Antibióticos o no antibióticos, ahí está el dilema. Uno de los grandes temas que circularon durante la pasada IPPE en Atlanta, y que lleva rondándonos ya algún tiempo, es el de producir con o sin antibióticos. Como en todo, hay gente a favor y hay detractores. Desde luego, creo yo que, como en el amor, es cosa de dos. Y estas dos partes son, por un lado la avicultura, compuesta por todos nosotros: productores, técnicos y empresas conexas (alimentos, productos farmacéuticos y demás), y por el otro el consumidor.

Quizás por facilitar las cosas o por influjo, hemos llegado a exagerar el uso subterapéutico de los antibióticos. No lo sé, no soy veterinario, ni estoy capacitado para hacer un análisis de esto, pero lo que sí me queda claro es que son necesarios para producir bien y de manera eficiente.

Por otro lado, tenemos el asombroso poder del consumidor, que cada vez más influye sobre la producción de alimentos. Un poder nada desdeñable. A la pregunta de ¿por qué producimos pollos sin antibióticos?, el Dr. David Wicker de Fieldale Farms en una presentación en la IPPE respondió: “porque eso es lo que pide el cliente”. Así de fácil.

En Latinoamérica seguimos usando antibióticos, en algunos casos a diestra y siniestra. Pero habrá que irse preparando al cambio. No se necesita una bola de cristal para adivinar el futuro. La producción sin antibióticos está ya en la puerta.

Pero en lugar de verlo como un problema, tomémoslo como una oportunidad que puede ser vista desde varios frentes. En lo comercial, quizás una imagen de producción más “natural” le dé un impulso a las ventas, y desde el punto de vista técnico, representa un buen reto que eche a volar la imaginación y los conocimientos. ¿Y el costo? Habrá que ver qué sucede. Un gran esfuerzo para todos, sin duda.