Un programa del USDA que ha financiado la construcción de cientos y quizás miles de casetas de pollos para productores que crían aves bajo contrato para grandes procesadores avícolas, se ha convertido en una controversia política. Tom Vilsack, Secretario de Agricultura, ha impuesto nuevas restricciones a préstamos para tales productores, que son parte de un programa nacional de garantía de crédito que está programado para prestar $2,670 millones de dólares a tasas de interés favorables y una garantía gubernamental de pago para los productores de todos los tipos este año.

Las enérgicas medidas vinieron tras las decisiones de Pilgrim's Pride de cerrar plantas y cancelar contratos con productores el año pasado, como parte de su reorganización para salir de la bancarrota, lo que dejó a algunos productores con fuertes deudas.

La Agencia de Servicios Agrícolas del USDA, que hace préstamos directos a productores y garantiza préstamos agrícolas hechos por bancos, instruyó a sus funcionarios locales de préstamos en junio de 2009 a no aprobar préstamos a productores de pollos que no tuvieran un contrato garantizado por al menos tres años. "Para que los ingresos por un contrato de producción avícola se consideren confiables, los solicitantes que no estén endeudados con préstamos directos o garantizados deben tener un contrato por un período mínimo de tres años con un promedio de cinco parvadas al año", dijo la agencia. "El contrato debe también prever la terminación solamente con base en criterios objetivos "por motivos justificados" y exigir que se notifique al productor de razones específicas de la cancelación".

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Los partidarios de los productores bajo contrato y otros productores independientes de pequeña escala visitaron a Vilsack en octubre para detener totalmente tales préstamos para instalaciones avícolas y porcinas. El mes pasado, Vilsack anunció que extendería restricciones similares a préstamos para porcicultores por contrato a fin de protegerlos de "prácticas comerciales cuestionables". También giró instrucciones a la FSA para evitar hacer préstamos que pudieran exacerbar las prácticas comerciales de integrados que han dejado a algunos productores repentinamente sin contratos e incapaces de pagar sus préstamos (del USDA).

Al enfrentarse a rendimientos más bajos en carne de pollo y cerdo, algunas compañías que contratan productores para suministrar estas carnes han cerrado plantas de procesamiento, reducido colocaciones y declinado la renovación de contratos, reconoció Vilsack. En algunos casos, continuó diciendo que se pudo haber sido menos caro cancelar contratos antiguos y empezar nuevos con nuevos productores, con el financiamiento garantizado por el USDA. "Los productores a veces se quedaron con deudas por las instalaciones operativas del contrato, pero sin este último para proporcionar ingresos y pagar el préstamo directo del USDA o el garantizado", señaló.