En el último tiempo, el cambio climático ha producido efectos negativos en la avicultura principalmente debido a olas de calor, donde las altas temperaturas han provocando la muerte de aves en diferentes partes del mundo, trayendo las consecuentes pérdidas al sector. Así es como se evidencia que el clima es un factor complejo que afecta directamente las funciones fisiológicas de las aves, sobre todo cuando se producen fluctuaciones continuas de las condiciones climáticas naturales.

Las aves enfrentan los escenarios adversos del clima, ya sean de calor o frío, a través de la adaptación de sus mecanismos fisiológicos y de comportamiento, lo cual les permite mantener la temperatura corporal dentro de un nivel normal de acuerdo a su edad. Por esto se pueden observar cambios en el consumo de alimento, requerimientos de agua, comportamiento y productividad. Los diversos estudios que han tratado el tema del estrés térmico en las aves se han centrado en analizar cómo reducir los efectos negativos del clima sobre la productividad y la supervivencia de las aves, sin embargo el componente de incertidumbre es difícil de controlar, pues generalmente las circunstancias en las que ocurren los fenómenos climáticos no se pueden manejar o pronosticar.

Países afectados por pérdida de aves  

En Uruguay a fines de enero de 2012, los avicultores comunicaron la muerte de 327,000 aves asfixiadas producto de las altas temperaturas registradas en este país, las cuales no son habituales, por lo que no se disponía de los sistemas adecuados.

En el mes de Julio del año pasado, 50,000 pollos y 4,300 pavos murieron a causa de una ola de calor cuando las temperaturas se dispararon alcanzando alrededor de 43C en Carolina del Norte y Kansas de EUA. En un principio se pudieron tomar las medidas necesarias del caso utilizando los equipos pertinentes, pero luego se produjo un corte de suministro eléctrico por 45 minutos lo cual provoco la pérdida de las aves.

En agosto de 2010 en Israel se presentó una onda de calor que causó la muerte de casi 5 millones de pollos, según lo informó el Fondo de Seguro para Desastres Naturales de este país. Israel contaba con el precedente de una ola de calor de magnitud similar que se produjo durante el año 2002, donde se registraron temperaturas superiores a los 40C, afectando a 4 millones de pollos.

En febrero de 2010, los avicultores de Chapecó en Santa Catarina en Brasil también sufrieron por causa del calor, con una temperatura aproximada de 40C y la interrupción del suministro de la energía eléctrica, se perdieron cerca de 800 mil aves. Ante la falla del proveedor eléctrico, los productores solicitaron una indemnización que contemplará el daño provocado por la falta energía en un momento crítico de la producción.

Con seguridad hay muchos otros avicultores a nivel mundial que se han visto perjudicados por estos embates de la naturaleza producto del calor y problemas de interrupción de electricidad, por lo cual es clave que todos los dispositivos electrónicos funcionen relacionados con la climatización y ventilación.

Estudio sobre cómo actuar frente a altas temperaturas  

Un trabajo de la Empresa Brasileira de Investigación Agropecuaria, Embrapa, indica cómo se ven afectadas las aves y qué medidas adoptar en los períodos calurosos. Este estudio fue realizado por los investigadores Paulo Giovanni de Abreu y Valéria Maria Nascimento Abreu, quienes describen las diversas situaciones que han afectado a los países anteriormente mencionados.

Susceptibilidad de las aves  

La avicultura está susceptible a cambios climáticos y cuando hay una ola de calor, las aves adultas a las semanas 5, 6 y 7 de edad sufren de estrés por calor. El productor debe estar prevenido para actuar en aquellas ocasiones o cuando se produce una caída del suministro de energía eléctrica, ya que la producción avícola es altamente dependiente tanto en cantidad como calidad del suministro de energía.

Medidas preventivas  

Como medida preventiva ante la ausencia de electricidad, las granjas deben tener sus propios generadores de energía para mantener los sistemas de climatización en funcionamiento evitando la mortalidad de las aves. Estos generadores deben garantizar el funcionamiento completo de los equipos en el galpón por lo menos una hora hasta el restablecimiento de la energía. Estos generadores de energía pueden funcionar a gasolina o estar conectados a la toma de fuerza del tractor.

Recomendaciones para evitar el estrés de las aves  

En primera instancia los avicultores deben estar siempre atentos a las informaciones climáticas para poder actuar antes de que ocurra el estrés de las aves. En ausencia de generador durante un corte de energía, los productores deberían adoptar algunas medidas para aliviar el calor. Se debe retirar la alimentación en los horarios más calurosos y proveer la alimentación en el período más fresco, lavar los bebederos para la renovación del agua; cuando sea posible, añadir hielo en el tanque de agua. En galpones climatizados está permitido la reducción de las cortinas, sin embargo, en galpones oscuros, esta medida puede conducir a un mayor estrés en las aves causando mortalidad.

Disminuir la densidad del galpón  

En época de verano, siempre es prudente usar una densidad de crianza más baja (aves / m²) que durante el invierno. La densidad de crianza de las aves debe ser compatible con el nivel de tecnificación del galpón avícola. Estas son medidas paliativas, ya que los mayores cuidados se deben tomar en la implementación del galpón avícola.

Una vez que el productor avícola ha tomado las medidas antes señaladas y ha verificado que todos sus equipos de climatización y ventilación están funcionando, puede sentirse preparado para enfrentar posibles condiciones climáticas de temperaturas extremas que pongan en riesgo su producción, pues con estas providencias deberían disminuir las probabilidades de mortalidad de sus aves. No obstante siempre hay que tener presente que existe un riesgo implícito al factor humano y al hecho que en la avicultura se trabaja con un producto biológico: un ser vivo.