Brasil y Rusia reanudan negociaciones, en Ginebra, sobre la entrada de Rusia a la Organización Mundial de Comercio. La reunión se produce en vísperas de que Moscú puso en vigor la prohibición de ingreso de carne de 85 establecimientos frigoríficos de Paraná, Río Grande do Sul y Mato Grosso.

Fuentes brasileñas dicen que la reunión de Ginebra fue programada hace tiempo y no es el resultado de los recientes acontecimientos bilaterales. Pero el gobierno ruso no quiso marcar una reunión con una delegación del Ministerio de Agricultura, en Moscú, diciendo que su jefe de veterinarios se encuentra precisamente en Ginebra esta semana.

En la agenda de la reunión están, una vez más, las concesiones para las carnes brasileñas que los rusos necesitan hacer para obtener el apoyo final de Brasil para entrar como miembro de la OMC a finales de año.

La negociación está complicada debido a que el gobierno ruso, ya ofreció 60% de la cuota de 472 mil toneladas de carne porcina a Estados Unidos y la Unión Europea, dejando poco para Brasil. Con respecto a la cuota de importación para la carne de pollo es mayor, sin embargo ya se había reducido en más de la mitad en comparación con la cuota de hace dos años. Para la carne de vacuno, la cuota es de 530 mil toneladas.

Desde el lado brasileño, la orientación es desvincular las discusiones en Ginebra del embargo de las carnes brasileñas. Brasilia está a la espera de la respuesta del gobierno de Rusia a la carta enviada por el vicepresidente, Michel Temer, en contra del embargo a las carnes brasileñas que se produjo días después de su visita a Moscú.

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La expectativa es que, desde la respuesta de Rusia, podría haber un tratamiento más amplio e integrado de ambos temas al mismo tiempo. Los negociadores quieren, por lo tanto, dar continuidad al trabajo técnico del acceso de Rusia a la OMC, a sabiendas que es un "progreso adecuado", el cual puede estar supeditado a los avances en la discusión bilateral, o sea, a la suspensión del embargo.

Ayer, en Río, el secretario ejecutivo del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio Exterior, Alessandro Teixeira, dijo que el gobierno brasileño espera resolver a finales de julio el tema pendiente con Rusia. Para él, el embargo ruso no es un problema político y, en algunos casos, los rusos tienen razón al criticar a Brasil. "No es la primera vez que sucede con Rusia, no va a ser la última y tenemos que lidiar con eso. Hay muchos elementos y la gente tiene que considerar, en que algunos de ellos tienen razón y otros no", dijo él.

Rusia mantiene el embargo de las carnes de Brasil, pero ya volvió atrás a la restricción que impuso, el mismo día, las legumbres Europea, tras el estallido de la crisis de la bacteria E. coli, que sigue provocando víctimas en Europa.

En esta ocasión, algunos analistas en Bruselas también plantearon la sospecha que Moscú habría aprovechado el pretexto de la crisis en Europa para poner barreras a los productos del viejo continente, y presionar a la UE para ayudar a acelerar la entrada rusa a la OMC.

La cuestión ahora es cómo Moscú podrá mantener la suspensión de las carnes brasileñas, mientras que al mismo tiempo ha liberado el ingreso de las legumbres europeas en su mercado, incluso en un contexto de inseguridad con respecto a los productos del viejo continente.