Las perspectivas climáticas indican que la intensidad del fenómeno de El Niño está disminuyendo en Colombia, lo cual es visto con buenos ojos por los diferentes sectores de la economía de este país suramericano, especialmente el agropecuario. Con esta premisa, el diario La República preparó un informe sobre los efectos de esta anomalía climática en el campo colombiano.

Destacó el rotativo que, “El Niño, que ha sido de los más fuertes de la historia, comenzó a sentirse en abril de 2015, pero su verdadera intensidad se vivió desde agosto de ese mismo año. La mayoría de productores no estaban preparados para los efectos y pérdidas, por esta razón la noticia de su finalización cae como anillo al dedo.

“Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam) la posibilidad de precipitaciones para marzo y abril de este año es de 80 por ciento, es decir, que habrá agua suficiente para abastecer los cultivos. Con estos resultados, Cristian Euscategui, jefe de Pronósticos y Alertas del Ideam, dijo que existe la probabilidad de que El Niño termine en mayo”.

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Aseguró el mismo medio de comunicación que, “La evaluación que se hace en el agro en términos generales es que los principales efectos de El Niño se reflejan en el rendimiento agrícola, que en promedio bajó 20 por ciento y para el grupo pecuario la mortalidad subió, tanto que en algunos casos llegó a duplicarse”. Así lo afirmó en específico el presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), Andrés Valencia Pinzón.

Para el dirigente gremial, los problemas serían para la actividad avícola, “La falta de agua para las granjas, el incremento en el costo de la energía eléctrica, y sobre todo la duplicación en la mortalidad de aves. En Colombia se producen 60 millones de aves por ciclo. Lo normal es que se pierdan 600,000 aves por ciclo. Con El Niño proyectamos una pérdida de 1.2 millones de aves por ciclo”.