La carne de pollo se incorpora a la dieta de los argentinos, convirtiéndose en uno de los alimentos con mayor crecimiento en las preferencias de los consumidores en los últimos meses. Las estadísticas son concluyentes, las cifras entregadas por la industria avícola argentina indican que el crecimiento en el consumo interno es de 8,5% en el transcurso de este año. A este ritmo, los productores estiman que terminarán este año 2010 con un aumento de tres kilos por habitante. Tras estos indicadores, la proyección esperada para el consumo al finalizar el año será de 35,5 kilos per cápita.

Los avicultores argentinos señalan que el aumento en el consumo de carne de pollo es en detrimento de los cortes vacunos, cuya demanda doméstica se redujo a 56,3 kilos por habitante al año, 20% menos que el año pasado, cuando éste era de 70,3 kilos per cápita.

Otro componente significativo es el precio, en los primeros seis meses de este año, la carne de pollo subió 36%, mientras que la de vacuno 89% durante el mismo período. El consumidor argentino está cambiando los hábitos, internalizando que la carne de pollo es de un menor costo y de un gran valor nutritivo.

Durante los tres primeros meses del año, la faena de pollos en Argentina creció 9%. Entre enero y marzo, la industria avícola sacrificó 147 millones de cabezas de aves, frente a las 135 millones del primer trimestre del año pasado. Además de abastecer el aumento de la demanda doméstica, la carne de pollo argentina también está pujante en el mercado de exportación. Entre enero y marzo, los envíos al exterior se incrementaron en 57%, alcanzando las 50 mil toneladas de carne de pollo, en comparación a las 32 mil toneladas con respecto a igual período del año anterior.

En lo referente a la entrada de divisas, el mejor precio a nivel internacional de la tonelada de pollo originó que los ingresos por exportaciones crecieran en 90%.