Gobierno japonés analizará las instalaciones ganaderas y agrícolas de aproximadamente 600 municipios e incluirán todo tipo de productos, para poder confirmar que no superan el límite de radiactividad indicado por la entidad gubermamental.

Autoridades japonesas manifestaron que empezarán los análisis en 100 municipios que aún no han sido inspeccionados, y extenderá el radio de las pruebas a las provincias y productos que no han sido todavía incluidos pese a estar próximos a la central de Fukushima.

A fines de julio, en Japón se decidió prohibir la distribución de carne de las provincias de Fukushima, Miyagi y Tochigi, afectadas por la crisis nuclear al encontrarse cerca de la central de Fukushima Daichii, cuando se detectó que habían ingresado partidas con altas cantidades de material nocivo al mercado.

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A pesar que Japón levantó la prohibición de vender carne de la provincia de Miyagi, mantuvo la prohibición de comercializar en la provincia de Fukushima, luego de detectar niveles de cesio radiactivo superiores a los permitidos en algunas muestras de carne analizadas.

El gobierno japonés tiene previsto dar compensaciones de alrededor de 456 euros a los ganaderos por cada una de las reses contaminadas a causa de la crisis, en un programa de ayudas que tendrá un costo de entre 9 y 18 millones de euros.