En el primer semestre de este año, los precios que cancelaron los cubanos por los productos agrícolas y cárnicos subieron 7.8% y las ventas disminuyeron 5.7%, a pesar que la producción nacional creció en 6% en ese período.

Si bien, el crecimiento agropecuario en Cuba es muy positivo solo confirma que se ha detenido la caída en el sector y que las políticas económicas marchan, pero "los resultados no son ni los esperados ni los necesarios", según el periódico oficial cubano “Juventud Rebelde”.

El periódico citó a especialistas de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, ONEI, según los cuales los productos agrícolas, que abarcan los más altos volúmenes en ventas en cantidad y valor, decrecieron, y el precio promedio de estos aumentó.

En relación al tema, subrayó que en el primer semestre de 2011 se acopiaron 1,691.3 millones de toneladas de viandas y hortalizas, y en los mercados agropecuarios se vendieron 247,200 toneladas de productos agrícolas.

En cuanto a la cosecha de frijol aumentó 48.3%, mientras la producción de carne y leche bajó, de acuerdo con los planes previstos.

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Se dejaron de ofertar US$52.9 millones en comparación con igual etapa del año anterior en productos agrícolas y cárnicos, según los datos de la ONEI.

"Las estadísticas no se comen", dijo el diario y añadió que en el pasado semestre hubo que realizar importaciones "no previstas" para cubrir los alimentos subsidiados que compran los cubanos a través del sistema de racionamiento y otras necesidades.

Recordó que el ministro de Economía y Planificación, Adel Yzquierdo, informó recientemente a la Asamblea Nacional que los incumplimientos del Ministerio de la Agricultura en producciones como carne de cerdo, leche fresca y frijoles obligaron a realizar "millonarias compras no planificadas" en el mercado exterior.

Además, el diario se refirió a que el encarecimiento de los alimentos en el mercado internacional llevará a gastar más de 300 millones de dólares por encima de lo previsto en importaciones.

Raúl Castro, ha insistido en sus intervenciones que la producción de alimentos es un asunto de "seguridad nacional" porque el país sigue gastando más de 1.500 millones de dólares al año en importar el 80% de los víveres que consume.