Viejas (y nuevas) barreras para pollo latinoamericano

Dos recientes movimientos en los mercados más apetecidos del mundo, Estados Unidos y la Unión Europea, reiteran el mensaje que conocemos de hace tiempo: no será ni fácil ni pronto vender nuestro pollo allá.

Dennis Spelt | freeimages.com
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La semana pasada escribí en este espacio sobre las barreras involuntarias de mercado e infraestructura que han impedido el arribo de más pollo estadounidense a estas tierras. Ahora es el turno de hacerlo sobre las talanqueras explícitas que se nos esgrimen para evitar que nuestros excedentes avícolas lleguen a los mercados de mayor poder adquisitivo.

Bueno, antes que nada, no podemos desconocer que habría razones objetivas de mercado (menores eficiencias, dependencia de materias primas importadas), pero pese a que en algunos de nuestros países se ha hecho la ardua tarea de superarlas y ofrecer un producto competitivo, se mantienen otras barreras que son más políticas, así vengan disfrazadas de técnicas: controles sanitarios y aranceles proteccionistas.

En esta oportunidad quiero llamar la atenci√≥n sobre dos recientes decisiones tomadas por los mercados m√°s reacios a recibir nuestro pollo y que como decimos los colombianos ‚Äúnos dan caramelo‚ÄĚ cada tanto, prometiendo aperturas condicionadas que no llegan a su anhelada consumaci√≥n. Y as√≠ nos han tenido a√Īos y a√Īos.

El proteccionista gobierno estadounidense de Donald Trump cre√≥ un cargo in√©dito: Subsecretario para el Comercio y los Asuntos Internacionales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Su primer titular es Ted McKinney, un ejecutivo afable que hace unos d√≠as estuvo en Bogot√° y trajo un mensaje ambiguo: ‚ÄúNo deber√≠an temernos‚ÄĚ. Su funci√≥n es profundizar el comercio agropecuario de la gran potencia con el resto del mundo, obviamente a favor del campo norteamericano.

Tambi√©n dijo algo que estoy seguro repetir√° all√≠ donde vaya dentro de nuestro bloque regional: ‚ÄúSabemos que Colombia quiere acceso a varios productos: ganado, el sector av√≠cola, frutas y vegetales, entre otros, y queremos que tengan acceso. Pero tambi√©n tenemos reglas y protocolos sanitarios, que son los mismos para cualquier pa√≠s. Estuvimos hablando con representantes del Gobierno sobre el tipo de requisitos que hay cumplir para acelerar el proceso‚ÄĚ.

De esas 'aceleraciones' saben bien los avicultores hondure√Īos, por ejemplo, que llevan casi 10 a√Īos aferrados a una promesa similar en el TLC que suscribieron con los EEUU. Creo que en los √ļltimos cinco a√Īos he le√≠do en la prensa de ese pa√≠s varias veces titulares escritos m√°s con el deseo que la sustancia: ‚ÄúHonduras cerca de exportar pollo a los Estados Unidos‚ÄĚ. Y se acab√≥ 2017 y nada.

Lo mismo sienten los socios de Mercosur, el bloque conformado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Llevan desde 2004 persiguiendo una mayor apertura de la Uni√≥n Europea al pollo producido en este bloque, adicional al brasile√Īo que ya se vende con restricciones all√≠. Bajar el arancel y eliminar cuotas piden los suramericanos; se podr√≠a bajar el impuesto pero manteniendo los contingentes, dicen los europeos. Y as√≠ el baile va para 15 a√Īos; tal vez se cambie la canci√≥n en 2018, pero no parece. El pollo sigue siendo ‚Äúproducto sensible‚ÄĚ para ellos... como si no lo fuera para nosotros tambi√©n.

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