Nutrición en sistemas alternativos de alojamiento de ponedoras

El uso de fibra puede ayudar a reducir el picoteo en los sistemas alternativos para producir huevos, que precisan de aves fuertes y de algunos ajustes en energía y aminoácidos.

Se aconseja proporcionar al menos el 60 por ciento de la alimentación diaria por la tarde. En un sistema sin jaulas, las aves se pueden mover libremente y expresar comportamientos naturales. | Foto cortesía de Hendrix Genetics
Se aconseja proporcionar al menos el 60 por ciento de la alimentación diaria por la tarde. En un sistema sin jaulas, las aves se pueden mover libremente y expresar comportamientos naturales. | Foto cortesía de Hendrix Genetics

El cambio de un sistema de jaulas a un sistema de alojamiento alternativo —ya sea sin jaulas o dentro de un sistema de aviario— requiere prestar atención a un buen manejo. Y en ese sentido, la nutrición es un aspecto importante.

Aves fuertes

El cambio más trascendental a la hora de comprender las necesidades de las aves en un sistema alternativo es el nivel de energía consumido por las gallinas. La energía necesaria para la producción no es diferente, porque los niveles de producción son los mismos. Sin embargo, en un sistema sin jaulas, las aves se pueden mover libremente y expresar comportamientos naturales, por lo que usan una cantidad muy superior de energía en sus actividades diarias.

En el cuadro 1 se puede ver una comparación entre los diferentes sistemas de alojamiento sirviéndonos de la producción, la actividad y la variación de la temperatura como parámetros de medida. Por este motivo, es importante comenzar con aves muy fuertes que sigan produciendo un gran número de huevos, que se mantengan sanas y que sean resistentes a las enfermedades.

Peso del ave

El peso es un factor importante a la hora de garantizar que las aves sigan poniendo huevos óptimamente en el periodo de máxima producción. Un peso demasiado bajo es sinónimo de aves débiles, más susceptibles de contraer enfermedades y con una tasa de producción inferior. Al comienzo de la postura, se recomienda que se consiga rápidamente el peso del ave adulta, así como la utilización de una alimentación con un valor energético más alto (2,850 a 2,900 kcal/kg).

Después de esto, a mediados y finales de la postura, el objetivo consiste en mantener un peso estable. Si el ave tiene demasiada grasa, corre el riesgo de padecer el síndrome de hígado graso, mientras que, si está demasiado delgada, esto provocará una reducción en la producción.

Niveles de aminoácidos

Los requerimientos diarios de aminoácidos en la dieta de postura en un sistema sin jaulas no se diferencian en lo absoluto de una dieta en un sistema con jaulas. Debido a que los requerimientos de aminoácidos dependen del peso de los huevos producidos y de la concentración de aminoácidos en la dieta, deberían adaptarse al consumo de alimento observado. Por lo tanto, si este consumo es superior en el sistema alternativo, el nivel de aminoácidos incluido en los alimentos podría ser inferior en porcentaje.

Al principio de la postura, hay una necesidad mayor de crecimiento. Puesto que el consumo de alimento puede variar y la uniformidad del lote puede ser un reto, se recomienda ajustar el nivel de aminoácidos en este periodo de su vida. La recomendación es de un margen mínimo de seguridad del seis por ciento, aunque el margen aconsejado es del 10 por ciento.

Los niveles de aminoácidos se deberían ajustar según:

  • la producción de huevos (a mayor peso de los huevos, mayor necesidad diaria de aminoácidos)
  • el consumo de alimento (por ejemplo, a un bajo nivel de consumo de alimento, la concentración de aminoácidos se debería incrementar)

A mediados y al final de la postura, el requerimiento de aminoácidos es inferior debido a que finaliza el crecimiento. Si el consumo es estable y la producción alta, no tiene sentido reducir la concentración de aminoácidos para garantizar la persistencia de postura, ya que una concentración de alimentos menor disminuye la tasa de postura.

Técnica del comedero vacío

La técnica de alimentación que se usa cuando se manejan gallinas es un factor clave para conseguir la mejor calidad posible de la cáscara, así como niveles suficientes de nutrición.

Se ha constatado que la mayor parte de la dieta se ingiere en las últimas cuatro horas del día. Se trata de un comportamiento alimentario natural, por lo que para estimular esta tendencia (especialmente cuando se trata de un sistema alternativo), se aconseja proporcionar al menos el 60 por ciento de la alimentación diaria por la tarde. Y, antes de que empiece este periodo, se deberían vaciar los comederos a mitad del día durante un máximo de entre una hora y 1.5 horas.

Esta técnica se conoce como la técnica del comedero vacío. La aplicación de esta técnica permite controlar el peso, la uniformidad del lote y la calidad de la cáscara de los huevos porque toda la dieta se consume diariamente, incluyendo las partículas finas que forman parte de los alimentos y que, en la mayoría de los casos, son las vitaminas, los minerales y los aminoácidos.

Dilución del alimento con fibra gruesa insoluble

La introducción de fibras gruesas insolubles afectará el comportamiento, control del peso, desarrollo de la capacidad de ingestión y emplume del ave, lo cual ayudará a conseguir una mayor viabilidad.

Las fibras gruesas insolubles mejoran la digestión al estimular el movimiento intestinal y el desarrollo del buche y la molleja en la fase de cría. La lignina, por ejemplo, es una fibra insoluble. Sin este tipo de fibra, puede aparecer el picoteo y la ingesta de plumas para obtener fibra y conseguir una sensación de saciedad. El porcentaje de fibra que se incluya en la dieta dependerá del ambiente.

En dietas muy concentradas, el nivel de fibra cruda no debería ser muy elevado —hasta un máximo del 3.5 por ciento—, ya que la fibra diluye la dieta. Se recomiendan dietas más bajas en fibra en ambientes de temperaturas altas en los que el consumo de alimento se convierte en un desafío.

Es importante no diluir los alimentos demasiado para que las aves consuman diariamente suficiente energía y nutrientes, como los aminoácidos. Se recomienda centrar la atención de fibra adicional en la fase de desarrollo para fomentar la capacidad de ingestión.

El aumento de la fibra hasta un siete por ciento es lo más adecuado para las aves con acceso al exterior, donde el picoteo de plumas es más común. El aumento de fibras estructurales en el alimento estimulará la saciedad en las aves, lo que conllevará a un comportamiento más dócil y proporcionará estructura en el tubo gastrointestinal.

En diferentes momentos de su desarrollo, las ponedoras necesitarán distintos niveles de fibra. Al comienzo de la postura, la capacidad de consumo de alimento es aún bajo, por lo que es importante conseguir un buen inicio para la producción y el crecimiento.

Se necesita una alta densidad de nutrientes y energía con un gran contenido en aminoácidos. Por lo tanto, el contenido de fibra en la alimentación debería ser inferior en el periodo de inicio de la postura para así obtener la mayor cantidad de nutrientes posible en el alimento.

Al final de la postura, el consumo de alimento es suficiente, por lo que una concentración de energía y un nivel de nutrientes inferiores es adecuada en su dieta. Si hay una buena persistencia de postura, no habrá que disminuir la necesidad de aminoácidos. Las aves tienden a comer, por lo que, si no se hacen ajustes en la dieta, existe el riesgo de que tengan demasiada grasa, factor que las hace vulnerables al síndrome de hígado graso y, en consecuencia, producen huevos con cáscara de baja calidad. La inclusión de fibra gruesa insoluble contribuirá a controlar el peso, calmar su comportamiento y reducir la mortalidad.

Emplume y viabilidad

En un ambiente sin jaulas, el emplume es un factor importante que afecta a los estándares de bienestar y a los costos, ya que un mal emplume aumenta el nivel de consumo de alimento dado a que los requisitos de mantenimiento son más altos.

El emplume no afectará los parámetros de producción como la producción de huevos (en términos de número de huevos), la calidad de estos (interior y exterior) o la persistencia de la postura. No obstante, a medida que los estándares de bienestar siguen evolucionando, el emplume será un indicador de bienestar cada vez más importante.

Otro efecto negativo de un mal emplume sería que el nivel de consumo de alimento de las aves aumente, según los factores ambientales, lo que conllevaría un índice de conversión alimenticia desfavorable.

Como ya se ha mencionado, diluir la dieta de las gallinas con fibra insoluble puede ayudar a mejorar el estado del emplume. El emplume mejora cuando los alimentos en la fase de cría se diluyen con fibra insoluble: extracto de semilla de girasol o cascarilla de avena (o una combinación: 50-50 en una dieta diluida al 7.5 por ciento). A partir de las cuatro semanas de edad para la cascarilla de avena y las ocho semanas de edad para el girasol, la tendencia continúa hasta las 16 semanas de edad.

Conclusión

En resumen, hay algunas áreas nutricionales clave a las que conviene prestar atención cuando se crían aves en un entorno alternativo:

  • Comenzar con aves fuertes, asegurándose de que reciben la cantidad adecuada de alimento como energía al comienzo de la postura y obtener el peso adulto a tiempo.
  • Las necesidades de aminoácidos no difieren de forma significativa, aunque se deberían ajustar los niveles según el peso de los huevos producidos y el consumo de alimento observado. El consumo de alimento tiende a ser superior en sistemas alternativos.
  • Al recurrir a la técnica del comedero vacío, aumentarán la uniformidad de la parvada y la resistencia de la cáscara de los huevos.
  • Con el fin de garantizar una buena viabilidad, la utilización de fibra insoluble gruesa mejorará el emplume y conllevará un comportamiento más dócil.

Nota: La bibliografía se puede solicitar a la redacción.

Lea el reporte completo en Industria Avícola Marzo 2018.

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