La industria de estos indispensables recipientes plásticos ha evolucionado en los últimos 30 años a pasos agigantados al lograr que se deje de utilizar masivamente las tradicionales jaulas de madera. Todavía se ven algunas en pequeñas poblaciones latinoamericanas para la comercialización de pollos vivos.

A los módulos tradicionalmente metálicos usados para el manejo de grandes volúmenes, en años recientes han sido rediseñados mediante la combinación de la estructura metálica con jaulas plásticas sin tapas que funcionan como archivadores de oficina.

Esta rápida evolución ha sido posible por el auge gradual que la industria del pollo de engorde ha venido tomando hasta constituirse en la mayor proveedora de la proteína animal más económica del mundo.

Los productores de estos recipientes afortunadamente han sido solidarios con este incremento en la demanda, limitándose no solo a atenderla cuantitativamente, sino que han hecho aportes importantes en el rediseño de su estructura integral para que su manipulación sea más cómoda para los trabajadores, menos riesgosas para las aves y que tengan una vida útil superior a cinco años si son manejados con un cuidado razonable.

¿Pero qué sucede en el día a día?

La situación en términos generales es diametralmente opuesta, porque son sometidas a bruscos manejos llenas y vacías que diezman progresivamente su resistencia estructural hasta quedar convertidas prontamente en chatarra plástica, ocupando grandes espacios en las plantas de proceso, como un momento a la indolencia empresarial.

Por lo anterior, lo primero que debemos liderar es la creación de una cultura, ya muchas empresas lo han logrado, que propenda por el buen manejo de estos indispensables recipientes para lo cual hay un sinnúmero de ideas sencillas y funcionales que invito a recordar.

Para el descargue de las jaulas vacías en las granjas en vez de tirar los arrumes como si fueran sacos llenos con piedras, los bajan utilizando rieles o rampas fabricados en tubos metálicos por donde se deslizan sin que se caigan. Cuando las condiciones del terreno no lo permiten, emplean las bandas plásticas conocidas en algunos países como mecates con las cuales sujetan los arrumes para bajarlas rápidamente al suelo.

En algunas plantas donde se benefician grandes cantidades de pollos, más de 200 mil/día utilizan un sistema de arrume automático y para la movilización aérea del mismo un puente grúa. Este particular manejo evita someter la estructura inferior del recipiente al diario desgaste con la plataforma del camión debido a la fricción que se produce entre ambas superficies.

En muchas compañías la movilización de jaulas tanto llenas como vacías emplean unos rieles metálicos sobre los cuales deslizan los arrumes, evitando la fricción con la plataforma del camión disminuyendo la fatiga del personal y agilizando esta operación.

En las granjas para la subida de los arrumes de jaulas con pollos vivos, se emplea la misma rampa del descargue. Este método se puede automatizar de manera sencilla para disminuir el desgaste del personal, el de las jaulas y el maltrato que sufren los pollos durante el acomodamiento de las jaulas superiores de los arrumes.

Las tapas que inexplicablemente en muchas organizaciones permiten se las arranque el personal de la cuadrilla de captura, argumentando que les estorba y atrasa en la introducción de los pollos en las jaulas, juegan un doble papel que desafortunadamente los responsables administrativos parece no tener claro:

  • Facilita llevar un mejor control sobre la cantidad de pollos alojados por jaula.
  • Evitan perder más tiempo el personal recogiendo pollos adicionales para reemplazar los que se han salido de las jaulas. Sin embargo, por la presión del trabajo no se garantiza la exactitud en el número de pollos/jaula.

De otra parte, cuando efectivamente las tapas están puestas, por problemas de sujeción y estado de las jaulas, éstas al cerrarse no quedan debidamente soportadas en su base, cayéndose hacía el interior, reduciendo el espacio disponible para las aves de manera peligrosa, especialmente en climas cálidos cuando las condiciones ambientales no son las adecuadas por el estrés calórico que se derivan del hacinamiento.

El último escenario es el uso de jaulas con tapas que ajustan bien pero parte de la estructura del recipiente está partida y en casos más graves les falta áreas, que transitoriamente son tupidas inadecuadamente con alambre y/o mecate para impedir que los pollos no se salgan, cuando bien se podría utilizar tramos de malla plástica que garantizan el cierre total del espacio descubierto.

Jaulas en mal estado

Esta preocupación cotidiana por el estado de las jaulas resultado como se mencionó antes del proceso de culturización del personal que las manipula, evita maltratar esta frágil materia prima – los pollos vivos – en estos casos puntuales:

  • Alas golpeadas y/o fracturadas por el cierre inadecuado de las tapas o ausencia de éstas.
  • Pollos muertos inmediatamente colocados en jaulas sin tapas, al ser impactados sus cráneos con la jaula superior cuando se arruman.
  • Pollos muertos por quedar aprisionados contra la estructura metálica y/o mecates que usan los camiones para soportar los arrumes de jaulas.

Al reducirse significativamente estas situaciones de riesgos diarios, las empresas han logrado disminuir las pérdidas por deterioro en calidad de la materia prima, pollo vivo, que reciben en sus plantas en tres casos puntuales:

  • Alas golpeadas y/o fracturadas.
  • Cráneos fracturados.
  • Pollos muertos por aprisionamiento.

Esta exitosa acción se traduce en disponer de mayor cantidad de kilos de primera listos para ofrecer al mercado, con un costo operativo menor, ya que la cantidad de desperdicios enviados a las plantas de rendering se reduce ostensiblemente.

El proceso de culturización del personal está acompañado de un atractivo programa de bonificaciones que tiene como propósito dos objetivos concretos:

  • Reducir las pérdidas por los conceptos antes mencionados.
  • Velar por el manejo cuidadoso de las jaulas para ajustar su vida útil a lo establecido por los proveedores, evitándose incurrir en anticipadas compras de reposición de estos indispensables recipientes que afectan significativamente el flujo de caja de las empresas.

Nuestra meta diaria debe ser la consistencia en el manejo cuidadoso de los pollos y las jaulas una vez que se ha tomado la decisión de enviarlos a las plantas de beneficio.