Las emergencias sanitarias asociadas las enfermedades pueden suceder cuando ocurren brotes inesperados de enfermedades epidémicas u otros eventos relacionados con la sanidad animal que tienen el potencial de causar serias consecuencias socioeconómicas para un país o una región. Estas emergencias son frecuentemente causadas por brotes de enfermedades transfronterizas que tienen un impacto significativo en la economía, comercio y/o la seguridad alimenticia para el país.

Es por lo tanto de común interés a todos los gobiernos de la región latinoamericana la protección de sus industrias pecuarias en caso del surgimiento de brotes de enfermedades infecto-contagiosas. El aumento en el nivel de protección, para mayor efectividad, debe ser conducido a nivel regional, a nivel de país y a nivel de las granjas en cada uno de los países.

Actualmente la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO y la Organización Mundial de Salud Animal (OIE) están trabajando en un proyecto de cooperación técnica, denominado “Asistencia de Emergencia para la Detección Temprana de la IAAP (Influenza Aviar Altamente Patogénica) “ que se desarrolla en cuatro regiones del continente: Mercosur ampliado (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay), México y Centroamérica , Región Andina ( Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) y la región del Caribe. La FAO ya ha realizado cuatro talleres en forma exitosa en estas regiones.

Este proyecto cuenta con el soporte y colaboración de varias organizaciones regionales y sub-regionales tales como: OPS/PANAFTOSA, OIRSA, CAN, CARICOM, CVP, IICA, NAAHC y posibles donantes, con el fin de alcanzar mayores logros de lo que sería posible a través de esfuerzos separados.

El proyecto se implementa en el contexto del Programa Global para el Control Progresivo de las Enfermedades Transfronterizas de los Animales y uno de los puntos claves del mismo es evaluar el nivel de preparación con el que cuentan cada uno de los países en caso de presentarse una emergencia sanitaria.

La OIE, a través de su código zoosanitario internacional, establece los criterios que debe cumplir una enfermedad en particular para ser inscrita en la lista.

Existen 14 enfermedades aviares actualmente inscritas en la categoría de aves de la lista de la OIE.

Planos de contingencia

Si una nueva enfermedad puede ser identificada rápidamente cuando todavía esta localizada de manera de poder efectuar una pronta contención de la misma y evitar su diseminación aumentaremos la posibilidad de poder erradicarla. Contrariamente, el proceso de erradicación se vuelve muy difícil, costoso y a veces hasta imposible si la enfermedad no es identificada y medidas de control apropiadas no son tomadas antes que se disemine o establezca en la vida salvaje. El objetivo debe ser siempre el de eliminar progresivamente y finalmente erradicar la enfermedad si las circunstancias epidemiológicas son favorables. La alternativa de “vivir con la enfermedad” a través de campañas de vacunaciones rutinarias y otras medidas preventivas será a largo plazo mucho más costosa y se transformara en un factor de impedimento permanente para un sistema eficiente de producción pecuaria. Esto es principalmente cierto cuando consideramos el efecto negativo que tiene en un país a través de las restricciones comerciales.

Desde el 1999 con la ocurrencia de brotes de influenza aviar, peste porcina clásica, Newcastle y fiebre aftosa en varias partes del mundo ha surgido un nuevo concepto: el control de emergencia de enfermedades (CEE). CEE es la respuesta rápida a un brote exótico de enfermedad y por definición es construir un procedimiento de respuesta efectivo para minimizar su impacto. El CEE y los planes de contingencia consisten en simular situaciones de emergencia sanitaria y basado en eso establecer y ensayar los mecanismos mas efectivos para lograr una respuesta rápida que permita controlar la enfermedad y erradicarla en la forma mas efectiva y menos costosa. Los planos de contingencia forman parte esencial de los protocolos de preparación a nivel de región, de país y también a nivel de granja de producción. Cuanto mejor estemos preparados, educados y entrenados en como proceder rente a una emergencia sanitaria mejores serán las oportunidades de proteger la industria, los mercados y al consumidor final de los impactos negativos asociados a las enfermedades, en especial aquellas de declaración obligatoria, rápida diseminación y con riesgo de zoonosis (lista OIE – código terrestre).

Un componente esencial en la elaboración de los planos de contingencia son los programas y protocolos estandarizados de bioseguridad para el CEE. Cuando ocurre un brote hay un período inicial durante el cual la enfermedad es identificada y diagnosticada. Seguidamente va a haber una restricción en el movimiento de animales y equipos para evaluar el grado de diseminación ocurrido antes que la enfermedad fuera identificada.

En esta primera etapa todas las granjas implementan varios grados de aumento en sus medidas de bioseguridad. La compra de productos desinfectantes aumenta rápidamente y la oferta puede verse amenazada. Los productores y asociaciones avícolas necesitan tomar medidas para reducir la posibilidad de entrada de la enfermedad y al mismo tiempo continuar con su negocio de la manera mas normal posible. Es por este motivo que el buen planeamiento y preparación temprana son esenciales para lograr una protección exitosa.

• Los gobiernos y los productores deben estar preparados para las restricciones en el movimiento de animales, productos y equipos. Períodos prolongados de restricciones pueden causar problemas severos de bienestar animal que son casi imposibles de administrar sin parar por completo la producción. Planes a corto plazo para esperar por una semana más pueden ser adecuados para una producción menos intensiva o en el caso de ponedoras y/o reproductoras pero no es posible en el caso de la producción de pollos parrilleros a gran escala. Medidas de eutanasia pueden volverse una necesidad. En esos casos las necesidades en el uso de productos desinfectantes van a aumentar y es por lo tanto recomendable que exista un inventario de contingencia para hacer frente a esta situación. Esto es válido también en el caso de la preparación de un país frente a una posible entrada de una enfermedad exótica. Debemos ser proactivos, estar preparados y no esperar a que llegue el problema para después reaccionar. El tiempo que se pierde puede significar la diferencia entre un control exitoso y un desastre para la economía de un país una región dentro del país.

• Entrenamiento: Todas las personas envueltas en los planes de contingencia deben estar debidamente entrenadas en la importancia de las medidas de bioseguridad y en el manejo seguro y adecuado de detergentes y desinfectantes. Esto incluye los equipos técnicos de trabajo formados por veterinarios oficiales, el personal de trabajo de granjas, los inspectores sanitarios, puestos de control fronterizo, etc.

• Movimiento de Personal: En una situación crítica de CEE, el movimiento de personas, equipos, y vehículos entre granjas debe ser rígidamente controlado. Esto puede ocasionar serias dificultades para los grandes integradores porque el movimiento de supervisores y encargados es esencial para el efectivo manejo del negocio. Es por lo tanto necesario tener un plano de contingencia para estas situaciones detallando las precauciones a ser seguidas y respetadas por todos.

Precauciones de bioseguridad

El programa de bioseguridad requerido para controlar un brote de emergencia es llamado “bioseguridad externa”. En teoría el programa debería estar siempre en funcionamiento, pero es un hecho que los productores y los gobiernos solamente implementan estas medidas cuando se encuentran frente a un desafío específico. Desde el punto de vista funcional esto significa que enfermedades altamente contagiosas pueden infectar a una granja o un país antes de que el desafío sea percibido. Es por tal motivo que bajar la guardia en la bioseguridad no es una práctica recomendable ni responsable.

Los puntos clave

• Tener un estricto control de acceso a las unidades de producción (granjas) y también a nivel de puertos, pasos de frontera y aeropuertos en el caso de un país. Cuando se identifica un brote las restricciones y controles deben ser aún mayores.

• Todo vehículo y/o equipamiento que ingrese a una granja o pase de un estado o provincia a otro, o de un país a otro debe ser debidamente desinfectado por dentro y por fuera usando un desinfectante comprobado que cumpla con los todos requisitos para asegurar una buena desinfección. (Ver cuadro.)

• El protocolo de desinfección de vehículos es sumamente importante.

• Idealmente se debe contar con una estación de lavado seguido de un arco sanitario y un rodoluvio de manera de asegurarse que el vehículo es lavado (remoción de material orgánico) y debidamente desinfectado por arriba, por abajo, los laterales, y también por dentro. Debe proporcionarse un pediluvio para que los ocupantes del vehículo desinfecten su calzado antes de ingresar. En el caso de puertos y aeropuertos se recomienda instalar un pediluvio a la salida del avión o barco que sea considerado con carga de alto riesgo. También es recomendable la desinfección del equipaje (por fuera) antes de ser entregado a los pasajeros.

• En el caso de visitas a granjas estas se deben limitar a personas esenciales quienes deberán comprobar haber estado sin contacto con otras aves por al menos 48 horas. Antes de ingresar a las granjas lo más recomendable es tomar una ducha con jabón antibacteriano y cambiarse de ropa. Si esto no es posible, por lo menos se deberá usar ropa y calzado limpio y desinfectado antes de ingresar. Las manos deben lavarse bien con un jabón antibacteriano y siempre debe desinfectarse el calzado en un pediluvio antes de entrar a un galpón. Cuando se realicen visitas a granjas o zonas en donde se ha identificado un brote infeccioso debe usarse equipo de protección personal especialmente diseñado para esas ocasiones (kit de bioseguridad).

• Cualquier equipo o utensilio que provenga de otros sitios debe excluirse y en caso de ser esencial su ingreso a la granja debe ser cuidadosamente desinfectado con un producto adecuado.

• Ningún programa de bioseguridad puede funcionar en forma efectiva si no se controlan, insectos, ratas y ratones. Es por lo tanto esencial que exista un plan integrado de control de plagas en la granja en todo momento.

• Los sistemas de agua deben ser periódicamente lavados y desinfectados asegurándose que se remueva cualquier biopelícula que pueda haberse formado dentro de las tuberías, los tanques o en los propios bebederos. Es esencial usar un producto que posea la habilidad comprobada de remover biopelículas en forma efectiva.

• Debe existir un protocolo humanitario para el manejo de residuos orgánicos, cama avícola y carcasas de animales muertos dentro de la granja. Esta es una fuente de contaminación enorme y si no se maneja con el cuidado debido puede ser la causa de muchos problemas sanitarios. La desinfección juega un papel esencial para limitar la diseminación de patógenos dentro y fuera de la granja.

Mas allá de la influenza aviar

Con la situación mundial de la influenza aviar monopolizando los medios de información, uno puede pensar que no hay otras enfermedades que valgan la pena considerar, pero en realidad, sucede todo lo contrario.

Aunque la industria ha realizado grandes avances en la supresión de enfermedades específicas, la continua y creciente concentración e intensificación de la producción avícola va a llevar inevitablemente al surgimiento de nuevas formas de infección asociadas entre los patógenos y el medio ambiente de las parvadas comerciales. La emergencia de nuevos patógenos y el aumento en la virulencia es un fenómeno asociado a la intensificación de la producción.

Es sumamente importante que los productores, técnicos y gobiernos de la región consideren los desafíos de otros patógenos además de la influenza aviar. El incremento registrado en las medidas de bioseguridad como causa de la amenaza por causa de la influenza ha servido para estar más preparados, sin embargo es importante entender que los agentes patógenos de las distintas enfermedades varían mucho y cuando nos preparamos para enfrentarlos debemos considerar esas diferencias y ajustar los protocolos de bioseguridad si fuese necesario. Debemos tener total certeza que estamos preparados contra todo tipo de microorganismos como Gumboro, anemia del pollo, Marek, además de enfermedades bacterianas asociadas a Salmonella, E.coli y campylobacter que tienen implicancias directas con la seguridad alimenticia.