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and animal feed industries.
Mercados y negocios
1 de enero de 2014

Frases desafortunadas que producen desinformación sobre la alimentación avícola

Lamentablemente en el último tiempo, hemos oído más de alguna frase desafortunada con respecto a los productos avícolas, especialmente del pollo. Esta semana, las palabras provinieron del secretario de la Federación Mexicana de Fútbol, Sr. Decio de María y anteriormente del Presidente de Bolivia, Sr. Evo Morales. Los “líderes de opinión” se deberían informar y obtener un mayor conocimiento sobre los temas que van a acotar antes de emitir un comentario o juicio, ya que cada palabra que ellos expresan tienen un gran alcance en la población. En este caso ambos personajes han emitido dichos que demuestran su total desconocimiento con respecto a la producción de pollo, con afirmaciones científicamente incorrectas.

Es así como, el dirigente deportivo mexicano declaró que cinco jugadores de la selección mexicana de futbol dieron dopaje positivo al clembuterol debido a que habían consumido carne de pollo, el cual seguramente contenía esta sustancia: prohibida entre los deportistas.

Ante esta situación, las Secretarías de Salud y Agricultura de México, en conjunto, emitieron un comunicado informando que el consumo de carne en México “es seguro y que no hay un problema generalizado con el uso de clembuterol, sustancia prohibida en la alimentación animal por la Ley Federal de Sanidad Animal y por la normativa sanitaria correspondiente”.

Por su parte, el presidente de la Unión Nacional de Avicultores, Sr. Jaime Crivelli, acusó al secretario general de la Federación Mexicana de Fútbol, de provocar afectaciones importantes a este sector al señalar que los jugadores involucrados en el escándalo de dopaje "comieron pollo o carne que seguramente estaban contaminados de clembuterol”, lo cual no puede ser posible, señaló, porque nunca se ha suministrado esa sustancia a las aves para promover su crecimiento en México. Donde la producción avícola se realiza con los estándares internacionales que garantizan su calidad y su seguridad para el consumo.

En este sentido, la Sra. Pilar Castañeda Serrano, consejera del Instituto Nacional Avícola e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que las hormonas no son necesarias en el pollo, "el tiempo que tarda la hormona en actuar superaría por mucho el periodo de crecimiento, por lo que los resultados no podrían ser visibles y el beneficio sería nulo". Además, expuso que el incremento en el volumen de los pollos en tan poco tiempo, ocho semanas aproximadamente, se debe al mejoramiento genético. Subrayando, que el alimento de los pollos de engorda consiste en raciones a base de sorgo, maíz o soya que incluye vitaminas, minerales, aminoácidos y antioxidantes.

También, aseguró que las hormonas no se podrían agregar a través del alimento debido al tipo de digestión que poseen las aves. De igual forma, el costo de la hormona elevaría considerablemente el precio del producto al consumidor final por lo que las pérdidas para los avicultores serían cuantiosas.

Con respecto a las afirmaciones hechas por el Presidente Bolivia, Sr. Evo Morales, en abril del año pasado durante la inauguración de la Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático, que se celebró en Tiquipaya, Cochabamba, Bolivia, las cuales todavía permanecen en el inconsciente colectivo. Él afirmó que “las aves de granja son engordadas con hormonas femeninas que provocan consecuencias en quienes las consumen”.

En diversas partes del mundo surgieron críticas a las declaraciones del presidente boliviano, en las que asoció el consumo de alimentos modificados genéticamente provoca calvicie y que los pollos engordados con hormonas son la causa de la homosexualidad.

En ese momento en Bolivia, el presidente de la Asociación Nacional de Avicultores de Santa Cruz, Ricardo Alandia, expresó el rechazo de su gremio, señalando que ni en Bolivia ni en Latinoamérica se utilizan hormonas en la producción de pollos.

En Madrid, el biotecnólogo y profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Sr. Pere Puig Domènech comentó que antes de que hubiera transgénicos ya había calvicie y homosexualidad. Además, aseguró que la introducción de las plantas transgénicas se realiza con controles “muy rigurosos” y que sus efectos sobre la salud humana y el medio ambiente están “controlados desde hace tiempo”.

Frente a las expresiones tanto del presidente de Bolivia como del dirigente de fútbol mexicano, podemos señalar que de acuerdo a las bases científicas y a los comunicados de las asociaciones avícolas, en ningún país de América Latina se utilizan hormonas en la crianza de pollos. La producción se realiza bajo estrictas normas de producción en toda la cadena productiva, cumpliendo con los estándares internacionales y éticos. Además, los avicultores latinoamericanos están en permanente actualización sobre los progresos de genética, alimentación, sanidad y bioseguridad, manejo, progresos tecnológicos, etc. Para llevar al consumidor un producto de la mejor calidad.

Por supuesto que estas afirmaciones pronunciadas causan una enorme incertidumbre en la opinión pública, y para los avicultores grandes daños en costo de imagen tanto a nivel nacional como internacional. Una imagen que han tenido que trabajar por años, la cual ha sido construida y sustentada en trabajos científicos y campañas de información veraces a la población.

Generalmente, esta información errada ocupa grandes titulares sensacionalistas en los medios de comunicación masivos. Sin embargo no ocurre el mismo fenómeno cuando la información verídica es aclarada por los organismos y entidades competentes de diversa índole, el espacio de publicación es mucho menor, y sobre todo los encabezados son menos impactantes. Es más, igualmente la población se siente vulnerable ante la duda, y continúa preguntándose qué es lo correcto.

Si estas personas o entidades supieran el gran daño y las implicancias que causan sus dichos incorrectos a la avicultura frente a la percepción de los consumidores, ellos deberían medir sus palabras. Sobre un trabajo serio que realiza la industria avícola latinoamericana para llevar un producto saludable y de gran nivel proteico a todos los sectores de la población.  

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