México se considera tener el mayor consumo per cápita de huevos en el mundo, y el alto nivel de consumo de huevo junto con la disminución de la producción y la influenza aviar altamente patógena relacionada con la especulación del mercado han impulsado los precios del huevo más altos en todos los centros de población más importantes, de acuerdo el Departamento de Agricultura de EUA.

La Unión Nacional de Avicultores informó que miembros de la industria trataron de mantener el abastecimiento y amortiguar el alza de los precios por la reducción o eliminación de las exportaciones de productos y de huevo. Sin embargo, los precios se duplicaron durante el brote y todavía están en US$0.50 más por kilogramo, comparado con el mismo periodo de 2011, mientras que los precios en Estados Unidos huevo en dólares por docena son prácticamente sin cambios desde el 2011. En respuesta, México abrió su mercado de manera más amplia a los huevos importados.

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Hasta septiembre fue que se le dio rienda suelta a la mayoría de las importaciones de huevo, como consecuencia del brote de influenza aviar. Las exportaciones estadounidenses a México de huevos con cascarón fueron de 1.998 millones de docenas de enero a agosto; en septiembre solamente, EUA exportó 7.89 millones de docenas de huevos.

Las autoridades mexicanas y los miembros de la industria indican que el precio de los huevos se ha estabilizado, aunque a niveles mayores que antes del brote. Los precios de antes de y después del incidente son considerablemente diferentes en México, mientras que los precios en los EUA son similares a los de 2011, según el USDA. Además de interrumpir el suministro general y la demanda de mercado de los huevos de México, la escalada de precios ha empujado a la Comisión de Comercio Exterior de México que se abstenga de imponer derechos antidumping a las importaciones de piernas y muslos de pollo de origen estadounidense. Las piernas y muslos de pollo de EUA son una fuente de proteína de bajo costo para muchos consumidores mexicanos y son mucho más baratos que sus equivalentes mexicanos, así como los costos de los alimentos balanceados y las preferencias de consumo entre los países difieren significativamente.