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8 de septiembre de 2010

El Gran Chaparral: Producción de huevo y su industrialización

El gran reto de la transición a la globalización

En México, el huevo probablemente es uno de los alimentos de origen animal de mayor consumo. Con casi 2 millones y medio de toneladas de producción y un consumo de más de 22 kg por persona al año, ocupa el quinto y primer lugar en el mundo, respectivamente. El consumo de huevo por habitante sigue en aumento, con un crecimiento anual promedio de casi 2% en los últimos años (UNA, 2010).

Como hemos mencionado en artículos previos en Industria Avícola, el estado de Jalisco es el productor más importante del país, con el 50% de la producción nacional. En él se encuentra El Gran Chaparral, empresa familiar que abarca la producción avícola, ovina, lechera, bovina y de fabricación de alimentos balanceados, entre otros rubros.

La empresa   

La historia de El Chaparral comienza a principios de los años setenta, cuando se iniciaba la avicultura en la zona de Tepatitlán, Jalisco. Comenzaron específicamente en 1974 en Pegueros, a 18 km de la ciudad de Tepatitlán. Fundada por el Sr. Lorenzo Martín, padre de Lorenzo Martín (hijo) quien actualmente es el director general, lleva una historia de 36 años de arduo trabajo que los ha llevado hasta donde hoy se encuentran: producen 3000 cajas de huevo diarias.

Como muchos, el Sr. Lorenzo Martín decidió iniciar un negocio que prometía grandes expectativas. Probaron primero con una caseta pequeña de 10,000 aves, aproximadamente. Como el negocio funcionó bien, decidieron invertir en otra caseta. Fue entonces que se pusieron “todos los huevos en la misma canasta”: la empresa avícola. Confiando en que el negocio continuaría prosperando, crearon una empresa en un terreno adquirido para tal efecto en la comunidad de Puerta de Macías, a 4 km de la población de Pegueros y que hoy es donde se asienta la empresa.

El huevo fue el primer producto y continúa siendo base de la producción total de la empresa, con jaulas de producción modernas, prácticamente automatizadas, lo que la coloca en una posición privilegiada tanto en producción como en calidad, ofreciendo así un producto a un precio justo.

La misión de la empresa es “alcanzar la excelencia de calidad de todos nuestros productos optimizando el uso de nuestros recursos materiales y humanos, obteniendo la máxima satisfacción posible de nuestros clientes al momento de consumir nuestros productos”. El Gran Chaparral tiene como visión claramente “ser la empresa líder en la producción agroindustrial con la mayor calidad y valor agregado en México”.

En el Gran Chaparral cuentan con su propia marca de huevos “Chaparral”, pero junto con otras 4 empresas comercializan la marca Mamá Gallina, ampliamente conocida en todo el país. Para la clasificación de los huevos, parte medular del proceso de control de calidad y de comercialización, siguen exactamente el método que usa Previtep y cuentan además con salas con ovoscopios. Las unidades son comercializadas y distribuidas por los propios clientes, quienes recogen el producto directamente en la empresa.

Nuevos proyectos en marcha   

Uno de los proyectos más interesantes es que se asociaron con avicultores de Tepatitlán para crear una planta industrializadora de huevo, llamada Ovoalimentos, en la que por el momento se destinan las unidades no clasificadas. El producto industrializado va a dirigido al mercado de la producción de alimentos para consumo humano, principalmente para la fabricación de mayonesa, pastas y panificación, además del sector de servicios de alimentos (del tipo comedores industriales).

Visión del mercado   

Su director, el Sr. Martín, además de sus múltiples actividades como empresario, es Presidente del Consejo de Previtep y vicepresidente de la sección de productores de huevo de la Unión Nacional de Avicultores (UNA). Como avicultor y empresario interesado en su industria, participa también, a través de la UNA, en la IEC (International Egg Commission o Comisión Internacional del Huevo) “para ver cómo va el mundo, para conocer las tendencias”.

A más de 25 años de su creación, la empresa se ha diversificado y ahora no solamente se dedica a la avicultura, sino que también a la porcicultura, ganadería, producción de leche y al procesamiento y distribución de carne de cerdo a través de su empresa procesadora de carnes TIF (tipo inspección federal) “El Gran Chaparral”. En cuanto al mercado, El Gran Chaparral atiende básicamente el ámbito nacional; las exportaciones no están por el momento en sus planes.

A la pregunta de cuál es el mayor problema que enfrenta la industria nacional del huevo, el Sr. Martín nos responde que “el crecimiento en la producción de huevo ha estado por arriba de la demanda y con ello hemos tenido un año de desajustes en los precios del mercado, que se ha visto reflejado en precios por debajo de 2009, aunado a que en el país se ha pasado por diversos desastres climáticos y disminución de la demanda, así como una clara tendencia al alza de las materias primas”. Es evidente, entonces, que la crisis en sus diferentes facetas, también ha afectado a este sector de la industria avícola.

El Sr. Martín considera que el futuro es prometedor. A lo largo de la historia se ha mostrado cómo los avicultores han podido ir sorteando problemas y crisis en los precios al consumidor y costos de producción, y con ello se ha generado un conocimiento y una infraestructura para el presente y para el futuro. Para ello, es necesario fortalecer la industrialización y la exportación, como muchos otros países lo han logrado, y como ya se observa en algunas empresas mexicanas.

Camino al futuro   

Al igual que muchas empresas avícolas en México, el mayor problema que enfrenta actualmente El Chaparral como productor avícola es el reto de poder lograr hacer la transición de la tercera generación como empresa familiar a una empresa adecuada a los tiempos globalizados. La capacidad, y sobre todo la visión, de las primeras generaciones dejan el trabajo empresarial logrado en las nuevos talentos, de tal manera que resulta de vital importancia lograr la transición, no sólo mediante el sentido común, sino por medio de la profesionalización, liderazgo y formación de un equipo comprometido con base en los principios que la formaron.

A lo largo de esta larga trayectoria el Sr. Martín ha ido observando cambios en la industria del huevo en México, que básicamente se han dado en el uso de la tecnología en instalaciones avícolas, que ha seguido su camino y que han ido adoptado las tendencias observadas a nivel global. En general la mayoría de los avicultores han adoptado estos cambios y con ello han alcanzado niveles de productividad competitiva. Además, siguen habiendo inversiones en integraciones verticales que permiten el acceso a la cadena de costos y comercialización de manera más competitiva.

Además de realizar a corto y mediano plazo la transición que menciona hacia una empresa global, punto medular de sus planes futuros, se encuentra en éstos un proyecto de fabricación de productos de huevo cocido, cuyo posible mercado es el de la alimentación escolar.

No cabe duda que este fuerte impulso que observamos en la industria productora de huevos de México va a dar resultados próximamente, para lo que la industria latinoamericana y del mundo será testigo y participante de este movimiento.  

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