Con palabras del presidente de Ubabef, la Unión Brasileña de Avicultura, de una "visión grande y ambiciosa de la avicultura con aspectos políticos, económicos, científicos y comerciales", se inauguró este martes el Salón Internacional de la Avicultura en conjunto con los trabajos del 23° Congreso Nacional Avícola de Brasil. Al evento asistieron muchas personalidades, desde el Vicepresidente de la República, el Sr. Michel Temer, y gobernadores de estados como Pernambuco, Rio Grande do Sul, Goiás y Sao Paulo, hasta diputados federales, el presidente de ALA, Sr. Roberto Domenech y el presidente de Ubabef, Sr. Francisco Turra, entre otros.

La avicultura de Brasil no sólo son los 32,000 millones de huevos que se producen al año o los 45 kg por persona de pollo que se consumen. Brasil también se está convirtiendo en una plataforma exportadora de material genético, es generador de tecnología de equipos y muchas otras cosas, todo de manera sustentable.

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"Bienvenidos a nuestro planeta avícola" dijo a la concurrencia el Sr. Turra, presidente de Ubabef, asociación de 50 años de antigüedad y que cuenta con 116 asociados proveedores de la cadena avícola. Brasil actualmente es el tercer mayor productor avícola del mundo y desde 2005 es el primer exportador. Un tercio de su producción llega a 115 países. Pero Brasil también está perdiendo participación en el mercado por falta de competitividad debido a los costos de mano de obra, además de muchas otras cosas que se tienen que mejorar, como es la logística.

Pero, quizás uno de los aspectos importantes de la avicultura brasileña es la integración, es el hecho de que todo se origina en los pequeños productores. Desde los municipios empieza la cadena productiva que termina en un pollo servido en una mesa de Arabia Saudita o de Hong Kong. Como bien se mencionó: la avicultura brasileña nació para vencer.