La ecología se impone. Cada vez más y más, vemos cómo las empresas de todos los sectores presumen o anuncian que son “ecológicamente amigables” o que ahorran en recursos. Es una moda, sí que lo es, pero también es una necesidad que nos imponen las circunstancias.

Pero esto va más allá de la ecología o el medio ambiente, va de la mano con la eficiencia y la optimización en el uso de los recursos. Estuve hace poco en la Exposición AveSui en Florianópolis, SC, Brasil y quedé gratamente sorprendido de la interesante labor que está haciendo la ABRA, Asociación Brasileña de Reciclaje Animal. En primer lugar, han hecho el cambio del viejo término en portugués “graxaria” (rendering) a “reciclaje de subproductos de origen animal”, que es más largo, pero más representativo de lo que realmente hace esta industria.

Al ver el diagnóstico del sector, cuenta este país con más de 500 empresas, que participan en el PIB con R$6 mil millones de reales (unos $2,763 millones de dólares) y proporcionan 65,000 empleos directos. Su principal mercado es el interno, pero están con miras a la exportación. Para ello, están trabajando en el sello de calidad en harinas y grasas que los identifique, así como en la internacionalización del sector. ¿Y cómo trabajan en este último punto? En asociación con ApexBrasil, la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones, organismo que los apoya en exposiciones internacionales, mejoramiento de la imagen y otros proyectos. También van a trabajar en proyectos de buenas prácticas de fabricación y en contribuir al avance tecnológico de la industria, mediante la capacitación.

En la actualidad, el 60.9 por ciento de los subproductos brasileños de origen animal se destinan a la producción animal y el 11.7 por ciento a alimentos para mascotas. El resto va a jabones y biodiesel, principalmente. En cuanto a las exportaciones, el 50.3 por ciento es de harina de carne y hueso, pero de subproductos avícolas (harina de pluma, harina de pluma y vísceras, harina de ave y grasa de ave) ya exportan un 13.2 por ciento. Chile es uno de sus dos principales destinos (junto con Vietnam), pero con la tendencia a liberar las harinas de origen animal (como está sucediendo en Europa), junto con la gran producción ganadera y avícola de este país, no dudaría que pronto veamos más de estos productos en otras partes de Latinoamérica.