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News and analysis on the global poultry
and animal feed industries.
23 de septiembre de 2009

Se recupera la demanda de carne de cerdo del susto de la H1N1

Pero los cerdos se contagian del virus en Canadá, Argentina y Australia

La H1N1 ha golpeado duro a la industria porcina de todo el mundo. Los cerdos en al menos tres países: Canadá, Australia y Argentina, se han infectado con una poderosa nueva cepa de H1N1 a través del contagio del ser humano. Al momento de publicarse este artículo, todavía falta por verse si esto ha sido un presagio de lo que viene en más países.

 

Las buenas noticias, si es que las hay en todo esto, es que la mayor parte de los funcionarios públicos y de los medios han sido responsables en decir que no hay forma en que los humanos puedan contagiarse del virus por el consumo de carne de cerdo. No obstante, a pesar de tales declaraciones de organizaciones de la salud muy respetables, los consumidores en varios países en los que los cerdos se han contagiado con la H1N1 han respondido con la reducción del consumo de la carne de cerdo.

Como resultado, el precio de los cerdos ha caído vertiginosamente. En Australia, por ejemplo, el precio del cerdo bajó de $50 a $35 dólares desde que se declaró la pandemia viral, a pesar de las declaraciones de prominentes funcionarios gubernamentales de que la carne de cerdo es segura.

 

Aunque no se han encontrado cerdos que hayan contraído la H1N1 en México al momento de la publicación de este artículo, es donde se originó la forma humana de la enfermedad que ha causado estragos en la industria porcina de ese país. La noche del 23 de abril, el gobierno mexicano anunció el cierre obligatorio de todas las escuelas y universidades en la zona metropolitana de la Ciudad de México, reconociendo de esta manera de forma oficial el brote y la gravedad de la epidemia de la Influenza A/H1N1. Esto a su vez hizo que la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas (OMS), preocupada por la posibilidad de que esto se convirtiera en una pandemia mundial de influenza, emitiera el nivel de alerta Fase 5 de un máximo de 6, para indicar que era "inminente" la pandemia.

 

Debido a que la Influenza A/H1N1 inicialmente se llamó “fiebre porcina” la industria porcina se preparó para el golpe después de la alerta de la OMS. Al principio, los consumidores de muchos países reaccionaron con la eliminación de la carne de cerdo de su dieta. A pesar del aseguramiento por parte de la FAO y de la OIE con respecto a esto, se impusieron embargos comerciales en la carne de cerdo mexicana y el cerdo que provenía de algunos estados de Estados Unidos. Lo que es más sorprendente es que el embargo se extendió irracionalmente a otras carnes que ni siquiera remotamente se relacionaban con la enfermedad, hace notar Ken Shwedel, Jefe de Investigación en Alimentos y Agronegocios de Rabobank en México.

 

La demanda baja en picada

En la semana después de la decisión del 23 de abril, el consumo de carne de cerdo en México se calcula que había caído entre el 40% y el 80%, dependiendo de la región del país.

 

Durante el periodo de medidas de emergencia que duró dos semanas, se calcula que entre 200,000 y 250,000 cerdos se retuvieron en las granjas. Ahora, conforme la industria trabaja con el inventario retrasado, que se calcula que toma de seis a ocho semanas, los precios del cerdo en el mercado nacional han caído entre el 20% y el 25% y los precios del cerdo a granel han caído del 10% al 20%, calcula Shwedel.

 

Para finales de julio, el consumo de carne de cerdo regresó a prácticamente los niveles previos al brote. La recuperación en el consumo se debe a tres factores: esfuerzos gubernamentales de promoción que hicieron énfasis en que no existe relación entre el consumo de carne de cerdo y la influenza; la apertura de restaurantes, puestos de tacos, etc., y los precios más bajos del cerdo. El punto clave es que las preocupaciones sobre la influenza ya no son un factor relevante para el mercado nacional, afirma Shwedel.

 

Después de la alerta de la OMC, una serie de países embargaron las importaciones de carne de cerdo mexicana. “Lo que es curioso es que el comercio de México con esos países es prácticamente inexistente. En la actualidad, se han levantado ya una serie de embargos”, dice Shwedel.

 

Siguen abiertos los mercados clave

 

Lo que es más importante, es que los principales mercados de exportación de la carne de cerdo mexicana: Japón, Corea y Estados Unidos, siguen abiertos. Algunos compradores japoneses inicialmente pidieron que los embarques se retrasaran hasta que estuviera clara la situación. Satisfechos de que la carne de cerdo, y específicamente la carne de cerdo mexicana, no era ni es una fuente de infección, los embarques regresaron a la normalidad. Hasta donde sabe en Rabobank, los compradores japoneses no han cancelado ningún contrato de carne de cerdo mexicana. De hecho, uno de los clientes de Rabobank ha informado que negociaron nuevos contratos para embarques a finales de mayo.

 

Debe recordarse, hace notar Shwedel, que México está en medio de una recesión. Las medidas que se requieren para contener la diseminación de la influenza han tenido un efecto desalentador sobre la economía. Aunque las compañías alimentarias recibieron un fuerte golpe por las preocupaciones del consumidor con respecto a la seguridad alimentaria, los efectos se sintieron en todos lados. Los cálculos iniciales del gobierno muestran que la economía se contrajo entre 0.3% y 0.5% debido a los efectos de la influenza. Las proyecciones de los analistas del sector privado calculan que fue de hasta 1% del PIB.

 

Para mitigar los efectos tanto de la influenza A/H1N1 como del impacto negativo proyectado sobre la economía, el gobierno ha anunciado una serie de medidas para apoyar a los negocios debido a las pérdidas en las que incurrieron durante la emergencia. Entre estas medidas, se encuentra el continuo apoyo para promover el consumo de la carne de cerdo así como concesiones de crédito para los porcicultores. Además, los fabricantes de carne han acordado darle preferencia a la carne de cerdo nacional sobre la importada. 

 

Los precios tailandeses se han estabilizado 

Pramote Jirakawinvanich, dueño de una granja comercial y de reproductoras en el noreste de Tailandia, dice que el efecto en el consumo ahí ha sido muy bajo “porque la gente está bien informada sobre los riesgos de la H1N1 de los programas educativos de salud pública gubernamentales. La gente no tiene miedo de contagiarse de la influenza por comer carne de cerdo. Pero generalmente, los tailandeses comen más pescado y pollo que cerdo debido a preocupaciones de la salud. Nuestro consumo per capita de carne de cerdo es de alrededor 13 kg/por persona al año”. El Sr. Pramote tiene un total de 60,000 cerdos, cerdas y lechones. 

 

Después de recibirse las noticias de la influenza, los precios de la carne de cerdo bajaron a alrededor de 50-55 bahts/kg., dice Pramote. Pero ahora los precios se han estabilizado en 65 bahts/kg. Antes de la influenza, el precio promedio de la carne de cerdo era de alrededor de 60 bahts/kg. Los precios empezaron a aumentar hace junio.

El virólogo porcino tailandés concuerda en que el brote de la H1N1 no ha tenido un fuerte efecto sobre el consumo.

 

“Al principio, la gente tenía miedo, pero ahora tiene mejor información de la asociación local de porcicultores. En Tailandia estamos más preocupados por la diseminación de la H1N1 en la población humana. El Departamento de Ganadería de Tailandia al principio estaba preocupado, por lo que echaron a andar un programa en la población porcina. Hasta ahora, no hemos visto ningún brote de H1N1 en la población porcina. “

 

Poco impacto en Europa

 

El virus de la H1N1 parece haber tenido poco impacto en el mercado en Europa, donde algunos países incluso informan de aumentos en las ventas de carne de cerdo en los últimos cinco meses.

 

Un vocero de la Junta Holandesa de Ganado y Carne (PVV) dice que “no hemos visto ningún efecto negativo sobre las ventas, o en la demanda debido a la influenza H1N1”.

Dijo que las ventas de carne de cerdo en Holanda han de hecho, aumentado un 6% durante la primera mitad de 2009 y los precios también han aumentado en algunas zonas.

La situación es la misma en el Reino Unido y en Dinamarca, el mayor exportador de la Unión Europea de productos de carne de cerdo.

 

“La influenza porcina no ha tenido un efecto que se haya notado en el consumo en Dinamarca y  no ha habido ningún efecto en nuestro mercado de exportación”, dice el vocero del Consejo Danés de Tocino y Carne.

 

Mientras tanto, en el Reino Unido un vocero de British Pig Executive (BPEX) dice: El virus H1N1 ha tenido muy poco impacto sobre la demanda en el Reino Unido. Las últimas cifras del consumo local han sido positivas, con pequeños incrementos en algunas áreas”. – Pig International 

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