Para 2020, se calcula que unos 400 millones de personas migrarán del campo a las ciudades en China. Esta cantidad es dos veces la población de Brasil o casi cuatro veces la de México. Al ser China un gigante, provoca reacciones mundiales. Pero “esto es una gran oportunidad para la carne de pollo y cerdo” dijo Adolfo Fontes, analista de Rabobank en Brasil, pues además los jóvenes chinos tienden a consumir más pollo.

Con comparaciones como esta, durante el panel coyuntural de inauguración de la 14ª edición de AveSui 2014 en Florianópolis, Brasil, se realizó un análisis a profundidad de la producción de proteína animal brasileña y el mercado mundial.

China, continuará siendo un factor sumamente importante en la oferta y demanda de alimentos del mundo. Este país tiene que buscar alternativas, pues su demanda es mayor que su propia producción. Pero, la buena noticia es que de aquí a 10 años, se estima que el 90 por ciento de lo que importe serán productos industrializados, y es aquí en donde radican las oportunidades para países exportadores, como Brasil. Para ello, deben colaborar con el gobierno de su país para exportar productos manufacturados, pero además promover el equilibrio entre los commodities y dichos productos manufacturados, pues Brasil es productor de ambos.

En el plano de la producción de granos y oleaginosas, los expertos dicen que algo que deben vigilar es la competencia del maíz y soya para producción de etanol y biodiesel.

Para Brasil, “el próximo año será difícil, porque habrán ajustes considerables, ajustes necesarios que traerán menos dinero para el gasto familiar, por lo que la población pasará ciertas dificultades” señala Ariovaldo Zani, CEO de Sindirações.

Publicidad

Otro desafío al que se enfrenta Brasil y el mundo es que hay que demostrarle a los grupos radicales la importancia que tiene la ciencia en la producción de proteína animal.

Al hablar del comercio internacional, Fontes de Rabobank señaló la importancia de México y Colombia. “Hay que prestar atención a estos dos países. México ha presentado problemas sanitarios [en aves y cerdos] y esto representa una oportunidad para Brasil”.

Otro de los graves problemas al que se siguen enfrentando los brasileños es la falta de infraestructura de transporte. El ferrocarril es inexistente y las carreteras están muy congestionadas. “Los fletes en Brasil son carísimos” dice Luis Adalberto Stabile Benicio, director del Centro de Innovación y Excelencia de BRF. Calculan que 10 km de radio equivalen al costo de 22 gramos de conversión alimenticia.

No obstante los problemas y desafíos, pronostican un crecimiento del 3 por ciento en la producción de pollo de Brasil en los próximos años.