Entre muchos científicos y expertos en la industria avícola, existe la controversia de que las aves no pueden ver bien o que tienen problemas para ver ciertos colores. La visión adecuada de las aves, sin duda, juega un papel muy importante en el buen crecimiento desde la primera hora de nacido el pollito. Los pollitos deben consumir alimento y tomar agua por medio de la observación de la ubicación lo más pronto posible, cuando están metidos en los galpones. No se puede perder ni una hora debido a una mala vista o por no distinguir los colores.

Nuestra tarea de criar las aves es cada día más difícil, pues como técnicos debemos entender por lo menos los detalles más básicos de las aves; mientras más los entendamos, podremos satisfacerlos mejor y aprovechar el potencial genético que tienen. Es un hecho que tenemos buena genética, por lo que debemos ver cómo producimos más pollos con más peso y más huevo eficientemente.

La industria avícola es un negocio multifactorial. No sólo dependemos de la genética o el alimento, sino también de muchos factores, entre ellos algo nuevo fuera de los que normalmente se escribe, que es el: ¿qué ven las aves? ¿Cómo se sienten las aves cuando nos ven, cuándo les llevamos alimentos con colores y olores raros? ¿De verdad ven los diferentes colores de los equipos? ¿Marcan estos colores alguna diferencia?

Hemos visto que varios investigadores han usado diferentes colores en bebederos o comederos, o en la alfombra de los nidos, colores de luces, intensidad de la luz, luces incandescentes o fluorescentes, etc. y hemos visto diferencias entre ellos. Sin embargo, nunca hemos hablado científicamente sobre qué es lo que ven las aves y cómo se transmiten las percepciones del color a su cerebro. Sabemos que la duración o estímulo de la luz para atrasar o estimular la madurez sexual es algo muy conocido en la industria avícola. Hemos visto cómo las reproductoras en crianza maduran sexualmente en cuestión de tres a cuatro semanas con horas de luz extra. Esto significa que las aves son muy sensibles a la luz, mucho más que otros tipos de animales y humanos.

En un articulo recientemente publicado en la revista Scientific American (julio de 2006), el Dr. Timothy H. Goldsmith, profesor de biología molecular de la Universidad de Yale, analizó varias investigaciones de diversos científicos, con lo que probó que las aves ven incluso más que todos los mamíferos y mejor que los humanos.

Los investigadores, en un artículo bien elaborado y técnicamente explicado, argumentan las razones de que la evolución ha creado un sentido de la vista a color que sobrepasa la de todos los mamíferos, que incluye a los humanos. Las aves pueden ver colores tan exquisitos, que raramente un humano podría imaginar. Las aves han mantenido el cono en sus ojos que procesa los colores que los mamíferos perdieron hace millones de años. La retina de las aves tiene cuatro conos para procesar los colores, mientras nosotros solamente tenemos dos niveles.

Las aves pueden ver los colores en un intervalo de 370 a 565 nanómetros, mientras los humanos vemos entre 424 y 560 nanómetros, y aun en este intervalo, las aves pueden ver los colores con mucha más exactitud, lo cual es difícil de imaginar.

Ahora que tenemos la evidencia científica sobre la capacidad de las aves de distinguir colores, ¿qué vamos a hacer? Como productores de aves, ¿vamos a seguir haciendo las cosas como siempre o vamos a cambiar nuestras prácticas para adaptarnos mejor a la realidad?