Impacto de la E. coli sobre la producción redituable de huevos

Los estudios han documentado más de un millón de organismos de E. coli por gramo de polvo, especialmente en casetas de jaulas con ambiente controlado.

SimonShane2 Headshot
Peritonitis en una gallina ponedora
Peritonitis en una gallina ponedora

Durante los √ļltimos cinco a√Īos, algunos segmentos de la producci√≥n estadounidense de huevos se han visto impactados por la elevada mortalidad de la parvada causada por peritonitis. Adem√°s, muchas explotaciones contin√ļan experimentando p√©rdidas desgastadoras de la aerosaculitis debida a infecciones secundarias por E. coli despu√©s de la exposici√≥n a Mycoplasma gallisepticum (MG) y a pat√≥genos virales respiratorios como la bronquitis infecciosa (BI), enfermedad de Newcastle lentog√©nica (EN) y la laringotraque√≠tis.

El factor com√ļn en las infecciones primarias y secundarias es una gama de cepas de E. coli que causan enfermedades, llamadas colectivamente E. coli pat√≥genas para aves (APEC, por sus siglas en ingl√©s). Aunque es com√ļn encontrar E. coli en las casetas av√≠colas y es un componente normal de la flora intestinal, algunas cepas han desarrollado una mayor capacidad de provocar enfermedades. Generalmente esto se relaciona con determinantes gen√©ticos ubicados en un pl√°smido de virulencia. 

Varias cepas de E. coli están relacionadas con la onfalitis, que resulta en una elevada mortalidad de pollitos. Una alta prevalencia de esta condición por lo general denota una deficiencia en higiene que se extiende por la cadena de producción, de las parvadas de reproductoras al manejo del pollito. Se cree que la onfalitis no está relacionada con la aparición subsiguiente de ya sea una peritonitis primaria o una aerosaculitis secundaria.

Las bacterias coliformes están presentes en las heces de todas las parvadas, las cuales se quedan suspendidas en el polvo del aire de las casetas avícolas, tanto en las parvadas en el suelo como las de jaulas.

Los estudios han documentado más de un millón de organismos de E. coli por gramo de polvo, especialmente en casetas de jaulas con ambiente controlado que funcionan con niveles bajos de humedad que se dan durante el invierno del medio oeste estadounidense. A menudo al agua contaminada que se suministra a las parvadas se le implica con la infección por APEC. Las heces de roedores pueden también estar muy contaminadas con E. coli y se pueden ingerir de los comederos.

La inmunosupresión contribuye a APEC

La inmunosupresión es un importante contribuyente a la prevalencia y gravedad de la infección por APEC. Las parvadas que están expuestas a virus inmunosupresores durante el principio del período de crianza o que están sujetas a estrés ambiental o a micotoxinas, son incapaces de establecer una respuesta celular eficaz que resulte en no poder rodear e inactivar la APEC en el punto de entrada de los sistemas, respiratorio, intestinal y reproductor. La producción de anticuerpos contra APEC en las parvadas inmunosuprimidas es menos eficiente en comparación con las parvadas con una respuesta inmune intacta.

Esta manifestación de la infección de APEC surgió entre las operaciones en línea en el medio oeste estadounidense a mediados de la década de 1990. La condición puede causar hasta 15% de pérdidas después del pico de producción. Las parvadas pueden también mostrar peritonitis por APEC al momento de la pelecha y durante el inicio del segundo ciclo de producción. La mortalidad desgastadora por debajo del 2% en el transcurso de unas cuantas semanas, generalmente no se reconoce como peritonitis por APEC, a menos que se realicen necropsias de rutina. En episodios graves y recurrentes en los que la mortalidad acumulada de la parvada sobrepasa el 10%, los estudios de necropsias estructuradas van a revelar la causa de las pérdidas.

La patogenia de la condici√≥n a√ļn no se ha determinado, pero se supone que la inhalaci√≥n de polvo contaminado con APEC resulta en la acumulaci√≥n del organismo en los sacos a√©reos abdominales. La infecci√≥n local se extiende a las superficies peritoneales adyacentes y a las membranas serosas que rodean los intestinos, h√≠gado y aparato reproductor, para culminar en una peritonitis extensa. Durante la fase aguda de la infecci√≥n, aumenta la mortalidad de un nivel normal de menos de 0.15% a la semana a m√°s de 1.5% a la semana. La mayor√≠a de las aves muertas comprende gallinas con buena acumulaci√≥n de m√ļsculo, lo que indica el r√°pido inicio de la infecci√≥n y el desarrollo de septicemia aguda. Al examinar, son obvias las lesiones caracter√≠sticas. Con frecuencia, las parvadas afectadas en el o despu√©s del pico de producci√≥n muestran una mortalidad elevada persistente.

Aerosaculitis secundaria por APEC

Donde es prevalente, las parvadas susceptibles que se exponen a patógenos respiratorios como MG, enfermedad de Newcastle, bursitis infecciosa, laringotraqueítis y coriza, con frecuencia desarrollaron aerosaculitis secundaria y septicemia como resultado de la infección por APEC. La gravedad de la infección primaria está influida por la efectividad de las vacunaciones previas, estatus inmunológico, ventilación, estrés ambiental y nutrición. Las parvadas de pollonas o gallinas maduras pueden mostrar hasta 10% de pérdidas. Generalmente, las parvadas afectadas desarrollan aerosaculitis secundaria alrededor de una o dos semanas después de una infección clínica evidente caracterizada por estertores (jadeos y estornudos), y si están en postura, una disminución de la producción de gallina por semana. Los cambios postmortem son obvios, implican depósitos caseosos en los sacos aéreos abdominales y a veces en los torácicos. Las necropsias pueden también mostrar peritonitis concurrente.

Salpingitis por APEC

Las gallinas alojadas en el suelo y ocasionalmente las alojadas en jaulas pueden mostrar salpingitis (infección del oviducto) al final del primer ciclo y durante el segundo. En parvadas enjauladas, las gallinas afectadas frecuentemente mueren durante la pelecha o se desechan al inicio de ésta, consistente con las buenas prácticas de producción. Las gallinas afectadas se descarnan y obviamente salen de producción, como lo indica las crestas encogidas y la conformación pélvica contraída. La necropsia revela una distensión clara del oviducto con material caseoso, cuya condición con frecuencia se relaciona con la peritonitis y la presencia de yemas degeneradas en la cavidad corporal.

Tratamiento de infecciones por APEC

Las parvadas que muestran infecci√≥n respiratoria primaria se pueden tratar con uno de los antibi√≥ticos aprobados de la limitada gama para gallinas que producen huevos de plato, seg√ļn los Principios de Uso Prudente de la FDA. Los medicamentos se pueden administrar ya sea en el agua de bebida o en el alimento, de acuerdo con los requisitos de la etiqueta establecidos por la ley. A menudo es improductivo e injustificado en una evaluaci√≥n de la relaci√≥n del costo a la efectividad intentar tratar parvadas maduras con antibi√≥ticos. Se ha tenido cierto √©xito en reducir la mortalidad en parvadas de pollonas y gallinas j√≥venes con la administraci√≥n de suplementos del alimento de mananooligosac√°ridos. Estos compuestos funcionan como prebi√≥ticos y estimulan la inmunidad tisular en el tubo intestinal.

Impacto financiero de la peritonitis por APEC

Las p√©rdidas financieras relacionadas con el episodio de la peritonitis por APEC se pueden calcular con supuestos realistas relacionados con la producci√≥n est√°ndar y la mortalidad caracter√≠stica de la infecci√≥n. El Cuadro 1 documenta los supuestos aplicados para calcular p√©rdidas en una parvada enjaulada,  entre los que se incluye las proyecciones de producci√≥n de huevo durante el primer y el segundo ciclo, la mortalidad est√°ndar, ingresos promedio de la producci√≥n de huevos sin clasificar de $1 por docena y un costo de producci√≥n supuesto de 70 centavos por docena.

En el ejemplo específico, se da por sentado que la mortalidad por APEC en la parvada llega al 5% alrededor de la semana 45 de producción. Se calcula que una parvada de 100,000 gallinas perdería en promedio aproximadamente cinco huevos por gallina durante el primer ciclo y siete huevos durante el segundo, después de la mortalidad inicial.

El ajuste de los costos de producción para excluir el alimento balanceado que hubieran consumido las gallinas muertas y que alterara por consiguiente el margen de contribución, y la pérdida del equivalente a una docena de huevos por gallina debido a la mortalidad posterior al pico en la parvada de 100,000 gallinas, sumarían $27,000.00 en el transcurso de dos ciclos.

Si hubo p√©rdidas por la peritonitis por APEC durante la pelecha, la p√©rdida durante el segundo ciclo de 30 semanas en una parvada de 97,000 gallinas ser√≠a de $15,277.00 d√≥lares. V√©ase el Cuadro 2.

La aerosaculitis y la septicemia después de una infección secundaria por APEC podría resultar en un 2% de mortalidad, como se muestra en el ejemplo documentado del cuadro 3. Las pérdidas en una parvada afectada de 100,000 gallinas iniciadas llegarían al equivalente de 14 huevos por gallina a lo largo de todo el período de producción, para llegar a un valor de $32,141.00 dólares.

La infección de pollonas con APEC en medio de la segunda parte del ciclo de crianza podría resultar en una mortalidad acumulada del 2%. Con un costo unitario de $3.50 por ave, la pérdida para una parvada de 100,000 aves iniciadas sería de $7,000.00 dólares.

Generalmente, las parvadas afectadas con enfermedades respiratorias y aerosaculitis secundaria por APEC muestran una proporci√≥n de pollonas que se retrasan en el desarrollo, con lo que el inicio de la producci√≥n se puede retrasar en cuatro semanas hasta en un 5% de la parvada. Esto puede resultar en la p√©rdida de 12 huevos por gallina afectada o 0.6 huevos por gallina promediados en toda la parvada, para llegar a $1,500.00 d√≥lares. Si las pollonas que mueren durante la crianza no se pueden sustituir con gallinas excedentes, la p√©rdida del 2% va a resultar en una disminuci√≥n en el margen de contribuci√≥n de las 2,000 gallinas menos colocadas. El operador de la parvada va a tener los mismos costos fijos, pero no va a tener el costo de depreciaci√≥n de las pollonas compradas o del alimento consumido. La p√©rdida de estas gallinas potencialmente productoras disminuir√≠a el rendimiento promedio de la parvada en ocho huevos por gallina, para llegar a un total de $18,366.00 d√≥lares. V√©ase el Cuadro 3.

Prevención de la peritonitis por APEC

Los programas que se han echado a andar en las operaciones en línea del Medio Oeste se basan en un supuesto conocimiento de la causalidad y la patogenia de la condición. Las medidas que se requieren se relacionan con el mejoramiento de la higiene y bioseguridad, y con la protección de las parvadas de infecciones por la vacunación.

Una pr√°ctica que se recomienda es la cloraci√≥n del agua de bebida a un nivel de 2 ppm en el punto de entrada a la caseta, independientemente del estatus de la E. coli de la fuente. 
Las líneas de bebederos deben purgarse y lavarse con agua, además de eliminar la biopelícula con un detergente ácido. La ventilación debe mejorarse a estándares de producción aceptables para contener el amoniaco por debajo de 20 ppm en cualquier período que exceda las dos horas.

Bajo condiciones de humedad sumamente baja (30%) pueden activarse cojinetes de evaporación funcionales o sistemas de nebulización de presión ultra alta por períodos cortos para elevar la humedad, al mismo tiempo que se mantiene una tasa baja de flujo de aire. Es crítico el movimiento de aire adecuado para reducir la acumulación de amoniaco, dióxido de carbono y polvo que ejercen estrés sobre el sistema respiratorio. Debe dejarse de soplar el polvo de los pasillos y otras superficies de la caseta con el uso de aire comprimido o sopladores de hojas que funcionan con gasolina. La dispersión de polvo cargado con APEC en el aire de la caseta aumenta el nivel de exposición de las parvadas a la infección respiratoria. La eliminación de roedores debe intensificarse para reducir la contaminación del ambiente de las gallinas con APEC en aerosol derramado en las heces.

Vacunación de E. coli

Las parvadas de gallinas alojadas tanto en jaulas como en el suelo en lugares históricamente afectados por la salpingitis, peritonitis y aerosaculitis por APEC se han vacunado previamente con una autovacuna inactivada de cepa homóloga. Estos productos son caros de producir, requieren de administración individual por medio de inyección y presentan una efectividad variable dada la gama de cepas APEC a las que están expuestas las parvadas.

El progreso en la tecnolog√≠a de biolog√≠a molecular ha facilitado la producci√≥n de pat√≥genos bacterianos a los que se les elimin√≥ los genes, que incluye a las cepas APEC. A estas cepas vacunales les falta patogenicidad y no vuelven a la virulencia, pero pueden estimular la inmunidad tisular (celular) y la inmunidad humoral (anticuerpos circulantes). La primera vacuna contra la E. coli con licencia del USDA para aves se basa en una cepa O78 de APEC, la cual ha sido modificada para eliminar el gen aroA, necesario para el metabolismo de los amino√°cidos c√≠clicos. Esta vacuna se ha usado ampliamente en los √ļltimos dos a√Īos para eliminar varias formas de infecci√≥n por APEC en la industria del huevo de EUA. La vacuna se debe administrar dentro de las primeras tres semanas de edad por atomizaci√≥n de gota gruesa. La segunda dosis se debe administrar a aproximadamente 12 a 14 semanas de edad como un refuerzo vacunal. La administraci√≥n no indicada en la etiqueta mediante la atomizaci√≥n de gota gruesa la han utilizado algunas compa√Ī√≠as al empezar la pelecha para proteger a las parvadas durante el segundo ciclo.

Tanto los datos experimentales presentados ante el Departamento de Agricultura de EUA en apoyo al registro, así como las consiguientes evaluaciones en campo, han confirmado la eficacia de la vacuna. Con un costo aproximado de $10 por cada 1000 dosis, el productor de huevos invertiría $2,000.00 dólares en vacunar una parvada de 100,000 pollonas. Si brotes sucesivos de peritonitis por APEC generan pérdidas de $30,000 dólares por parvada, la vacunación proporciona una posible relación costo-beneficio de 15:1. La eliminación de la mortalidad por aerosaculitis en pollonas que resulta en pérdidas durante la crianza y por consiguiente después de la colocación, proporcionaría una relación costo-beneficio de 8:1.

Es una práctica general administrar la vacuna contra E. coli a las pollonas en suelo, ya que su valor en el momento de la colocación, especialmente si se crían de acuerdo con las reglas orgánicas, obviamente justifica la protección. Las parvadas alojadas en el suelo que producen huevos para los mercados orgánico y de animales no confinados generan un margen de contribución proporcionalmente más alto que las gallinas enjauladas, mientras que la vacuna atenuada contra E. coli sin genes generaría una recuperación más alta, especialmente con antecedentes de peritonitis o aerosaculitis en parvadas previas. Los supuestos utilizados en el cuadro 1 para parvadas enjauladas y la proyección del margen de contribución que está influido por los factores del mercado, como se muestran en los cuadros 2 y 3, se pueden cambiar para que se adapten a las situaciones específicas del mercado y la producción. La justificación de la protección contra la peritonitis y la aerosaculitis de APEC aumenta proporcionalmente al valor de las parvadas y el margen de contribución.

Page 1 of 71
Next Page