázquez asegura que lo que se tiene que hacer es un programa holístico en el que no sólo es un proceso antimicrobiano, sino que se tomen en cuenta los distintos aspectos del animal. Es la concepción de un todo – nutrición, salud, manejo – distinto a la suma de las partes.

La Dra Mercedes Vázquez Añón, De Novus, Asegura Que Lo Que Se Tiene Que Hacer Es Un Programa Holístico Que Tome En Cuenta Los Distintos Aspectos Del Ave

La Dra. Mercedes Vázquez Añón, de Novus, asegura que lo que se tiene que hacer es un programa holístico que tome en cuenta los distintos aspectos del ave. Foto de Benjamín Ruiz

Las cuatro áreas para trabajar

Vázquez trabaja básicamente en cuatro áreas:

  1. Digestión.
  2. Fermentación (cómo reducir la fermentación anaeróbica en el ciego e íleon).
  3. Reducción de la inflamación.
  4. Mantenimiento de la capacidad estructural del aparato digestivo.

No se pueden resolver estos cuatro factores con un producto, sino que tiene que ser una combinación: un programa. Para ello, han creado modelos experimentales en granja para recrear el problema y buscar la solución. Las soluciones consisten en evaluar enzimas, ácidos orgánicos, antioxidantes (que van a mantener la integridad del aparato digestivo al reducir el estrés oxidativo) y minerales (que van a mantener la capacidad del aparato digestivo en las uniones de las células epiteliales y mejorar la respuesta inmunitaria).

La digestión

Uno de los aspectos que ella investiga es cómo mejorar la digestión.

“Sabemos que, si el animal no tiene capacidad de digestión, gran parte de los ingredientes van a acabar en el intestino grueso o en el ciego. Esto provoca fermentación, porque constituyen un sustrato para las bacterias, lo que a su vez va a crear un problema de infección, inflamación y crecimiento de patógenos”.

Es importante este punto, porque una parte de la solución al no tener antibióticos es el mejoramiento de la capacidad de digestión del animal. Para ello, se deben utilizar ingredientes de alta calidad – que no siempre están a la mano – y también enzimas.

Inflamación del intestino

Además de estudiar cómo las enzimas pueden mejorar la salud intestinal, Vázquez también investiga cómo reducir la inflamación que se produce. Con un producto antimicrobiano como los ácidos orgánicos, se puede reducir algunos de los patógenos en el intestino, pero no siempre se reducen todos, de tal manera que se puede producir inflamación.

La importancia de reducir la inflamación, es para evitar que luego los patógenos penetren el aparato digestivo y lleguen a producir una inflamación más interna como por ejemplo laminitis, celulitis, inflamaciones en la piel, en los huesos y en las articulaciones.

Otro aspecto es cómo mantener la barrera intestinal, precisamente la capacidad de la pared de mantener su integridad, de forma que, al igual que con la inflamación, poder aislar los patógenos del aparato digestivo del resto del animal.

Minerales

Los minerales traza como el zinc, el cobre o el manganeso son parte de la estructura de la célula. De esta forma, mejoran la capacidad estructural tanto del hueso, como del tejido conectivo y del aparato digestivo.

“Nos hemos dado cuenta que los ácidos orgánicos solos no van a solucionar el problema”. Hay que utilizar varias combinaciones para tener más probabilidad de solventar problemas variados de digestión o de inflamación. “Así, se puede ir atacando el problema en varias fases”.

Proteínas de origen animal

Otra área interesante en la salud intestinal es el uso de proteínas de origen animal de buena calidad, como el plasma liofilizado. Las proteínas de origen animal de buena calidad cuentan con propiedades antiinflamatorias y también antimicrobianas.

Su uso es mayoritariamente en lechones. No se han utilizado mucho en pollitos por el costo, “pero realmente tienen posibilidades, pues contienen péptidos, que pueden ser antimicrobianos y también antioxidantes”, señala Vázquez. Con esto, realmente sí es verdad que no todas las proteínas animales son iguales.

Las reproductoras y el zinc

Otro de los aspectos es ver cómo empezar antes en la cadena, es decir, con las gallinas reproductoras. Vázquez realiza investigaciones con zinc.

“Hemos visto que, si tú alimentas a las madres con zinc quelatado, va a haber un efecto epigenético en los pollitos”.

Esto significa que no cambia el ADN, sino que cambia la expresión de los genes del embrión. Se ha encontrado que el zinc alimentado a la gallina afecta al embrión y estimula el desarrollo del aparato digestivo y del músculo, así como del sistema inmunitario.

“Las células epiteliales del aparato digestivo están más juntas, mediante la unión intercelular hermética. Aumenta la expresión de las proteínas que mantienen la integridad del aparato digestivo, aumenta la capacidad antiinflamatoria y mejora la respuesta inmunitaria”.

Al alimentar a las reproductoras se tiene un mayor impacto en la progenie durante los primeros 15 a 20 días, lo que mejora el desarrollo inmunitario del aparato digestivo y consecuentemente la viabilidad del pollito.

Cuanto antes se empiece en el ciclo, mejor. Este es un concepto que se desprende de la alimentación temprana del pollito que surgió en la década de los 90 del siglo pasado.

¿Imposible producir sin antibióticos?

Surge la duda de si es casi imposible la producción sin antibióticos. Dice Vázquez que “sí puedes producir sin antibióticos, que va a ser diferente, pero sí se puede producir con otras cosas”.

Concuerda en que el futuro hay que verlo con optimismo, como una oportunidad de que lo que sí hay que cambiar.

“Hay que combinar el manejo con la nutrición y con la salud. Hay que trabajar en equipo y con programas comunes sanitarios más estrictos en el alimento y en las instalaciones”.

La industria avícola tiene que cambiar, pero para bien. Europa lo lleva haciendo ya desde hace mucho tiempo.

“Claro que va a ser difícil, pero es una oportunidad y es un trabajo multidisciplinario con veterinarios, nutricionistas y la gente de la granja en campo”.

Lea el reporte completo en Industria Avícola Julio 2017.

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