De acuerdo con la consultora de consumo Euromonitor Internacional, en Colombia existen 1,565 asaderos de pollos, 57.4 por ciento de los cuales corresponde a pequeños negocios independientes. Las grandes cadenas colombianas de restaurantes de este tipo son, en su orden, Frisby, con 201 locales, y Kokoriko, con 130 sucursales. La información apareció publicada en el diario económico La República, el cual señaló que este mercado mueve anualmente unos 1.8 billones de pesos (US$ 670 millones); es decir, en promedio, los colombianos se gastan al año unos 21,531 pesos (US$ 8) en este tipo de preparaciones con esta carne blanca, que incluyen principalmente pollo asado y pollo frito (apanado).

En el global, sumando consumo fuera de los hogares y en las casas, los colombianos consumieron el año pasado 30.2 kg anuales de pollo per cápita. Frisby, cadena especializada principalmente en la venta al detal de pollo frito, obtuvo ventas en 2014 por 222,000 millones de pesos (US$ 83 millones). Luis Felipe Jaramillo, gerente financiero de Frisby, resaltó que invierten al año cerca de 15,000 millones de pesos (US$ 5.6 millones) en nuevos restaurantes e innovación. “Este año vamos a abrir entre 15 y 20 puntos y aunque no tenemos fecha fija, tenemos en los planes llegar a Panamá. Esperamos crecer este año 16 por ciento y doblar ventas en 2020”, resaltó.

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De otro lado, la cadena Kokoriko, del Grupo Conboca, es más reconocida por su pollo asado. En la pasada vigencia logró ventas totales por 159,050 millones de pesos (US$ 59 millones). Según Juan Carlos Paba, presidente del Grupo Conboca, se planean 20 nuevas aperturas de Kokoriko que jalonarán los ingresos este año un 5 por ciento. La tercera empresa en participación de mercado es el Grupo CBC con su marca La Brasa Roja, que tiene 7.2 por ciento del negocio. El resto de mercado del pollo asado colombiano se lo pelean otras marcas como KFC, Piko Riko, Cali Mío y Cali Vea, así como 1,080 emprendimientos independientes ya mencionados.