La presente nota ha sido preparada con el propósito de invitar respetuosamente a todas las personas que diariamente tienen la responsabilidad de dirigir tanto la producción como el procesamiento de este noble ser llamado pollo de engorde, con el fin de que se mantenga a lo largo de toda esta actividad, una consistente práctica tendiente a cuidar cada detalle operativo y administrativo que ponga en peligro su integridad.

Como es de todos conocidos, el objetivo de este negocio es producir la mayor cantidad posible de gramos de primera.

Por tal motivo, les propongo realizar una visita mental a cada uno de los centros de producción.

La primera preocupación de todo empresario que tiene una integración vertical es escoger la línea genética de reproductoras que garantice finalmente el mayor rendimiento en carne. Durante esta etapa inicial dando por descontado el que se dispone de una adecuada infraestructura en cuanto a galpones, suministro de agua, alimento, planes de vacunación, bioseguridad, etc., el seguimiento diario se efectúa sobre la cantidad de huevos fértiles puestos por ave, calidad y tamaño.

La siguiente etapa es su envío cuidadoso a la planta de incubación, donde también cuenta con todo un conglomerado físico y humano destinado a alcanzar el mayor porcentaje de nacimiento de pollitos de primera, los cuales son vacunados sigilosamente antes de ser enviados a las granjas de pollos de engorde, en camiones y empaques especialmente diseñados y construidos, para procurar el máximo bienestar a los pollitos dentro de las primeras 48 horas de vida.

En las granjas se observa el esmero del personal por preparar cuidadosamente todo el escenario donde serán recibidos los pollitos. El estado de las instalaciones en general, su bioseguridad, condiciones operativas de los equipos, calidad de agua, son entre otros, los aspectos más relevantes que la administración de esta área con sus responsabilidades de campo tienen pendiente.

La obvia ternura que inspiran estos seres vivos, se traduce en un comportamiento especial por parte de todo el personal que labora en las granjas.

Paralelamente con la situación anterior, quienes trabajan en las plantas de alimento dirigen todos sus esfuerzos a adquirir las mejores calidades de materias primas, drogas, vacunas, vitaminas, etc., que garanticen mediante la preparación técnico-económica de las distintas fórmulas, un alimento balanceado de óptima calidad.

En las granjas, el crecimiento de los pollitos se desarrolla normalmente y el monitoreo de su ganancia de peso, mortalidad y estado sanitario es una constante cotidiana, ya que el personal tiene claro su meta: mayor cantidad de kilos de primera por metro cuadrado.

Giro de 180 grados

De manera inexplicable esta permanente preocupación antes descrita toma un giro de 180 grados, a partir del momento en que los pollos han alcanzado el peso de proceso y se programa su envío a la planta de beneficio.

El primer aspecto a considerarse es el ayuno que debe establecerse teniendo en cuenta las 8 a 12 horas antes del proceso. Sin embargo, sabiendo los efectos negativos que produce el sobre-ayuno en la calidad y rendimiento del producto final, generalmente en muchas empresas avícolas no se programan de manera secuencial los ayunos. Por tal motivo, el propósito primordial de este negocio: sacar al mercado la mayor cantidad de gramos, se desvirtúa.

En ese orden de ideas no se cumple muchas veces el suministro de agua sin restricción una vez se han levantado los comederos, por un periodo mínimo de 3 horas, lo ideal 4 horas. En consecuencia, durante la evisceración se corre el riesgo de contaminación fecal y alimenticia, si se presenta una rotura del tracto intestinal.

Llegamos al viacrusis de las aves: su captura, donde las aves en muchas empresas son víctimas de las frustraciones que viven el personal de recolección, claramente tipificado con los siguientes ejemplos:

- El método de atrapado de las aves más usado es el de tomarlas por las patas en cantidades hasta de 6 animales en cada mano dependiendo del peso, caminar con ellas hasta el camión donde las suben y las introducen en las jaulas, en muchas ocasiones lanzándolas como pelotas de béisbol.

- Como no se tiene la precaución de desarrollar un adecuado programa de mantenimiento de jaulas para asegurar su permanente buen estado no estén partidas y que tengan las tapas con cierre adecuado para evitar que no se caigan al interior de las jaulas, reduciendo el espacio disponible para las aves.

- La sujeción de los arrumes de jaulas a la plataforma del camión para evitar que se caigan, reviste especial importancia ya que si se efectúa de manera incorrecta, ocasiona pérdidas de pollos por ahogamiento, especialmente en climas cálidos al romperse estos recipientes y reducirse el espacio para las aves. Resultado del deterioro gradual de las jaulas, su vida útil se acorta estimada en unos 6 años aproximadamente demandando reponer anticipadamente estos activos. Me pregunto, ¿por qué no se manejan con el mismo cuidado que reciben las jaulas de pollitos?

- El transporte de las aves especialmente en climas calorosos no es apropiada, ya que no cuentan con la adecuada infraestructura de protección solar malla/sombra ventiladores, separadores, etc. producirá muertes por ahogamiento, al no poder disipar el calor evaporativo, contrasta con la gran preocupación de las empresas por dotar de ambientes climatizados y buena arborización natural.

- La manipulación brusca de las jaulas en la planta durante su almacenamiento es otro hecho desconcertante, puesto que causa golpes y traumatismos especialmente a nivel de pechuga.

- El almacenamiento de los arrumes de jaulas, sin dejar espacios entre ellos para la conveniente recirculación del aire, produce sofocación y muerte en las aves por estrés calórico. Este descuido es diametralmente opuesto a la actitud de la continua proporción del personal en las granjas, para que las aves se encuentren siempre cómodas.

- Otro aspecto aberrante es el manejo despiadado durante el saque de las aves de las jaulas y posterior colgado en los ganchos del transportador aéreo de sacrificio, llegándose a extremos de partirles las patas.

- La falta de mantenimiento de los equipos en la planta de proceso, está en contraposición con la preocupación del personal de granjas, quien continuamente revisan el estado de operación de comederos, bebederos y equipos de climatización, evitando así que las aves sufran deterioro parcial y/o total en su integridad física.

- El monitoreo deficiente de las condiciones de proceso ocasiona pérdidas de calidad y rendimiento del producto final. Sin embargo, en las etapas productivas que le anteceden al sacrificio, es una de las mayores preocupaciones.

La lista de comportamientos contrastantes sería interminable. Esta es solo una pequeña muestra de situaciones irónicas que le cuestan mucho dinero a las empresas, afectando su productividad, colocándola en posiciones desventajosas de competencia. Pero, ¿dónde radica el problema?

Espero coincidir con usted estimado lector, cuando afirmo que existe una diferencia de enfoque administrativo entre el área de producción y la de proceso, que están separados por un abismo que va desde el ayuno , recolección, transporte y almacenamiento en planta.

Los responsables de la producción avícola tiene claro la meta a cumplir: mayor cantidad de kilos de primera por metro cuadrado con la menor conversión. No obstante, de manera inexplicable consideran que su trabajo finaliza cuando se decide enviar los pollos a la planta de proceso.

De otra parte, el personal administrativo de la procesadora piensa que su labor comienza cuando las aves llegan a sus instalaciones. En consecuencia, todo lo que acontezca entre las granjas y la planta no es de su incumbencia. Este es un enfoque egoísta.

Como se produce una presión natural en transportar las aves desde las granjas dentro de un horario normal para la planta de beneficio, aspectos tan importantes como el estado de las jaulas, la hora de movilización, densidad por jaula, etc., los pasan desafortunadamente por alto con conocimiento de causa, en cuanto a su efecto en la calidad y rendimiento del pollo procesado.

Soluciones

Como soluciones posibles a esta costosa problemática cotidiana, pongo a su consideración las siguientes ideas:

- Los incentivos por resultados técnicos del personal de producción propongo contemplen el ahogamiento, los golpes y traumatismos sufridos por las aves durante la captura y transporte a la planta, para que no continúen siendo espectadores de esta irregular actividad cotidiana. Por tal motivo, el uso de jaulas en buen estado, como la sujeción de las mismas en los camiones, etc., son responsabilidades inherentes a su trabajo que termina cuando los pollos llegan a la planta de proceso.

- Las bonificaciones especiales del personal que labora en las plantas de beneficio, sugiero considerar la cantidad de kilos de primera producidos y no sólo la merma, que es un factor manipulable, sin importar la calidad final del producto: pollos Grado A, B, C son clasificaciones que las procesadoras aceptan como normales dependiendo de la gravedad de los golpes y traumatismo.

- La revisión, mantenimiento y estado sanitario de las jaulas debe ser una responsabilidad diaria de la planta de proceso.

- Los horarios de ayuno de las aves, el área de producción debe establecerlo secuencialmente, para evitar el sobre-ayuno que afecta la calidad y rendimiento final del producto procesado.

Lo anterior, es posible llevarlo a cabo ya muchas empresas lo tienen en operación si se establece un clima organizacional basado en valores que permita un trabajo en equipo sincronizado, donde la meta sea sacar al mercado la mayor cantidad de kilos de primera.