Colibacilosis: estrategia para un mejor control

La colibacilosis es una infección extraintestinal que se da en todos los tipos de aves, afecta a todas las edades y continúa siendo un problema importante para la industria avícola mundial y de Latinoamérica. Un método de tres frentes podría ser de gran ayuda para los avicultores para detener las pérdidas por colibacilosis, una enfermedad que continúa asolando las parvadas comerciales.

Foto cortesía de Zoetis | Figura 2. Sinovitis. Nótese el exudado purulento en la incisión en la articulación.
Foto cortesía de Zoetis | Figura 2. Sinovitis. Nótese el exudado purulento en la incisión en la articulación.

Un método de tres frentes podría ser de gran ayuda para los avicultores en toda Latinoamérica para detener las pérdidas por colibacilosis, una enfermedad que continúa asolando las parvadas comerciales, según dicen los veterinarios avícolas.

"La colibacilosis es una infección extraintestinal que se da en todos los tipos de aves, afecta a todas las edades y continúa siendo un problema importante para la industria avícola mundial, entre ellos Latinoamérica", dice la Dra. Maritza Tamayo, gerente técnico regional de Zoetis Inc.

La colibacilosis es la enfermedad bacteriana más común de las aves. Es difícil encontrar cifras exactas del costo económico causado en Latinoamérica, pero es bien sabido que es la causa principal de pérdidas en la industria avícola, principalmente debido a la mortalidad en pollos de engorda, gallinas de postura y reproductoras, así como por decomiso de pollos, continúa la Dra. Tamayo.

El Dr. Renato Verdi, también gerente técnico regional de Zoetis en Latinoamérica, explica que las pérdidas resultan de las diversas formas en las que se manifiesta la colibacilosis.

En aves maduras, se puede presentar como la condición respiratoria conocida como aerosaculitis, o como peritonitis, una inflamación del revestimiento abdominal. La inflamación del pericardio conocida como pericarditis (figura 1) es otra posibilidad, así como la sinovitis, en el que se inflaman una o más vainas de tendones o de articulaciones (figura 2), por lo que las aves cojean.

La salpingitis, que es la inflamación del oviducto, es incluso otra forma en que se puede presentar la colibacilosis (figura 3), continúa diciendo.

En pollitos con colibacilosis, una presentación común es la onfalitis, inflamación del ombligo que a veces se conoce como "enfermedad del pollito blando". Con regularidad se ve junto con infección del saco vitelino (figura 4), que puede llevar a alta mortalidad, al tiempo que las aves que sobreviven por lo general quedan atrofiadas y no se desarrollan bien, dice el Dr. Verdi.

La celulitis causada por la colibacilosis está caracterizada por acumulación de exudado amarillento subcutáneo, por lo general en el abdomen. Es más común este problema en pollos de engorda y por lo general se encuentra al momento del sacrificio, lo que da como resultado una mayor cantidad de recortes, disminución de la calificación o decomiso de la canal completa, comenta.

"La colibacilosis también resulta en un aumento sustancial en los costos de medicación para el productor, ya que a menudo se administran tratamientos terapéuticos masivos que con frecuencia producen resultados inconsistentes", añade el Dr. Verdi.

Escherichia coli

La causa de la colibacilosis es la Escherichia coli (E. coli). La mayoría de las cepas de esta bacteria no causan la enfermedad y son, de hecho, habitantes comunes del tubo intestinal. Esta cepas se conocen como E. coli fecales aviares (AFEC, por sus siglas en inglés). Las cepas que causan la enfermedad y se han adaptado a sobrevivir fuera del tubo intestinal, pueden transmitirse a los pollos en las granjas avícolas mediante múltiples fuentes, explica la Dra. Tamayo.

"El agua, las heces y el polvo pueden estar contaminados y diseminar la E. coli a los pollos de forma oral o por inhalación. Es todo un desafío controlar la E. coli con las prácticas de producción que caracterizan la industria hoy en día", señala.

Incluso antes de que nazcan, los pollitos pueden contraer E. coli de los cascarones contaminados de huevo. "Si los huevos están contaminados con heces con E. coli, el patógeno puede penetrar el cascarón y diseminarse a los pollos durante el nacimiento o dar como resultado una infección del saco vitelino", añade.

La infección con E. coli en Latinoamérica por lo general se da como una infección secundaria a otras enfermedades. Los pollos pueden estar desafiados por micoplasma, bronquitis infecciosa, enfermedad de Newcastle, neumovirus, coriza infecciosa o quizás influenza aviar de baja patogenia. El consiguiente daño al sistema respiratorio aumenta la susceptibilidad a la E. coli, comentan los Dres. Tamayo y Verdi.

No obstante, en algunos casos, la E. coli se presenta como una enfermedad primaria en lugar de una secundaria de otras infecciones. La colibacilosis ocasionada por infecciones primarias de E. coli tiende a ser más grave y tal vez se esté incrementando (comunicación personal, L.K. Nolan), señalan.

Los investigadores que han examinado aislados de E. coli de todo el mundo suponen que la razón es el surgimiento de cepas de este microorganismo que son más virulentas y que han aumentado la resistencia a los antimicrobianos y desinfectantes (comunicación personal, L.K. Nolan).

"Estas se conocen cómo E. coli patógenas para aves (APEC, por sus siglas en inglés) y se identifican mediante los genes de virulencia que llevan. Están dotadas de una cantidad significativamente mayor de genes de virulencia que las AFEC, según la determinación del análisis de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), la técnica de biología molecular que se utiliza para estudiar el ADN", dice el Dr. Verdi.

APEC en Latinoamérica

El Dr Verdi cita un estudio epidemiológico de 2011 realizado en Brasil que no está publicado (comunicación personal, R. Verdi). Cuando los investigadores analizaron 130 aislados de E. coli obtenidos de aves comerciales, encontraron que la mayoría de las muestras de los pollos de engorda eran APEC; igual eran la mitad, más o menos, de las muestras de reproductoras pesadas y casi la mitad de las de ponedoras.

En un estudio independiente realizado en Perú, los investigadores buscaban identificar la presencia de APEC en pollos de engorda (Carranza et al., 2012). Tomaron muestras de 36 aves en tres diferentes granjas localizadas en el norte, centro y sur del Perú. Las aves tenían de 14 a 31 días de edad. Hubo 41 muestras positivas a E. coli. La PCR demostró que más del 65 por ciento de las muestras tenían uno o más genes de virulencia y estaban considerados como potencialmente patógenos y cerca del 10 por ciento tenía cinco genes de virulencia y se consideraron patógenos.

Los resultados muestran "una presencia de cepas de E. coli potencialmente patógenas en casetas de pollos de engorda peruanos", dijeron los investigadores cuando presentaron su estudio en la reunión anual de la American Association of Avian Pathologists en St. Louis, Missouri, EUA (Carranza et al., 2012).

Estrategia de tres frentes

El Dr. José Linares, veterinario y director técnico global de Zoetis, dice que su experiencia en el transcurso de los últimos años refleja las investigaciones actuales.

"Definitivamente, he visto más colibacilosis debida a infección primaria de E. coli que tiende a ser una enfermedad más grave, que la que vemos en las infecciones secundarias", nos comenta.

Este desarrollo lo ha convencido de la necesidad de un método integral para combatir la enfermedad.

"Hemos intentado controlar la colibacilosis principalmente mediante el control de las enfermedades predisponentes y mediante el uso de muchos antimicrobianos y desinfectantes, pero esto ya no es suficiente y desde luego tampoco efectivo, porque la colibacilosis sigue siendo un problema importante".

"Muy a menudo, la enfermedad regresa tan pronto como se dejan de administrar los antibióticos. Además, vemos más resistencia antimicrobiana y más infecciones primarias de E. coli. Necesitamos cambiar lo que estamos haciendo", comenta el Dr. Linares.

Él y la Dra. Tamayo defienden la estrategia sistemática de tres frentes para tener una mejor prevención y control de la colibacilosis, que consiste en el manejo ambiental, control de las enfermedades predisponentes y vacunación contra la E. coli para ayudar a proporcionar protección a las aves antes de que estén expuestas al patógeno.

Manejo ambiental

El manejo ambiental implica la reducción física de la cantidad de E. coli en las casetas avícolas, dice el Dr. Linares.

Entre parvadas, recomienda la limpieza en seco mediante la eliminación de la cama, heces y plumas. Deben lavarse a profundidad las casetas avícolas con agua y detergentes, dejar que se sequen y después tratarse con desinfectantes. La reducción de la carga orgánica en las casetas avícolas le da a los desinfectantes una mejor oportunidad de trabajar, añade.

Las tuberías de agua deben enjuagarse y limpiarse para reducir las biopelículas, que producen los microorganismos que se adhieren a la superficie interior de las mismas. Pueden diferenciarse de sus contrapartes suspendidas en el agua, añade.

"No olvidemos que es muy importante la buena ventilación para minimizar el polvo y el amoniaco", dice el Dr. Linares.

La Dra. Tamayo aconseja que los productores tengan cuidado en evitar extremos en las temperaturas y las altas densidades, situaciones que estresan a las aves y aumentan la susceptibilidad a las enfermedades. "Además, no hace falta decir que las parvadas deben recibir alimento y agua de calidad".

Dado que APEC en las heces puede penetrar el cascarón de los huevos incubables, el Dr. Linares recomienda la recolección frecuente y la limpieza del material del nidal. Los huevos sobre el suelo o que se vea que tienen tierra o suciedad, no deben usarse para incubación.

Señala que el mismo manejo ambiental que ayuda a controlar la E. coli puede también ayudar a controlar las enfermedades que predisponen a este patógeno, pero que el manejo ambiental por sí sólo, no es suficiente. "No cometan el error de confiar demasiado en los desinfectantes para controlar la E. coli", reitera.

Vacunar contra enfermedades respiratorias

Otra forma de ayudar a prevenir la E. coli es mediante la vacunación de las parvadas contra enfermedades respiratorias que son prevalentes en la región y predisponen a E.coli, dice el Dr. Linares.

No obstante, nos previene que hay que escoger las vacunas para las enfermedades predisponentes con sumo cuidado. Por ejemplo, al escoger una vacuna para bronquitis infecciosa, es de gran ayuda saber los serotipos prevalentes del virus para guiarnos en la selección de vacunas.

"El virus de la bronquitis infecciosa es un coronavirus que tiene una enorme capacidad de cambiar tanto por mutación espontánea como por medio de recombinación genética. A veces, surge una cepa que es diferente de las cepas del programa actual de vacunación", dice.

Vacunación contra E. coli

Para ayudar a prevenir la colibacilosis, algunos avicultores latinoamericanos utilizan vacunas autógenas inactivadas de E. coli, preparadas de patógenos que se aíslan de pollos afectados, pero para la administración, se requiere del manejo individual de las aves, pues se tienen que inyectar, lo cual les causa estrés y requiere de mucha mano de obra, dice el Dr. Linares.

Las vacunas autógenas inactivadas pueden también resultar en reacciones del sitio de inyección, además de que no son efectivas en la protección cruzada contra múltiples serotipos de E. coli, añade.

El Dr. Linares cree que los productores podrían hacer grandes avances en ayudar a prevenir la colibacilosis con el uso de la vacuna viva modificada de E. coli. Está probada para la administración masiva mediante atomización de gota gruesa o en el agua, lo que hace que sea más fácil de usar que las vacunas inyectadas.

Los pollos reciben la vacuna al día uno de edad o más. Se recomienda una dosis para pollos de engorda, pero también se recomienda una segunda dosis a las 12 a 14 semanas de edad para ponedoras y reproductoras, dice el Dr. Linares.

En EUA se ha usado ampliamente la vacuna en ponedoras, donde se ha mostrado que disminuye el número de pérdidas por parvada y la prevalencia de colibacilosis (comunicación personal, E. Gingrich), dice Linares.

La Dra. Tamayo dice que se han realizado estudios de campo con la vacuna en granjas de ponedoras comerciales en diferentes zonas de México y los datos de los productores muestran que su uso reduce la mortalidad.

En pollos, comenta el Dr. Verdi, debe planearse con mucho cuidado la estrategia de vacunación. Los amplios estudios epidemiológicos, pruebas de campo supervisadas y asociaciones técnicas con expertos de plantas de procesamiento han desempeñado un papel decisivo en identificar las circunstancias en las que es más útil la vacuna. Los criterios incluyen granjas que producen pollos más pesados, la presencia de APEC (a veces indicada por alta mortalidad), decomisos de canales y antecedentes de tratamiento masivo de antibióticos con respuesta errática.

"Mediante estos criterios, la vacuna viva modificada es una herramienta importante que puede ayudar a disminuir la mortalidad, reducir los costos de medicación y mejorar la eficacia operativa general", nos comenta.

Primero el diagnóstico

El apego estricto a la estrategia de tres frentes debe al menos ayudar a reducir la necesidad de tratamiento con antibióticos y los costos resultantes, así como las pérdidas debidas a colibacilosis, señalan estos veterinarios.

Cuando se usan antibióticos, el Dr. Linares hace énfasis en que "se debe estar seguro primero del diagnóstico y de realizar pruebas de sensibilidad a los antibióticos".

Deben primero evaluarse los antecedentes del caso, los signos clínicos y las lesiones. Se debe realizar la recolección de muestras para aislamiento bacteriano de forma aséptica y se deben centrar en las lesiones fuera de los intestinos. Comenta que no deben muestrearse aves muertas con descomposición avanzada.

Deben primero descartarse los virus y otras bacterias como los micoplasmas. Después de tomar en cuenta todos estos factores, el diagnóstico de la colibacilosis debida a E. coli se confirma mediante aislamiento bacteriano. Las pruebas de susceptibilidad antimicrobiana van a ayudar a garantizar que el antibiótico que se escoja vaya a ser efectivo, dice el Dr. Linares.

"La realización de estas pruebas vale mucho la pena el esfuerzo. De otra manera, se pierde tiempo y dinero", nos hace énfasis.

Además, el uso indiscriminado de antibióticos, que Linares define como dar un tratamiento sin establecer un diagnóstico y susceptibilidad antimicrobiana, puede empeorar la situación con la colibacilosis al seleccionar APEC. Dicho de otra forma, va a sobrevivir la E. coli más virulenta y más dañina.

"Cuando se trata de colibacilosis, el mensaje más importante para los avicultores", dice el Dr. Linares, "es que no van a deshacerse de ella con ninguna estrategia. Necesitamos cada uno de los tres frentes de esta estrategia para que funcione".

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