En su corta estadía en Argentina, la semana pasada, el viceministro de Comercio chino, Jian Yaoping, dejó la puerta abierta para que finalmente su país desista de la aplicación de las trabas que desde el 1° de abril rigen sobre la producción aceitera argentina.

El Sr. Jian -que encabezó una delegación de más de 80 empresarios de su país- mantuvo una serie de encuentros con funcionarios argentinos y representantes de las principales aceiteras locales, a quienes les anunció la decisión de avanzar en una solución del problema.

Públicamente, las trabas para el aceite argentino se explican por un tema técnico-sanitario, ya que las autoridades chinas exigen que el producto que ingrese a su país tenga un tope de 100 partes de hexano (un solvente químico) por millón. Sin embargo, fuentes de la embajada de China explicaron que el mayor malestar pasa por la aplicación de las barreras que el gobierno argentino impone a una larga lista de importaciones de productos chinos, incluyendo algunos rubros en los que Argentina no tiene producción local.

En la Cancillería argentina, el Sr. Stancanelli destacó que los problemas hoy están circunscriptos a un grupo muy reducido de productos. "Tenemos sólo 35 casos de investigación antidumping, que es un porcentaje muy bajo en un contexto comercial que abarca a miles de productos. China aumentó las exportaciones a Argentina de 1400 millones de dólares en 2004 a 7000 millones de dólares en 2008. Y el 97% de esos productos son industriales".

China podría sustituir la importación del aceite de soya argentino, que es el primer exportador mundial con el 55% del volumen, por otro de origen brasileño. El problema para Argentina no es menor, ya que en la zona del Gran Rosario se instaló un polo aceitero para procesar oleaginosas que se considera entre los más grandes del mundo.

País beneficiado circunstancialmente  

El gran beneficiado con esta política del Gobierno chino sería Brasil, aunque hay quejas contra las barreras brasileras a la entrada de productos chinos, el diálogo entre Brasil y China es diferente.

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Existe un gran contraste entre la situación de las relaciones chino-argentinas con las de este país asiático con Brasil. A pesar que Brasil tiene restringidos varios productos provenientes de China. Los chinos han acogido estas medidas con resignación.

Es más, este mes China abrió el mercado al tabaco brasileño y se comprometió a facilitar la importación de carne de pollo y vacuno, además de analizar la abertura de la carne de cerdo, y el PAC entre China y Brasil, hay promesas en materia fitosanitaria. Brasil se ha comprometido a acelerar el reconocimiento normativo con China como economía de mercado, lo que dificultaría el éxito de casos antidumping, lo cual está en estudio.

Las buenas relaciones de China con Brasil, se pueden atribuir al éxito diplomático brasileño con el país asiático a diferencia del trato de la diplomacia argentina, sobre todo debido a las medidas arbitrarias adoptadas por este país con China.

Es comprensible que las autoridades argentinas se sientan en desventaja con respecto a Brasil. Ya que los argentinos se sienten víctimas de la experta política industrial de los chinos, debido a que Argentina invirtió en una de las plantas más grandes del mundo para procesar soya, y actualmente pueden exportar más semillas y menos aceite.

Por otra parte, lo más probable es que esta ventaja de Brasil ante China se deba a una efectiva combinación brasileña de tres temáticas: confirmación de las ventajas de la política externa de Brasil, diversificación de los socios, y que es capaz de imponer sus límites.

Por lo cual, hay que tener presente que el manejo de la política exterior de cada país es cada vez más importante y significativo, para ingresar a los mercados y permanecer en éstos. - María de los Angeles Gutiérrez, corresponsal