La Unión Europea (UE) se ha establecido la meta de obtener el 10% de sus combustibles para transporte de fuentes renovables, principalmente biocombustibles, para fines de esta década, pero ahora está más preocupada por los impactos ambientales no deseados.

Cuatro estudios principales sobre el tema están en preparación.

El mayor temor es que la producción de biocombustibles reduzca la disposición de granos en los mercados globales de materias primas, forzando alzas de los precios de los alimentos y alentando a los agricultores a talar las selvas para conseguir nuevas tierras.

El biodiesel de la soja norteamericana tiene un impacto ambiental indirecto de 339,9 kilogramos de dióxido de carbono por giga joule, cuatro veces más el del diesel común, según un documento de la UE.

El informe refuerza en cierta medida el creciente conjunto de opiniones que sugieren que los biocombustibles no son tan ecológicos como se pensaba alguna vez, incluso los biocombustibles más avanzados, de segunda generación, hechos con residuos de madera.

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"Por tercera vez en seis semanas la Comisión Europea se ve forzada a divulgar estudios sobre los efectos climáticos de los biocombustibles", dijo Nusa Urbancic de T&E, un grupo que hace campaña a favor del transporte ecológico."Y por tercera vez esos estudios muestran que el uso de las tierras es el factor más importante a la hora de decidir si los biocombustibles tienen sentido o no", dijo Urbancic.

El biodiesel de la colza europea tiene un impacto ambiental indirecto de 150,3 kg de dióxido de carbono por giga joule, al tiempo que el bioetanol de la remolacha azucarera europea se calcula en 100,3 kg, ambos mayores que el diesel convencional o la gasolina, de alrededor de 85 kg.

En contraste, las importaciones de bioetanol de la caña de azúcar latinoamericana y el aceite de palma del Sudeste Asiático obtuvieron resultados relativamente favorables en el estudio, con 82,3 kg y 73,6 kg respectivamente.

Pero uno de los científicos involucrados en el estudio, Wolfgang Eichhammer de Fraunhofer, advirtió que todavía se tenía que hacer mucho trabajo adicional para que la cuestión se comprenda en forma adecuada, y que no se podían sacar conclusiones firmes sobre los méritos relativos de diferentes fuentes de biocombustibles.