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Enfermedades y sanidad
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Las gallinas de traspatio son fuente común de salmonela, no solo paratíficas, sino también de S. gallinarum y S. pullorum.
12 de abril de 2012

Salmonelosis paratífica: la enfermedad y su control

Este artículo se enfoca en la infección, su importancia y el control de las salmonelas paratíficas en la industria avícola, principalmente de engorde.

En el medio avícola usamos el término salmonelosis para definir la infección causada por bacterias del género Salmonella, de la familia Enterobacteriaceae, que incluye a más de 2,600 serotipos, que infectan prácticamente a todos los animales; cerca del 10 por ciento se han aislado de aves. Este gran número de serotipos dificulta la clasificación y genera mucha controversia. Para la finalidad de este artículo usaremos una fórmula clásica de división en dos grupos: tíficas y paratíficas.

Las salmonelas tíficas están representadas por dos serotipos: Gallinarum y Pullorum, que causan la tifoidea aviar y la pulorosis, respectivamente. Son muy agresivas, pueden causar más del 50 por ciento de mortalidad y están muy adaptadas a gallinas y pavos. La S. gallinarum es más patógena en aves adultas, mientras que la S. pullorum lo es para aves jóvenes. Ambas se transmiten en tasas altas verticalmente. Una vez infectada el ave, es portadora para toda la vida. Debido a las grandes pérdidas económicas que causan, la industria avícola ha optado por el control mediante la erradicación y el no tratamiento. En la postura comercial, estas dos salmonelas son más frecuentes y su control es en parte por erradicación, pero principalmente con antibióticos y vacunas.

Las salmonelas paratíficas están representadas por todos los otros serotipos (250 a 300) que infectan a aves, excepto S. gallinarum y S. pullorum. Se encuentran frecuentemente en la población avícola y son causa de gran preocupación para la industria de carne y huevos. La principal transmisión es horizontal y se ocasionan pocos o ningún signo clínico o mortalidad.

La propuesta de este método es enfocarse en la infección, su importancia y el control de las salmonelas paratíficas en la industria avícola, principalmente de engorde. Surgen entonces las primeras preguntas: ¿Por qué en general es importante la salmonela? ¿Por qué controlarla?

Se puede entender la importancia y la necesidad del control al tener en cuenta que:

  • Se considera a la carne de aves y al huevo como una de las principales fuentes de infección de salmonelas para el ser humano.
  • Existe la necesidad de cumplir los requisitos del mercado interno y externo para productores y exportadores.
  • Existe la necesidad de cumplir con la legislación gubernamental de los países productores.
  • Las salmonelas ponen en riesgo la salud y el desempeño de las aves, principalmente las tíficas.

Control de la salmonela 

A continuación se listan algunas características epidemiológicas importantes que resaltan la complejidad de controlar la salmonera:

  1. Las salmonelas paratíficas, ampliamente distribuidas en la naturaleza, infectan a casi todos los animales.
  2. Son relativamente resistentes al medio ambiente, pueden sobrevivir semanas y hasta meses fuera de las aves.
  3. No hay inmunidad cruzada entre la enorme variedad de serotipos. Es limitado el uso de vacunas: tendría que hacerse una vacuna para cada serotipo presente.
  4. En la gran mayoría de los casos no hay manifestación clínica de las aves infectadas ni tampoco pérdidas de desempeño.
  5. Son sensibles a la gran mayoría de los desinfectantes y a dosis moderadas de radiación, y a la temperatura. La peletización las destruye, aunque es común la recontaminación.
  6. La pasteurización y la cocción la inactivan totalmente, y también con la fermentación de la cama.
  7. En general, son sensibles a los antibióticos; la respuesta final está limitada por la posibilidad de reinfección.
  8. En una granja infectada, algunas aves siguen siendo portadoras por semanas y meses.
  9. Se eliminan en un número bajo e intermitente, por lo que se necesita de un monitoreo frecuente.
  10. Debido a las características del punto 9, ocasionalmente hay una muestra positiva, cuando al recolectarla resulta negativa.

Frecuencia de aparición 

Las salmonelas paratíficas se pueden aislar de aves, roedores, mamíferos, reptiles, insectos y del ser humano. Es común encontrarlas en condiciones naturales en grupos infectados por uno o más serovares de esta bacteria. El ser humano y los animales muy jóvenes presentan la enfermedad de forma más grave. La carne de pollo y el huevo se consideran una de las principales fuentes de contaminación para el humano.

Bajo condiciones de una integración avícola, pocos serotipos (cinco a 10) representan la mayoría de los aislamientos. El predominio de los serovares varía conforme al tipo de ave, región y época. En las diferentes partes del mundo, los serovares más comúnmente encontrados son: S. enteritidis, S. typhimurium, S. heidelberg, S. agona, S. mbandaka y otras. S. enteritidis y S. typhimurium están entre las más prevalentes en gallinas; tienen una gran importancia para la salud pública, ya que son bastante comunes en toxiinfecciones alimentarias.

Epidemiología 

La principal vía de infección es la oral, aunque también se ha demostrado la aparición de la infección por aerosoles, como sucede ocasionalmente con S. enteritidis en la incubadora. La contaminación fecal del cascarón de huevo en la granja puede ser fuente de diseminación de salmonela hacia la incubadora. Una vez ingerida, la salmonela se localiza en el buche, en los intestinos y se elimina de forma intermitente por las heces. La salmonela puede producir infección sistémica y colonizar otros órganos.

Cuando coloniza el aparato reproductor, puede haber transmisión a través del huevo. La infección en aves jóvenes puede inducir la aparición de signos clínicos que resultan en la eliminación de la salmonela por las heces por períodos bastante largos. Ocasionalmente, las salmonelas paratíficas pueden detectarse en el intestino sin causar infección, en cuyo caso se llaman salmonelas de tránsito, que se elimina normalmente por las heces.

La relativa facilidad de transmisión de las salmonelas entre las especies animales, torna difícil o casi imposible su erradicación.

Signos clínicos y lesiones 

Cuando las aves jóvenes sufren una infección, son mayores las probabilidades de manifestación de la enfermedad clínica. Si se manifiesta inmediatamente después del nacimiento o durante la incubación (vía vertical), la mortalidad por lo general se da hasta las tres primeras semanas de vida y es más elevada en patos y pavos que en gallinas.

A partir de la cuarta semana, los signos clínicos y la mortalidad tienden a desaparecer. Los principales signos clínicos son: somnolencia, diarrea, deshidratación, reducción del consumo, desuniformidad, empastamiento de cloaca, pían y se amontonan cerca de la fuente de calor. Los casos de mortalidad elevada generalmente se relacionan con S. typhimurium y S. enteritidis, pero la manifestación clínica de la enfermedad puede suceder con muchos otros serotipos. La morbilidad es variable y la mortalidad rara vez pasa del 10 por ciento. En el caso de gallinas y pollos de engorda, rara vez hay mortalidad.

En cuanto a las lesiones, en aves jóvenes, cuando se presenta septicemia, se puede observar hígado, bazo y riñones hipertrofiados y congestionados. El hígado puede presentar áreas puntiformes blanquecinas que representan focos de necrosis. También hay deshidratación, enteritis necrótica, tiflitis con tejido necrosado en la luz del ciego y mala absorción de la yema. Ocasionalmente se observa onfalitis, pericarditis y perihepatitis. El pulmón puede presentar alteración de la coloración y lesiones de tipo necrótico. Las lesiones microscópicas generalmente están ausentes cuando la infección sucede en aves adultas. Las aves infectadas en la primera semana de vida pueden presentar necrosis focal en la mucosa del intestino y principalmente en el ciego, se observa acumulación de tejido necrosado. No obstante, se observa pericarditis y perihepatitis purulenta y necrosis focal en el hígado y bazo. Ocasionalmente se puede observar artritis purulenta, aerosaculitis y onfalitis. La gran mayoría de los casos en aves de engorda no presenta ningún tipo de lesión.

Diagnóstico 

El diagnóstico de salmonelosis se debe hacer mediante el aislamiento e identificación de la salmonela a partir del cultivo de hígado, bilis, bazo, yema, buche, tonsilas cecales y contenido intestinal. En los casos de infección subclínica, el ciego y las tonsilas cecales son los tejidos de elección. Se recomienda serotipificar las muestras aisladas para fines de evaluación epidemiológica y para descubrir la fuente de infección. La salmonela es una bacteria relativamente fácil de aislar. La detección de anticuerpos puede auxiliar a realizar el diagnóstico, mediante las pruebas de seroaglutinación en placa y en tubos, microaglutinación y ELISA. Ninguna de estas pruebas serológicas permite identificar los serotipos. La gran dificultad es que estas pruebas no se venden, ya que son específicas para cada serovar. También se puede hacer mediante pruebas moleculares como PCR, que se utilizan más para canales y productos en las plantas de procesamiento, por ser más rápidos.

Tratamiento, control y prevención 

Las aves jóvenes con signos clínicos y mortalidad pueden tratarse con antibióticos, como: cefalosporinas, quinolonas, gentamicina, estreptomicina, sulfas, sulfatrimetoprim, tetraciclinas, bacitracina de zinc y neomicina. Se puede administrar por vía parenteral con un día de edad o aplicarse en el agua o el alimento. En la mayoría de las veces, los antibióticos atenúan los signos clínicos y la mortalidad, pero las aves permanecen infectadas, y después de suspender el tratamiento, puede darse la eliminación de salmonela. En algunas ocasiones, los antibióticos favorecen la colonización por salmonelas paratíficas, posiblemente por el desequilibrio de la flora intestinal. A pesar de algunos beneficios del tratamiento con antibióticos, difícilmente se trata a las aves de engorda.

La gran estrategia es la prevención, la cual incluye la adopción de medidas de aislamiento y bioseguridad continuamente en la crianza. Todo parte de recibir aves libres y criarlas en un ambiente libre hasta la transferencia o sacrificio. A pesar de que la transmisión vertical se da esporádicamente, el huevo todavía es una de las principales fuentes de diseminación, en particular de S. enteritidis y S. typhimurium. El contacto del huevo con la cama o nidos contaminados con materia fecal puede ser causa de contaminación. Por esta razón, es importante la desinfección adecuada de los huevos en la granja. Los huevos de plato deben refrigerarse lo más rápido posible para inhibir la multiplicación de las salmonelas que estén en el cascarón. La higiene y desinfección de la incubadora debe ser rigurosa.

Los animales y aves domésticos y silvestres, principalmente roedores, pueden ser fuentes de infección de las aves. Al despoblar granjas positivas se deben lavar, desinfectar y permanecer por lo menos tres semanas de vacío sanitario. Las aves de reemplazo deben estar libres de salmonela. Se pueden monitorear abuelas, reproductoras y ponedoras mediante muestras del ambiente, cama, residuos de incubadora y pollitos de un día para. El alimento balanceado también puede ser fuente de infección, por lo que se debe evitar el uso de subproductos de origen animal.

La peletización, tratamiento térmico, ácidos orgánicos y formaldehído pueden eliminar o disminuir considerablemente la salmonela del alimento balanceado y materias primas. Algunos países restringen el uso de formaldehído, sin embargo, es de bajo costo y altamente efectivo.

Para inhibir la colonización por salmonela se usa en el primer día de vida flora bacteriana o probióticos para establecer una exclusión competitiva, así como bacterinas para fines preventivos, principalmente para reproductoras. Las vacunas vivas inducen buena protección, pero su uso está limitado por la dificultad de diferenciar los anticuerpos de origen vacunal con los anticuerpos de infección de campo. En muchas partes del mundo esta permitido el uso de vacunas vivas, pero en otras no. Hay nuevos productos en el mercado que ofrecen protección más amplia, pero no garantizan la eliminación total de las salmonelas. Las medidas generales y específicas de bioseguridad deben acompañar a todo el programa de control y prevención. También, disminuyen los riesgos limitar al máximo el acceso y contacto del personal y animales con las aves de la granja.

Salmonella enteritidis 

De entre todas las salmonelas paratíficas, la Salmonella enteritidis es el centro de atención desde hace más de una década en varios países, por ser la principal causa de toxiinfección alimentaria en humanos. Además de tener el potencial de causar la enfermedad y mortalidad en aves jóvenes, la S. enteritidis está considerada como una de las salmonelas paratíficas más patógenas para el ser humano. El consumo de carne y huevos contaminados es la principal fuente de infección. De entre los diversos fagotipos de S. enteritidis existentes, el fagotipo 4 está considerado como uno de los más patógenos. En aves adultas, en la mayoría de las veces, la infección no es aparente, pero algunas muestras de S. enteritidis fagotipo 4 pueden causar anorexia, diarrea y reducción de la producción de huevos. A pesar de que no se ha demostrado la transmisión vertical de S. enteritidis de manera clásica, existen investigaciones que muestran que por cada 10,000 huevos de un lote positivo, se puede aislar S. enteritidis del contenido interno de 2 a 3 huevos. Esto indica que algunos pollitos pueden nacer infectados. Por el hecho ser muy bajo el índice de transmisión, muchas veces no se puede detectar la infección durante el crecimiento de las aves, la cual se manifiesta por los diferentes tipos de estrés, principalmente los relacionados con la postura.

Una vez que el lote está infectado es muy difícil erradicar la S. enteritidis, y el ave se pasa eliminándola el resto de su vida. Se ha obtenido algo de éxito con el tratamiento de los lotes positivos con antibióticos como fluoroquinolona por 10 días. Al final del tratamiento las aves se deben transferir a un ambiente libre de S. enteritidis y se debe administrar flora bacteriana por 2 a 3 días (exclusión competitiva). Las bacterinas oleosas, principalmente en reproductoras, contribuyen al control general y disminuyen la presión infectante. En Brasil hay una relación muy positiva entre la introducción de la vacuna inactivada de S. enteritidis y la reducción general en los complejos.

Las medidas de control de S. enteritidis básicamente son las mismas de las salmonelas paratíficas. Deben tenerse cuidados adicionales por el hecho de que algunos huevos acarrearan la bacteria al interior de la incubadora. Un huevo positivo puede ser fuente de infección de centenas de pollitos en el nacimiento. Es muy importante mantener los lotes libres de infección. El sistema de bioseguridad y el monitoreo deben ser bastante rigurosos, el primero para prevenir al establecimiento de la infección, y el segundo para identificar lotes que eventualmente se tornen positivos. Por el hecho de que la S. enteritidis pertenece al grupo somático D, del cual también forman parte S. pullorum y S. gallinarum, las pruebas serológicas usadas en el programa de control y monitoreo de estas salmonelas también detectan infección de S. enteritidis.

La Figura 1 muestra un modelo para gestionar un programa de control de salmonela paratífica en un complejo de crianza integrado. Es fundamental que haya un líder que tenga acceso a los demás sectores y que coordine las medidas de control en todo el complejo. Una de las causas del poco éxito de los programas de control de las salmonelas paratíficas son las acciones independientes por sector.

¿Por qué es difícil el control de la salmonela? ¿De dónde vienen los desafíos? 

A continuación se encuentran algunas de las razones que resumen las dificultades de controlar salmonela en aves de engorda comerciales en condiciones de integración.

  1. Las salmonelas tienen una epidemiología compleja. Están muy difundidas en la naturaleza, son resistentes, infectan prácticamente a todos los animales, están en todo lugar.
  2. La legislación y los consumidores son cada vez más exigentes. Esto varía de país en país, pero todos se están tornando más rigurosos.
  3. No existe un programa de control 100 por ciento efectivo. Incluso con el uso de lo que se conoce mejor es difícil controlar la salmonela.
  4. Falta de productos de alta efectividad y baratos. El mejor de todos es el formol, sin embargo, presenta limitaciones de uso en la gran mayoría de los países.
  5. Percepción de que el monitoreo y las medidas de control solamente son un costo. En muchas empresas que quieren el control, pero no quieren invertir, esto ha sido un obstáculo.
  6. Falta de gestión. Es común que las empresas inicien el control y lo interrumpan por no tener alguien responsable que coordine.
  7. Por último, la falta de conocimiento sobre salmonela. Incluso, los equipos de sanidad (veterinarios), no siempre tienen los conocimientos suficientes para implementar y mantener un programa de control. Es complejo y exige medidas integradas y continuas. 
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