¿Cómo será el pollo de engorde de 2025?

Los pollos de engorde actuales son demasiado buenos genéticamente hablando. A través de los años, los desarrollos genéticos han logrado más pesos y eficiencia, pero ¿seguirá dicha tendencia?

La evolución tecnológica continuará y con esta el mejoramiento de los pollos, hasta tanto su genética lo permita. | Foto cortesía de Hubbard
La evolución tecnológica continuará y con esta el mejoramiento de los pollos, hasta tanto su genética lo permita. | Foto cortesía de Hubbard

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“El pollo actual de 2017 es muy acelerado comparado con el pollo de hace 30 años”, consideró el Dr. Patricio Liberona, director de Servicios Veterinarios para el Cono Sur de Hubbard, empresa especializada en genética avícola. Y el pollo del futuro también será distinto, pero ¿cuánto podría cambiar de aquí a ocho años?

Según explicó Liberona en la conferencia Desarrollando el pollo de engorde de 2025, realizada en el XXV Congreso Latinoamericano de Avicultura, en Guadalajara, México, el pollo del futuro será más eficiente, con mayor peso, mejor conversión de alimento, mayor rendimiento y calidad. Pero esto no significa que el enfoque genético será únicamente en torno a desarrollar pollos más grandes y que crezcan más rápido.

"Los pollos son demasiado buenos genéticamente". 

Los cambios en el mercado ya exigen pollos de crecimiento lento, orgánicos, ecológicos, que tengan libertad. “Y ese mercado en este momento está dispuesto a pagar más por ese pollo”, tendencia que de aquí a 2025 podría fortalecerse, aseguró el especialista.

Con ambos panoramas en mente, Liberona dio detalles de lo que, a su juicio, será el pollo del futuro.

Pollo del 2025: adaptabilidad y límites

En el mercado convencional, Liberona explicó que continuará la evolución tecnológica y con esta el mejoramiento de los pollos, hasta tanto su genética lo permita.

Mostrando gráficas de la evolución del pollo hasta 2016, el especialista de Hubbard destacó que la proyección es que esta ave siga aumentando entre 40 a 50 gramos de peso por generación, como ha ocurrido hasta el momento. “¿Hasta cuándo seguirá aumentando de peso? ¿A qué costo? La calidad de la carne tiene algunos problemas, entonces vamos a tener que esperar qué va a pasar en el 2025 o desarrollar programas que ayuden a disminuir ese riesgo”, expresó Liberona.

En el futuro, el pollo también será más eficiente en cuanto a conversión alimenticia se refiere. En 2016, el mejoramiento genético en conversión alimenticia se encontraba en -1.7 puntos por año. “Eso es fantástico, pero en algún momento va a ser la conversión 1:1. ¿A qué edad? Ese es el tema, y ¿con qué tipo de alimento? ¿Cuál va a ser el costo que el alimento va a tener en 2025?”, cuestionó, poniendo sobre la mesa la presencia de otros factores que influyen en la producción.

Por otra parte, también se proyecta que habrá una mejoría en el rendimiento de pechuga, pues hasta 2016 este rendimiento se encontraba entre +0.27 por ciento y +0.42 por ciento por año tanto en machos como hembras. “Estamos seguros que en 2025 va a ser muy superior al actual, pero ¿a qué costo y con cuántos riesgos de presentación en los límites fisiológicos del pollo?”.

Con esta pregunta, el especialista puso sobre la mesa uno de los problemas principales en la genética de pollos y la solicitud del mercado de que tengan buena pechuga: “Mientras más pechuga haya, va a haber más miopatías de pollo… Eso es casi inevitable”. A modo de ejemplo, sostuvo que fenómenos como las miopatías de músculo verde, pectoral e infiltraciones no existían hace 15 o 20 años.

En todos los casos de miopatías de pechuga “tiene una importancia el aleteo”. Es por esto que Liberona proyectó la aparición de tecnologías para reducir el contacto con los pollos y así limitar el aleteo excesivo. Una de estas tecnologías, afirmó, es el uso de balanzas automáticas donde el pollo se posa y se pesa sin la necesidad de ser tocado, evitando así el aleteo del ave cuando la agarran para pesarla.

De otro lado, las gallinas del futuro serán más productivas. Según datos presentados por Liberona, el peso del huevo inicial ha mejorado genéticamente ganando entre +0.8 y +1.2 gramos por año. Asimismo, ha aumentado la producción inicial de huevos en +1.3 huevos por año. Esto ayudaría al pollito recién nacido, pero todo dependerá de los problemas metabólicos que se desarrollen en el proceso, así como las restricciones relacionadas al bienestar animal, explicó.

En cuanto a los machos, el especialista de Hubbard proyecta que continuarán siendo fértiles y que no dependerán de la inseminación artificial, como ocurre en ocasiones con los pavos.

El enfoque de Hubbard también ha sido probar sus pollos en “condiciones reales”, es decir, comparar el desempeño de las aves de pedigrí bajo condiciones subóptimas. Su objetivo es “maximizar la expresión del potencial genético a gran escala, pero en condiciones variables”. Ya han tenido experiencia con compañías en Francia, China, Tailandia y Bangladesh.

“Lo que hemos estado haciendo es ver cómo aprovechamos toda la tecnología que está disponible actualmente, pero sin olvidar que esos pollos van a ir a lugares que no tienen las mismas condiciones en las cuales han sido seleccionados”, afirmó.

Tendencia creciente: pollo “premium"

Paralelo con el mercado convencional se encuentra lo que en Hubbard se denominó como el mercado “premium”, uno que exige “robustez, confiabilidad, tradición, calidad y bienestar”. Es así como denominan el llamado “pollo orgánico, ecológico”, criado en un espacio con mayor libertad y de un crecimiento lento, una exigencia del mercado que aumentará de aquí al 2025.

“El país más importante para esto realmente es Estados Unidos por su volumen. Y en Estados Unidos ya hay bastante expectativa de mercado y empresas importantes que están interesadas en tener un pollo de crecimiento lento. Es un contrasentido y todo, pero el mercado está pidiendo crecimiento lento”, declaró Liberona.

El especialista destacó que, en este renglón, los pollos tienen “menos contenido de grasa” por haber sido criados en condiciones “de pastoreo” y no desarrollan los problemas que provoca el crecimiento rápido, como la ascitis, la muerte súbita, piernas que no soportan el crecimiento y calcificación.

Liberona explicó que en el renglón del pollo “premium” hay dos mercados. El primero es el de carne de ave “gourmet”, que existe principalmente en Europa y está creciendo en Estados Unidos. Para este existen denominaciones como “label rouge”, “certificado”, “orgánico” y “pastoreo”.  El segundo mercado es el de poseer “aves de doble propósito” o de traspatio, importante sobre todo en Asia y América Latina. Este es el mercado asociado con líneas “criollas”.

Para este mercado, Hubbard desarrolló 21 líneas de macho de diferentes colores y potenciales de crecimiento. De estos, siete son de crecimiento lento, 11 machos intermedios y tres de crecimiento rápido. Estos pueden ser apareados con siete líneas de hembras con distintos potenciales de producción y crecimiento, de las cuales tres son receptivas para color de piel, patas y plumas, por lo que la progenie hereda el genotipo del macho.

“Los pollos son demasiado buenos genéticamente. El potencial genético es increíble y especializado… Hay un límite a eso y naturalmente se empieza a perder plasticidad”, sentenció Liberona.

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