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Reproducción, genética e incubación / Manejo, producción y equipo
Hasta tres veces más costosos se venden en Alemania los huevos producidos por granjas ecológicas que rescatan pollitos macho de razas ponedoras, habitualmente descartados por su poco rendimiento en producción de carne.
Hasta tres veces más costosos se venden en Alemania los huevos producidos por granjas ecológicas que rescatan pollitos macho de razas ponedoras, habitualmente descartados por su poco rendimiento en producción de carne.
25 de mayo de 2016

¿Es viable acabar con el descarte de pollitos macho?

Alemania, el primer país europeo en prohibir esa extendida práctica en la industria mundial del huevo, reversó tal decisión instaurada en uno de sus estados federados hace tres años. No obstante, se plantean alternativas.

La Asociación Protectora de Animales de Alemania afirma que cada año se matan 50 millones de pollitos machos en un día en ese país. Al respecto, los tribunales decidieron que “es parte del proceso para el abastecimiento de la población con huevos y carne”.

“La decisión tuvo un fundamento puramente jurídico-formal, y no representa un cheque en blanco para la industria avícola”, comentó Johannes Remmel, ministro del medio ambiente del estado federado de Renania del Norte-Westfalia y ponente del decreto derogado.

La televisión estatal alemana DW (Deutsche Welle) reportó recientemente que, “La controvertida práctica de matar pollos machos recién nacidos, no viola la Ley de Protección de los Animales. Así lo decidió el viernes 20 de mayo de 2016 el Tribunal Administrativo Superior (OVG, por sus siglas en alemán) de la ciudad de Münster”, población que es centro administrativo del Renania del Norte-Westfalia.

De esta manera, el OVG confirmó otras decisiones de tribunales administrativos en Renania del Norte-Westfalia en contra de un decreto expedido en 2013 por el gobierno estatal de coalición, entre el SPD (Partido Socialdemócrata) y los Verdes. Según el alcance del fallo, “La Ley de Protección de los Animales autoriza la matanza de animales si es que existe una justificación. Sin embargo, dicha práctica a pollos recién nacidos estaría siendo desproporcional, según los fundamentos de la sentencia. A pesar de tal objeción explícita, la OVG dijo que no hay lugar para una revisión (de su veredicto, que se considera última instancia judicial)”.

Opciones a la vista

En un reportaje previo sobre el tema, la misma DW había informado que, “En Alemania, al año se comen 10,000 millones de huevos. El tema entraña un gran dilema ético: en las granjas, las ponedoras han sido mejoradas genéticamente para obtener de ellas un alto rendimiento. Los machos no cumplen aquí ningún papel, pues no sirven para la alimentación. Nada más salir del cascarón, son apartados del resto y eliminados”.

En la nota televisiva emitida el mismo día de la última decisión de la OVG, se muestran pollitos bebés recién sacados de una incubadora en una pequeña granja alemana de ponedoras. El audio que acompañaba las imágenes era este: “Estos pollitos machos tienen unas pocas horas de vida, sin embargo pronto morirán. Apenas rompen el cascarón y salen del huevo, se separan los futuros gallos de las gallinas y los matan luego en una cámara de gas. Hoy nacieron 20,000 polluelos, la mitad de ellos son machos. Esta empresa avícola es pequeña en comparación con la mayoría de los productores alemanes”.

La pieza recoge el testimonio del gerente de la granja, Werner Hockenberger: “En comparación con las gallinas, los gallos son casi blancos, tienden a ser más claros y a veces aparecen con manchas o líneas de color marrón (haciendo referencia a la técnica de sexaje por el color del plumaje, una de las más recurridas junto con la revisión cloacal). Me da lástima que a estos pollitos machos los maten con gas, por eso estamos buscando alternativas. Hoy podemos utilizar de otra forma el 10 por ciento de los pollitos macho, pero todavía queda un largo camino para aumentar este porcentaje”.

Hockenberger hace referencia a la venta de estos animales descartados a las llamadas “granjas ecológicas”, que por el momento puede ser el destino de uno de cada 10 pollos macho de líneas ligeras.

“Eso es en el mejor de los casos; el 90 por ciento se extermina de inmediato, no hay mercado para ellos”, dijo.

A pesar de su postura acorde con las tendencias del bienestar animal, el mismo gerente señaló a DW que el revocado decreto expedido por el parlamento de Renania del Norte Westfalia es “una medida problemática."

"Eso no evitará que se maten a los animales. La industria desarrollará estrategias para eludirlo, por ejemplo, trasladar parte de su operación o toda ella a otros estados federados o a países vecinos como los Países Bajos, Polonia o República Checa”, explicó.

Nueva actitud del mercado

El mismo equipo investigativo del canal teutón conoció el caso del granjero ecológico Carsten Bauck, ubicado en Baja Sajonia, otro estado federado y vecino septentrional de Renania del Norte Westfalia. Todos los gallos que allí se crían tienen su origen de incubadoras en granjas de ponedoras. Cuando Bauck compra sus gallinas ponedoras, por cada 10 pollitas adquiere un pollito; “lo hace por principio, ya que económicamente no es rentable”, dice la voz narradora.

Al ser consultado, el granjero ecológico explicó que, “Estos animales viven muchos años y crecen despacio, pues no es una raza de carne. La industria quiere a la hembra como gallinas ponedoras y se deshacen de sus hermanos. En esta granja los pollitos se convierten en orgullosos gallos y cuando al final se le sacrifica, habrán vivido bien y comido mucho. A pesar de todo eso, tienen menos carne que los pollos de engorde y por eso no son rentables”.

Para sostener este esfuerzo, Bauck vende más caros los huevos de sus ponedoras.

“Una gallina puede poner hasta 250 huevos en su vida, para poder alimentar también a sus hermanos machos, tengo que vender sus huevos a un precio más alto en toda Alemania”, dijo.

Para hacerlo, acude principalmente a la creciente red de “tiendas ecológicas” que medra en las ciudades alemanas. Birgit Gade es propietaria de uno de estos establecimientos y aseguró que, “Ahora solamente vendo huevos de granjas ecológicas. Son algo más caros que los huevos ecológicos normales (producidos por ponedoras en pastoreo). Y tres veces más caros que los huevos de ponedoras enjauladas en complejos a gran escala”.

A pesar de esta diferencia, Gade afirmó que, “Mis clientes están dispuestos a pagar más, porque quieren disfrutar de un huevo con mejor sabor y de origen ético conocido. Por ejemplo, la granja de Carsten Bauck, donde el consumidor puede ir a ver las condiciones en que produce; cada año hay una fiesta y se pueden apreciar que los pollos andan sueltos”.

Sobre la derogada prohibición de eliminar a los pollitos macho, el granjero ecológico dijo que, “Me alegré de la prohibición transitoria de matar a los pollos macho en Renania del Norte Westfalia. Pero es sólo en un estado; no es suficiente. No servirá de nada si la ley se promulga en un solo estado.

"Es muy importante que otros estados le sigan. A mi modo de ver, se mata animales así como así y esa práctica ya no es aceptable. Se ha mandado una señal política importante y ahora deben seguir los hechos”.

 

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