Reevaluación de los productos de soya en alimento para pollos de engorda

La calidad del alimento balanceado, en términos de factores antinutricionales, se determina mejor por el nivel de actividad del inhibidor de tripsina. En un reciente estudio se evaluaron los efectos de diferentes niveles de la actividad de inhibidores de tripsina en alimento para pollos con 1.4 a 6.4 unidades AIT/mg, con harina de soya y soya extruida de diferentes concentraciones de inhibidores.

Los animales monogástricos no pueden manejar los factores antinutricionales de la soya y nunca se ha cuantificado este aspecto con el suficiente detalle.
Los animales monogástricos no pueden manejar los factores antinutricionales de la soya y nunca se ha cuantificado este aspecto con el suficiente detalle.

La calidad del alimento balanceado, en términos de factores antinutricionales, se determina mejor por el nivel de actividad del inhibidor de tripsina. En un reciente estudio se evaluaron los efectos de diferentes niveles de la actividad de inhibidores de tripsina en alimento para pollos con 1.4 a 6.4 unidades AIT/mg, con harina de soya y soya extruida de diferentes concentraciones de inhibidores.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina encontró que el alimento con 2.4 unidades AIT/mg no afectó el desempeño de pollo de engorda. Sin embargo, se encontró que los niveles por arriba de 3.4 unidades/mg impactan negativamente el desempeño del crecimiento del pollo de engorda de una manera significativa.

La actividad de inhibidor de tripsina y el peso del pollo

Los pollos de engorda alimentados con niveles de actividad de inhibidor de tripsina de 3.4 y 4.4 unidades/mg presentaron pesos finales intermedios de un 3 por ciento menos que las aves alimentadas con niveles muy bajos de actividad de inhibidor de tripsina. Las aves alimentadas con 5.4 y 6.4 unidades/mg presentaron el peso más bajo a los 49 días de edad (alrededor de 6-9 por ciento menos que las aves con dietas con niveles bajos de actividad de inhibidor de tripsina).

La eficiencia de la utilización de alimento balanceado se vio negativamente afectada sólo en los niveles más altos de concentración de actividad de inhibidor de tripsina (alrededor de 6 por ciento peor que los tratamientos más bajos de actividad de inhibidor de tripsina). Se calculó que las aves alimentadas con el nivel más alto necesitarían al menos tres días extras para llegar al mismo peso final que las aves con los niveles más bajos.

Los efectos sobre el peso corporal y la eficiencia alimenticia concordaron con el tamaño del páncreas, que se encontró agrandado en los pollos alimentados con dietas altas en actividad de inhibidores de tripsina. La actividad de inhibidor de tripsina se refiere a la inhibición de las enzimas proteolíticas naturales, que causan que el organismo secrete mayores cantidades de dichas enzimas para compensar la reducción de eficacia.

Si son altos los niveles de consumo de actividad de inhibidor de tripsina, este mecanismo de compensación no resulta adecuado y se pierde desempeño del crecimiento. Con base en estos resultados, es factible usar la concentración de actividad de inhibidores de tripsina en los productos de soya como un parámetro de especificación de nutrientes en la formulación del alimento. Si se conoce este nivel, entonces puede ajustarse la concentración de productos de soya para así prevenir pérdidas por desempeño.

Soya en alimento para pollos de engorda

Otra posibilidad es que si no se pueden cambiar los niveles de soya en el alimento para pollo de engorda (como en el caso de las dietas sencillas maíz-soya), entonces puede afinarse el procesamiento de la soya en la planta de producción para minimizar los niveles de actividad de inhibidor de tripsina. Siempre deber ser menor el costo extra de reducir los niveles de actividad de inhibidor de tripsina en la harina de soya (o soya extruida) que la pérdida de utilidades actual.

Los factores antinutricionales están presentes en la soya pero en buena medida se ignora su presencia, ya que damos por sentado que se destruyen con el tratamiento térmico durante el proceso de extracción por solventes del aceite (harina de soya) o la extrusión (soya integral o harina de soya procesada con extrusión y expeller). Desafortunadamente, no puede evitarse que haya algunos residuos de factores antinutricionales, ya que para que haya eliminación total se necesitaría sobrecalentar la proteína, lo que la desnaturalizaría, lo que reduciría el valor nutritivo de este nutriente.

En la actualidad, la calidad en términos de los factores antinutricionales se determina mejor mediante el nivel de actividad de inhibidor de tripsina, con niveles residuales de 2-3 unidades/mg hasta 20-30 unidades/mg.

Lamentablemente, es raro que contemos con esa información, en especial en el caso de la harina de soya estándar, y aunque les es difícil a los animales monogástricos manejar los factores antinutricionales de la soya, nunca se ha cuantificado este aspecto con el suficiente detalle, al menos en el caso de los pollos de engorda.

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