En el International Poultry Forum que se realizó el pasado fin de semana en Pekín, China, el gran tema discutido fue la inocuidad alimentaria, a resultas de los recientes escándalos que implicaron a compañías trasnacionales. Entre los diversos especialistas que hablaron, el Sr. Christopher Langholz, líder de la unidad de negocios de Cargill Animal Protein en China, habló sobre la responsabilidad compartida que tenemos todos en la industria avícola, particularmente cuando hablamos del pollo “Made in China”. Señalaba que China es un país enorme, con condiciones disparejas en la producción y en la cadena de suministros. Esto también lo corroboraron otras personas con las que hablé, pues igual que se encuentran complejos avícolas de clase mundial, también los hay de lo peor en el mundo. Además, hace falta mucho personal capacitado.

 

En este concepto de responsabilidad compartida, Langholz comentaba que cuando alguien produce pollo con algún problema de calidad conducente a que no sea inocuo, debemos preguntarle a ese alguien: ¿realmente queremos que ese pollo sea un ejemplo? Desde luego que la respuesta es no. Por eso todos los participantes en este sector debemos cumplir con las reglas establecidas. Si uno falla, fallamos todos. Por eso cuando hay un escándalo en una empresa, nos afecta a todos. Eso es la responsabilidad compartida.

 

Otro concepto importante del que habló fue que no se debe confundir a la inocuidad alimentaria con la calidad de los alimentos, que aunque son conceptos relacionados, no necesariamente son lo mismo. La calidad puede referirse a tamaño, textura o sabor, parámetros que no ponen en riesgo a la salud. Claro, que si un producto avícola viene contaminado, es un problema de control de calidad.

Benjamín Ruiz puede ser contactado en bruiz@wattnet.net.