La avicultura es un sector que sigue creciendo, y por lo tanto, a pesar de la agitación política y económica del año pasado, todavía hay algunas buenas noticias.

En Estados Unidos, la producción de carne de ave aumentó el año pasado; en la clasificación de WATT PoultryUSA de 2011, 22 empresas notificaron un aumento en la producción de pollo listo para cocinar.

De los 10 principales productores, ocho tuvieron aumentos en la producción promedio semanal de pollo listo para cocinar (RTC) en 2010.

Este año realmente se ve como una historia dividida en dos en EUA. El Departamento de Agricultura de EUA notifica que en el primer semestre de 2011, la producción de carne de pollo fue de 18 mil 800 millones de libras, un 4.8% más que el año anterior.

No obstante, la producción en el segundo semestre se espera que sea de 18 mil 600 millones de libras, un descenso del 2% en comparación con el mismo periodo de 2010.

Sin embargo, el estudio de WATT PoultryUSA encontró que hay empresas que planifican inversiones para el futuro, aunque algunos productores han hecho recortes. Aunque es una lástima que el año no termine como empezó, en general, la tendencia continúa del lado positivo.

La situación de Europa sigue siendo difícil   

Aunque las economías de Europa se contraen o a lo sumo crecen lentamente, el consumidor se mantiene cauteloso con el gasto, y los productores no sólo tienen que enfrentarse a esto, sino también con la competencia del extranjero. A pesar de esto, los productores avícolas europeos siguen adaptándose e innovando, y haciendo frente a un marco normativo cada vez más pesado y a una base de consumidores más exigentes.

Desaceleración del crecimiento de Asia y Latinoamérica  

Aunque las economías asiáticas quizás estén superando a sus homólogos europeos y de Norteamérica, el crecimiento ahora se está desacelerando en China. A pesar de tasas de crecimiento superiores a la mayoría, la tendencia del crecimiento se está debilitando.

Sin embargo, como muestra nuestro enfoque ampliado de las Empresas Líderes, sigue siendo una región muy dinámica del mundo en cuanto a la industria avícola se refiere, cuyo dinamismo se espera fuertemente que continúe. Tal vez la nube que parece continuar en el horizonte es el de las enfermedades.

América Latina parece ofrecernos un panorama más animado, aunque Brasil en particular se ve obstaculizado por una moneda fuerte, e incluso su muy elogiado desempeño económico se está desacelerando ahora. México, con pronósticos de crecimiento ajustados a la baja, seguirá sus fuertes vínculos con la economía estadounidense.

Sin embargo, la imagen no es totalmente negra. En una industria que sigue estando fragmentada; todavía hay oportunidades para los más audaces.

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Aumento del consumo   

Aunque casi todos los sectores actualmente se enfrentan a dificultades, hay una cosa que es segura: el consumo de carne seguirá aumentando a largo plazo, especialmente la carne de aves.

La publicación Agricultural Outlook de la OCDE-FAO predice que, en el transcurso de los años hacia 2020, la producción de carne se incrementará en un 1.8% anual, aumento que se verá impulsado por la producción avícola y porcina.

El crecimiento de la demanda durante el período en gran parte provendrá de Asia, América Latina y los países exportadores de petróleo: no es ninguna sorpresa, dados los resultados económicos frente a las economías desarrolladas del mundo y su tamaño de población.

Se prevé un aumento de las exportaciones mundiales de carne. Con un 1.7% anual, la tasa podría ser inferior a la que estamos acostumbrados, sin embargo, sigue siendo positiva.

Desafíos y oportunidades  

Pero, no creamos que el camino por delante será sin problemas para el sector.

La volatilidad de los precios de los alimentos balanceados se mantendrá durante la década, de tal manera que la industria se verá obligada a buscar cada vez más mejorar la eficiencia alimenticia.

Junto a esto, los patrones de comercio están cambiando, al igual que las preferencias del consumidor. Aunque el mundo en su conjunto puede pedir más carne de aves, lo que la gente quiere y cómo lo quiere cambia constantemente, señal de que se ofrecen tanto oportunidades como desafíos.

Y dada la actual liberalización del comercio, si se cumplen las condiciones adecuadas, cualquier recorte puede proceder de cualquier parte.

Debido a que se necesita de una mayor eficiencia en la utilización de los alimentos balanceados, también será necesaria una mayor eficiencia en todos los aspectos de la producción, sobre todo para seguir siendo competitivos cuando se trabaja con una carga normativa más pesada y el hecho de que no se espera que los desafíos económicos desaparezcan en el corto plazo.