En días recientes, el Fondo Monetario Internacional dio a conocer su nueva edición sobre las “Perspectivas de la Economía Mundial”. En este informe, el FMI estima que América Latina continuará creciendo a un ritmo más bien moderado, el cual en estos momentos es anhelado por la gran mayoría de los países desarrollados del mundo. Sin embargo, en el estudio se advierte que las perspectivas para las naciones emergentes son más inciertas, debido a que la economía global está atravesando por una etapa de inseguridad.

Tras la crisis financiera acontecida el 2008, América Latina y el resto de los países emergentes han empujado el crecimiento económico mundial, entre tanto Estados Unidos y Europa han sufrido considerables obstáculos para restablecerse.

De acuerdo a los pronósticos presentados por el FMI, este año América Latina y el Caribe alcanzarán un crecimiento generalizado de 4.5%, que se moderará hasta 4% en 2012. Estos datos son levemente inferiores a los publicados en junio pasado por el FMI en su última revisión de las perspectivas, cuando preveía 4.6% de crecimiento para la región este 2011 y 4.1% para el próximo año.

Las cifras recientemente entregadas, muestran un significativo crecimiento ante las economías desarrolladas, que en su conjunto se estima que crecerán 1.6% este año y 1.9% el venidero, de acuerdo con el FMI.

Para este año 2011, Argentina encabeza los pronósticos de crecimiento con 8.0%, seguido de Chile con 6.5%, Paraguay con 6.4%, Perú con 6.2% y Uruguay con 6%.

Con respecto a la economía brasileña ya comenzó a moderar su expansión debido a una disminución en el crédito interno, por lo que registrará un aumento de 3.8% este año, respecto de 7.5% logrado en 2010.

Por otra parte, para Estados Unidos se observa el pronóstico de crecimiento más bajo del continente para 2011 con 1.5%, afectado por el desempleo y la acrecentada deuda pública. Bajo este contexto, el FMI ajustó hacia la baja el pronóstico para Estados Unidos, ya que en junio era de 2.5% para 2011 y 2.7% para 2012.

En este sentido, el escaso crecimiento en la economía estadounidense será un factor limitante para el desempeño de México, que este año registrará un crecimiento de 3.8%, así como también de Centroamérica con 3.8% y el Caribe con 3.3%, manteniendo semejantes tasas a las alcanzadas durante 2010.

En cuanto a la inflación, el FMI estima que este año se situará en un promedio de 6.7% para situarse en 6% en 2012 a medida que la actividad se modera y los precios de las materias primas se estabilizan.

Asimismo, el informe previene que si bien existente volatilidad en los mercados de Grecia, Portugal e Irlanda hasta este instante no ha repercutido mucho en América Latina. Sin embargo, una intensificación en las perturbaciones del área del euro, principalmente si su foco se traslada a España o al centro de Europa, podría tener un impacto más fuerte en nuestra región.

Según el FMI, la mayoría de la región se ha beneficiado de un sólido comercio y condiciones favorables de financiamiento externo. El pronóstico es sólido todavía, aunque riesgos a la baja han cobrado relieve y los precios de las materias primas otorgarían un menor impulso en el futuro para latinoamericana.

La advertencia que se deduce del informe del FMI es el gran riesgo que tiene Latinoamérica por la elevada dependencia de las exportaciones de materia prima, lo cual deja a la región especialmente vulnerable ante un cambio en la economía de los países asiáticos y a una corrección bajista a los precios mundiales de estos productos.

Por lo cual, cada vez se torna imprescindible que América Latina con los años le otorgue valor agregado a sus productos, invirtiendo en una mayor industrialización y así no depender exclusivamente del retorno de los commodities y de la especulación de los precios.